Campo de batallas

Latinaomérica
Ernesto Castillo

La Amazonia continental será tan importante como los minerales que se encuentran dispersos a lo ancho y largo de América Latina. Se convertirá en una plataforma de lucha donde se jugará el destino de su preeminencia global, e incluso, el futuro de la humanidad. Los tres nuevos mercados en los que los actores de la política internacional se disputarán el control de la región.

Ernesto Castillo- La Época (Bolivia) 

América Latina vive (o vivía) un momento excepcional en su historia, que le ofrece las condiciones necesarias para despegar económicamente y resguardar su soberanía respecto a las potencias del norte. De esta forma podemos resumir el trabajo de la economista Mónica Bruckmann, “Recursos naturales y la geopolítica de la integración Sudamericana”, que da un panorama completo acerca de las relaciones comerciales entre EE.UU., China y el resto del mundo, y las dinámicas del capitalismo del siglo XXI que colocan a los recursos naturales del Tercer Mundo como el eje central de una geopolítica que se va desarrollando intensamente en las últimas décadas.

Un nuevo escenario para la caza de recursos naturales

Se debe añadir un factor al análisis ofrecido por la autora. Y es que la Amazonía continental será tan importante como los minerales que se encuentran dispersos a lo ancho y largo del continente sudamericano. Las razones son simples:

● El río Amazonas tiene una extensión de 6.500 km, de los cuales 60% está en Brasil. Su caudal puede pasar de 70.000 m3 a 300.000 m3 por segundo.

● La fauna amazónica es extremamente rica en su variedad, con más de 25 millones de especies de insectos, 1.300 de pájaros, 3.000 de peces, 430 de mamíferos, 427 de anfibios y 380 de reptiles.

● La Amazonía concentra el 50% de los bosques del mundo, 20% del suministro global de agua, más del 50% de la biodiversidad en el planeta.

● La región amazónica de Bolivia representa sólo el 1.7% de la Amazonía continental, pero se encuentra en un buen estado de conservación.

Es, en suma, uno de los tres “El Dorado” identificados por la profesora Bertha Koiffman, junto con el fondo oceánico y la Antártida. Así, la caza de recursos naturales en la que están enfrascados los estados industrializados del primer mundo, con EE.UU. a la cabeza, a la que se refiere Bruckmann, tendrá en esta región una plataforma de lucha donde se jugarán el destino de su preeminencia global, e incluso, el futuro de la humanidad.

Intereses en juego

Nunca fue algo desapercibido para los EE.UU. Actualmente esta caza de recursos naturales en la que está en competencia con China se expresa en la creación de diversos institutos de investigación e informes como el US Geological Survey. En cuanto a la Amazonía en particular, esta preocupación norteamericana fue dilucidada por primera vez por el geopolítico conservador Lewis Tambs, que identificada a la Amazonía latinoamericana y a Bolivia en particular como uno de los dos triángulos estratégicos de control del continente, siendo el otro la región colombiana.

Así, mientras Colombia era considerada por este hombre como la puerta de entrada del continente, Bolivia era, en su visión, la puerta de ampliación y control territorial. La Amazonía, controlada principalmente por Brasil, sería en su visión un escenario de disputa entre su país y amenazas como el comunismo y la lucha contra las drogas.

Hoy se podría decir que la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo servirán como un nuevo acicate para la preocupación en la región, que podrían hacer posible un relanzamiento exponencial de fenómenos como la biopiratería y la transformación de la Amazonía en un commoditie por su capacidad de producción de oxígeno. En otras palabras, la Amazonía como lugar privilegiado de la geopolítica estadounidense e incluso China por sus bondades ecológicas.

” Así, mientras Colombia era considerada por este hombre como la puerta de entrada del continente, Bolivia era, en su visión, la puerta de ampliación y control territorial. La Amazonía, controlada principalmente por Brasil, sería en su visión un escenario de disputa entre su país y amenazas como el comunismo y la lucha contra las drogas “

Continuando con la reflexión de Koiffman, existen, en ese sentido, dos formas de ver la Amazonía desde la perspectiva de los estados desarrollados y los estados en “vías de desarrollo”. La primera, de los desarrollados, como una frontera para la ciencia, la tecnología, la producción y sus intereses geopolíticos. La segunda, de los países latinoamericanos dueños de la Amazonía, como una frontera para el desarrollo basada en recursos y ampliación demográfica y económica.

Este proceso de interés en recursos naturales y estrategias de acumulación capitalista podrían hacer posible la especulación de la biodiversidad, transformada en un bien económico cualquiera vulnerable a la especulación financiera. Es decir, que incluso por encima de los intereses locales y nacionales, el capitalismo colocaría como principal beneficiario de esta región a un sistema financiero global.

Las pretensiones son claras y se extienden incluso al caso del agua, que como apunté, es un recurso abundante en Latinoamérica y particularmente en su Amazonía. Se ha dicho que existen dos formas de concebir el agua: la primera como un “derecho inalienable” y la segunda como “una necesidad humana”. De primar la primera concepción, se está ante una socialización no subordinada al capitalismo. De primar la segunda, se está ante la posibilidad de mercantilizarla.

De hecho, un actor político relevante en este sentido es el Concejo Mundial del Agua, compuesto por representantes de las principales empresas privadas del mundo controlan el 75% del mercado mundial. Los Foros Mundiales del Agua 2000 y 2009 reconocen en su declaración final que el agua no es un “derecho inalienable” sino una “necesidad humana”.

Conclusiones

Se confirma así una pretensión que coloca, nuevamente, a la Amazonía en el centro de la cuestión. Acá, entonces, se perfilan tres nuevos mercados con potenciales beneficios para los estados que logren ejercer control geopolítico sobre la región amazónica:

● El mercado del aire: a partir de la mercantilización del aire a través de los “bonos de carbono”, donde el bosque húmedo más grande del mundo es definitivamente un activo financiero.

● El mercado del agua: donde la cuenca más abundante de la región podría ser fuente de especulación de diversas formas.

● El mercado de la vida: donde la comentada biodiversidad podría impulsar las industrias farmacéutica y genética.

En este sentido, se puede apreciar dos tipos de proyectos que actualmente se encuentran en curso en esta región del planeta, de acuerdo a Paul E. Little:

● Proyectos de infraestructura donde los sectores de transporte y energía son preponderantes.

● Proyectos extractivos donde los hidrocarburos y la minería son preponderantes.

Por lo tanto, a la dependencia de los EE.UU. y China de minerales respecto a América Latina que señala Bruckmann, se debe añadir este nuevo interés en agua, aire y biodiversidad. Los ciclos económicos que trabaja la autora respecto a los minerales como el litio podrían tener otro eje de funcionamiento en los tres sectores o mercados apuntados.

Es más, algunos análisis de sistemas mundo sugieren que la biotecnología y la farmacéutica bien podrían ser el reemplazo del motor mundial del capitalismo, hoy ocupado por los combustibles fósiles.

Bibliografía

Bruckmann, Mónica. Recursos naturales y la geopolítica
de la integración Sudamericana. Brasil: Instituto de Pesquisa Económica Aplicada-IPEA. 2011

Koiffman, Bertha. Amazonian Frontiers at the beginning of the 21 century. Open Meeting of the Global Environmental Change Research Community, Rio de Janeiro. 2001

Paul E. Little, Mega-Development Projects in Amazonia: A geopolitical and socioenvironmental primer. Peru. 2014

Hepple, Leslie. Lewis Tambs, Latin American Geopolitics and the new American right. University of Bristol, England. 2009

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