La campaña del Frente Amplio y sus desafíos

Las elecciones nacionales uruguayas son en octubre y el gobernante FA aspira a conseguir una mayoría parlamentaria, pero para eso necesitará atraer los votos que fue perdiendo en las gestiones de Tabaré Vázquez y de José Mujica. Los desilusionados son justamente los votantes históricos frenteamplistas.  Entre las tareas para captar más cantidad de sufragios está la de definir un buen compañero de fórmula para el retorno de Vázquez y hay quienes consideran que la mejor opción es una mujer. 

 

Víctor H. Abelando – Brecha (Uruguay)

La principal preocupación de quienes componen el FA es lograr la mayoría parlamentaria en las elecciones nacionales de octubre, ya que dan por hecho un triunfo en un factible balotaje. Para ello tienen que volver a atraer a los “enojados y desilusionados”. En opinión del director de Factum, Oscar Bottinelli, la composición de una fórmula sólo masculina hacia octubre sería un error que no lograría convencer a los descreídos en la coalición de izquierda.

El director de Factum dijo a Brecha que el Frente Amplio (FA) tiene un área potencial de votos que es más del 50 por ciento del país. El problema, advirtió, “es que no lo capta porque hay un nivel muy importante de gente, votante frenteamplista, que está entre desilusionada, descreída y enojada que, sin embargo, no está yéndose del fa hacia los partidos tradicionales sino que en general vota en blanco, anulado, o algunos más light todavía dicen ‘no sé’”. Según Bottinelli, el Frente, más que nada, necesita re convencer a los ya votantes frenteamplistas. Debe recuperar gente mayor que viene votando al fa desde 1971, gente de mediana edad que lo vota desde el 84 y el 89. Es decir que no se trata de aquellos que votaron puntualmente al Frente en las dos últimas elecciones e históricamente tienen una vinculación con blancos o colorados.

“Quizás el Frente tiene más captación en la gente que lo votó últimamente que en aquellos que lo votaron siempre. En estos últimos es donde más desilusión ha generado. Quiero aclarar que cuando uno habla de desilusión o enojo hay tres vectores: uno el fa como tal, otro es el gobierno actual y otro es Tabaré Vázquez como tal. Vázquez tiene un área de resistencia no muy grande, pero decisiva en materia de elecciones. Entonces, el tema es que una militancia grande, entusiasmada, podría mover al fa. El tema es que esa militancia no existe, quedó en el pasado”, señala el director de Factum.

La cuestión, para los dirigentes frenteamplistas consultados, es cómo se llega a recuperar ese electorado, porque en 2009 la mayoría parlamentaria se consiguió por “un pelo”. Luego en el balotaje la diferencia a favor de José Mujica fue mayor, superando el 51 por ciento. Es decir que frente a la posibilidad de que fuera elegido el candidato de la derecha, los votantes frenteamplistas enojados y desilusionados volvieron al redil.

Para la diputada y dirigente de Asamblea Uruguay (AU) Daniela Payssé es necesaria una combinación de herramientas, donde la militancia tiene su papel: “Porque seguimos reivindicando el boca a boca, pero también sé que el concepto de militante ha variado. Las redes y las tic son complementarias y necesarias en la campaña electoral”. Payssé recordó cómo en 2009 las redes frenteamplistas jugaron un papel muy importante en la recuperación de la mística y el entusiasmo.

“Cuando se habla de la candidatura a la Vicepresidencia –no me

importan los nombres–, y después de un año en que se viene

hablando de candidaturas femeninas, si llega a aparecer un candidato

a vice masculino será el último golpe que necesite todo ese sector

descreído para decir ‘conmigo no cuenten más’  

Además señaló que quienes se sienten dolidos con algunas políticas del Frente deben reconocer que en octubre se elige una mayoría parlamentaria, y que si no es para la izquierda lo será para la Concertación, es decir para la derecha.

Por su parte, Carlos Coitiño, dirigente del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) y partidario de la candidatura de Constanza Moreira, dijo a Brecha que es una obligación recuperar el electorado perdido. En esa dirección recordó que tras las elecciones departamentales de mayo de 2010, y luego de un largo análisis, se concluyó que “el Frente había perdido la conexión con la gente y que esa ausencia alimentó esa disconformidad de muchos adherentes con el discurso público y la acción de la fuerza política en el gobierno. Problema que desde 2005 se viene dando con mucha crudeza, donde el Poder Ejecutivo hace las dos tareas, la de gestión, llevando adelante el plan de gobierno (lo hace bien o mal, eso es opinable), pero el FA no interviene. Y esa apatía se manifestó en las últimas elecciones internas del propio Frente hace más de un año, donde hubo descenso de participantes y realmente lo que impidió que la caída fuera mayor fue que se eligiera al presidente del FA”.

Según el dirigente del PVP, lo grave es que la línea de acción del FA no recupera participación, todo se maneja a través de los medios de comunicación y las redes sociales, sin una convocatoria activa. “Ese es el problema vital. Cuando se plantean los temas electorales es notorio que ese cuerpo militante participa cada vez menos, va perdiendo interés. Hay como una contradicción entre los que piensan que la lucha política, además de lo electoral, es acción política permanente, y ella no está. A veces los comités se reúnen sólo el 25 de agosto, pero en la cotidiana no están”, subrayó Coitiño.

El diputado del Movimiento de Participación Popular (MPP) Aníbal Pereyra recordó a Brecha que el fa siempre ha tenido un plus “que ha sido su estructura militante. Cuando gobierna, esa estructura se debilita, porque muchos de los cuadros están en esa tarea de gobernar. Hay que jugar con todas las herramientas, las nuevas hay que utilizarlas en función de cómo llegar, pero ellas no sustituyen las de siempre: los dos micrófonos, el mano a mano, los cantones, lo organizativo. Obviamente va a ser una campaña con mayor esfuerzo económico y donde las redes y la publicidad van a jugar un papel que antes no tenían”.

En opinión de Bottinelli, un factor que ha pesado para el enojo y la desilusión en algunos sectores del electorado frenteamplista es la falta de debate en estos nueve años de gobierno. Ha habido, añadió, “temas sustanciales que no se han debatido para nada; de repente los temas críticos los han resuelto con zancadillas de uno a otro en el gobierno. Creo que el último gran debate en la izquierda debe de haber sido el del TLC con Estados Unidos, en 2006. Además ahí no fue que Astori y Gargano mandaban rumores para de-sautorizar al otro, sino que cada uno exponía con total nitidez su pensamiento”.

Tanto Payssé como Pereyra sostuvieron que la maquinaria frenteamplista ha comenzado a moverse, y señalaron que para el fallido acto de Piriápolis hubo movilización.

El director de Factum no ve al ex presidente tendiendo puentes hacia los descreídos. Si esa fuera su intención, agregó, “cuando se habla de la candidatura a la Vicepresidencia –no me importan los nombres–, y después de un año en que se viene hablando de cand
idaturas femeninas, si llega a aparecer un candidato a vice masculino será el último golpe que necesite todo ese sector descreído para decir ‘conmigo no cuenten más’. Es un sector que se ha retemplado con los avances en nuevos derechos (como la despenalización del aborto y otros) que se lograron en 2013, y precisamente ve a Vázquez en las antípodas de ese pensamiento”.

 

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