Evitar la crisis laboral

Latinoamérica

El panorama laboral de la región dista mucho del de los últimos años de aceleración económica. Los gobiernos, que ya desarrollaron acciones para mejorar las condiciones de la población jubilada, deben aumentar sus esfuerzos porque se espera que los cambios demográficos y las dificultades en la economía repercutan con fuerza en años próximos sobre los futuros jubilados.

Betty Hernández Quintana- Prensa Latina (Cuba)

En Latinoamérica, aunque la mitad de las personas de la tercera edad se beneficia del sistema de pensiones, aún hay trabajo por hacer para mejorar la calidad de este diseño y para sortear los obstáculos del envejecimiento poblacional.

Los gobiernos de la región, durante la última década, han desarrollado acciones para mejorar las condiciones de la población jubilada, tanto es así que el Índice Mundial de Jubilación 2015 de la compañía Natixis Global Asset Management coloca a este grupo de países en el tercer puesto de las zonas geográficas analizadas.

En este sentido, la política asumida busca una mayor inclusión, a partir de programas tales como la expansión de las pensiones no contributivas o la flexibilización de los requisitos de acceso a los sistemas tradicionales de pensiones contributivas.

Como resultado se logró extender la asistencia a 11 millones de personas mayores de 65 años que anteriormente estaban fuera del sistema de jubilación, de acuerdo con datos del Banco Mundial (BM).

En el presente, más de 30 millones de hombres y mujeres en edad de retiro están cubiertos por este sistema en Latinoamérica, pero el día a día muestra que los pagos son insuficientes y que muy pocos son los que realmente pueden permitirse dejar de trabajar, indica la misma fuente.

“Depende mucho de cuánto ahorraron. Si antes vivías hasta los 70 y te jubilabas a los 58, tenías 12 años de jubilación. Hoy en día la esperanza de vida es más alta, y si vives hasta los 80 necesitas trabajar más”, declara Michele Gragnolati, especialista en desarrollo humano del BM.

” Los gobiernos de la región, durante la última década, han desarrollado acciones para mejorar las condiciones de la población jubilada, tanto es así que el Índice Mundial de Jubilación 2015 de la compañía Natixis Global Asset Management coloca a este grupo de países en el tercer puesto de las zonas geográficas analizadas” 

Se estima que para el 2050, a nivel global se triplicará la cifra actual de personas mayores de 65 años, lo que tendrá un impacto directo en la productividad de los países, lo que añadirá dificultades para satisfacer la demanda de servicios públicos como la salud o la jubilación, indican reportes de ese organismo.

Este cambio demográfico y sus graves efectos adversos afectarán con más dureza a las sociedades marcadas por los ingresos bajos y medios, como muchos de los países latinoamericanos.

Lo que los expertos perciben como una buena noticia es el hecho de que actualmente el 65 por ciento de la población en la región está en edad laboral, lo que supone una ventaja demográfica al ofrecer la fuerza para el aumento de la productividad.

En este contexto, aparentemente los gobiernos tienen todas las herramientas para ahorrar, invertir en capital humano y físico, y garantizar la acumulación de capital.

Estos esfuerzos serían imprescindibles para asegurar la calidad de los servicios públicos cuando se llegue al futuro esperado, donde el número de adultos mayores supere al de las personas en edad de trabajar.

Sin embargo, en el clima actual, en que la crisis global de empleo afecta principalmente a la población joven, es válido dudar de los pronósticos.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en América Latina el panorama laboral durante el presente año estará fuertemente marcado por la desaceleración del crecimiento económico, lo cual podría reflejarse en mayor desempleo e informalidad.

Este escenario surge después de una década de logros importantes en la región, comunicó la directora regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Elizabeth Tinoco, quien resalta la reducción de la tasa de desempleo urbano, que a comienzos de este siglo estaba en el 11 por ciento y bajó hasta un mínimo histórico del 6,1 a fines de 2014.

” En este contexto, aparentemente los gobiernos tienen todas las herramientas para ahorrar, invertir en capital humano y físico, y garantizar la acumulación de capital. Estos esfuerzos serían imprescindibles para asegurar la calidad de los servicios públicos cuando se llegue al futuro esperado “

Pero esta tendencia positiva se detuvo, sentenció la experta al revelar que el pasado diciembre habían dejado de crearse un millón de puestos de trabajo en la región.

“No es que se haya despedido gente, sino que se ha moderado la velocidad de creación de nuevos puestos de trabajo para atender las demandas de la población activa”, expresó Tinoco.

Por otra parte, en 2014 también se redujo la participación en la fuerza laboral y la cifra de ocupados en condiciones de informalidad ascendió a 130 millones, lo que significa que todas esas personas no tributan ni están cubiertas por el sistema de seguridad social.

Al final, los cálculos de la OIT develan que la región debe crear cerca de 50 millones de plazas en los siguientes 10 años, solamente para compensar el crecimiento demográfico vegetativo.

Después de esto, vemos que si bien Latinoamérica hoy aparenta ser un paraíso para los jubilados por los logros de la última década, no continuará así por mucho tiempo.

Los problemas relacionados con la carencia y la mala calidad del empleo en la región causarán que la actual generación joven esté desprotegida cuando arribe a la edad de jubilación.

De poco sirve tener fuerza de trabajo disponible si no hay como desarrollarla, por lo que depende de la política de hoy garantizar un futuro a todos aquellos que actualmente son víctimas de la crisis laboral.

 

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