La alegre indolencia del prontuario

Argentina
Roberto Mero 

Con los asesinos juzgados y encerrados y una economía proteccionista como el Estado de Bienestar de la postguerra, Argentina había perdido su antiguo exotismo. Ahora vuelve a las páginas sensacionalistas por el deseo de su nuevo presidente de entregarlo a los mismos organismos internacionales de los cuales el planeta está escapando como de la peste.

Macri presentó su gabinete en el Jardín Botánico de Buenos Aires - Foto: Archivo

Roberto Mero – Latinoamérica Piensa

Quizá lo más parecido a la fotito del gabinete que dirigirá el Presitrucho, es la publicidad de la serie norteamericana “Black Sail”, retratando la vida de malhechores, piratas, serial killers y traidores de diferente laya que habían encontrado albergue en Nassau en el siglo XVIII. ¿Error de casting? En absoluto: el gobierno de lo que se augura será una gestión codirigida con el hampa internacional, necesita un gabinete de prontuariados y gente de avería, susceptible de ser chantajeado a la primera en que se encuentren apretados. Es una trampa mayor caer en el asombro naif de los desinformados. Mauricio Macri no establecerá ningún contacto con las verdaderas palancas del poder mundial (Banca Europea, FMI, Banca Mundial) sino con ese avispero codicioso que hoy cierra las nalgas, perseguido por la justicia. Los contactos pasados y presentes, como en el caso de Prat Gay, confirman que es necesario un gobierno mafioso para establecer prácticas de saqueo, al mejor estilo de una Bananian Republic. Saben que desde el 10 de diciembre próximo comenzara la cuenta regresiva. No son la caterva rejuntada por Menem en cabarets y unidades básicas marginales. No son tampoco ese rompecabezas maquiavélico montado por la Alianza, que jugaba con las dudas y los inciertos de una bandera aparentemente “progresista”. La alegre indolencia de un gobierno con prontuario permitirá el desparpajo que da la ilegitimidad política (haber triunfado por arrebato) e histórica (al armar un cuadro de ejecución de planes que son rechazados por las principales potencias económicas desde el 2008). La divisoria en seis de la dirección económica no es un error sino un mecanismo para el saqueo por tajadas. Una empresaria de baja monta en Cancillería permitirá que Argentina tenga una “chirolita” ante los organismos internacionales, tirándole un salvavidas mediocre a la mediocridad estadounidense. Foto de gánsteres en el Jardín Botánico, sólo faltaba para completar el cuadro un horizonte de playa y cocoteros.

La Argentina como postal exótica

Sospechada como un país tradicionalmente gobernado por el “cualquiercosismo”, la Argentina de la última década había desaparecido de las páginas sensacionalistas de la prensa europea. Sin presidente bailador de tangos y rodeado de starlettes, los asesinos juzgados y encerrados y una economía que en nada se diferenciaba del proteccionismo del Estado de Bienestar de la postguerra, nuestro país había perdido aquel exotismo que tanto aman los europeos: sobre todo cuando anteponen los horrores que se pasan en países lejanos, para maquillar los propios. Anuncio recientemente publicado por el Washington Post, la Argentina vuelve a las primeras páginas como país en el cual se han robado las elecciones presidenciales. Vuelve a las tapas de las revistas de Madrid a Atenas con la suculenta información de las ganas de su Presidente en ciernes, que quiere endeudarlo ante los mismos organismos internacionales de los cuales el planeta está escapando como de la peste. En momentos en que el plan de acción contra el terrorismo establecido por Vladimir Putin es aceptado (aún a regañadientes) por la mayoría del Primer Mundo, se observa con asombro que un tal Mauricio Macri anuncia rupturas con Moscú. O que sea capaz de proponer aislar a Venezuela, país miembro de la OPEP y clave fundamental para el desarrollo de la región. Estupidez mayor que ya está haciendo levantar lanzas a París, Madrid, Roma y Lisboa: la pretensión alcahueta de Macri de pagarle a los fondos buitres podría crear un antecedente dramático para los Estados endeudados (es decir, todos) llevándolos a la ruina absoluta ante la banca internacional. Postal exótica de un gobierno que aún no ha asumido pero que va pegado al culo de la historia, la Argentina empieza a dar nuevamente que hablar al buen gusto de los cagatintas vernáculos.

Disputas por la Rosada

Quizá en sus endebles sueños de pibe mal amado, Mauricio Macri se soñase con la pinta de Juan Perón; salir al balcón con la banda puesta, aclamado por las rubias teñidas de Barrio Parque, agitando la manito, vivado por sus huestes. En los últimos rincones del país del odio y el resentimiento, los clasemedieros hubiesen adorado esa escena de esa mujer amada por el pueblo, entregándole la banda al Presidentrucho en el Salón Blanco, como si se estuviese entregando a sus pies. El sueño se estrellará contra la verdad contundente del Articulo 93 de la Constitución y su protocolo. Y si algún coraje aún le queda al cuerpo legislativo del FpV, quizá Mauricio Macri sea arrollado por los acentos de la Marcha Peronista y los dedos en V. Su tentativa de lograr una fiestita al buen gusto del “mirtolegranismo” deja sin embargo abierta la duda de sus necesidades apremiantes. Su maldad voraz no es para ser olvidada. Sabe que con la banda en el pecho y el bastón de mando y una vez que suene Ituzaingó, comenzará su cuenta regresiva. Ya no tendrá la cobertura de un gobierno nacional al que culpar, la cara de cemento en el instante de responder a la prensa, la mentira evidente entre la realidad de su desgobierno y los globos de Durán Barba. Su disputa por ser ungido en la Casa Rosada tiene mucho de anuncio desesperado: quiere legitimidad, pero no la tendrá nunca. Pretende instalar una máquina mafiosa, pero sabe que durará poco. Y sabe, Mauricio Macri, que al primer gas lacrimógeno que vuele la fiesta se le transformará en desfile obsceno: en de una fuerza ocupante y sin destino.

*Periodista y escritor argentino en París, Francia.