Las chilenas hicieron historia: fueron miles y coparon la Plaza Dignidad

Cientos de miles de mujeres se congregaron el domingo en el centro de Santiago, la capital de Chile, para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, en una de las marchas más pacíficas y numerosas de los últimos tiempos. La concentración fue más multitudinaria incluso que la del 8 de marzo del año pasado, cuando se calcula que participaron unas 800.000 personas.

Esta fue la mayor demostración pública luego de que cerca de 1,5 millones de personas se manifestaran el 25 de octubre, lo que marcó el inicio de la crisis social y política que marcó la agenda chilena en estos últimos meses.

A diferencia de la marcha de octubre, esta vez las fuerzas de seguridad no restringieron el acceso de los manifestantes al centro de la ciudad, por lo que las calles se veían más colmadas y las columnas, más nutridas.

La manifestación transcurría en un ambiente familiar, con mujeres de todas las edades, representantes de agrupaciones feministas, asociaciones de estudiantes y organizaciones culturales y sociales, que marchaban desde la icónica Plaza Italia, rebautizada Plaza Dignidad por los manifestantes, hasta la calle Echaurren, pasando por el palacio presidencial de La Moneda.

Cientos de banderas chilenas y mapuches, así como de pancartas con diversas consignas, daban color a las calles, donde los manifestantes entonaban consignas contra “la sociedad machista”, el presidente Sebastián Piñera y los Carabineros.

“Te quiero libre, viva y sin miedo”, “Somos las nietas de las brujas que no pudiste quemar”, “Las tetas son geniales no genitales”, “Yo elijo cómo me visto y con quién me desvisto”, “No estamos todas, faltan las asesinadas”, decían algunos de los carteles.

Muchas mujeres marchaban con sus pañuelos verdes al cuello, otras con el torso desnudo y pintado, y algunas tenían pintada una mano roja en la cara, en referencia a la violencia de género. 

La semana pasada, el Congreso chileno aprobó la paridad de género para la composición de la eventual convención constituyente, pero muchas manifestantes se mostraban escépticas al respecto. “Todavía no cambia nada, tenemos que ver qué pasa el 26 de abril”, opinó una manifestante.

También la reciente promulgación de la llamada Ley Gabriela, destinada a proteger a las mujeres de actos violentos de sus novios, era considerada insuficiente. “No alcanza, tenemos que terminar con la violencia machista en todos los ámbitos de la sociedad; seguimos siendo discriminadas en la política, en el trabajo y en todos lados”, sostuvo otra manifestante.