Un animal puro

Ecuador 

En ocasión del centenario del nacimiento del escritor ecuatoriano Pedro Jorge Vera, se reeditaron varias de sus novelas más conocidas. Además, múltiples homenajes se hicieron en su nombre. Por su sencillez, quizás él jamás hubiese imaginado que se lo recordara con tanta admiración; pero su voz, su amplia sonrisa, su aguda ironía y sus punzantes comentarios siguen vivos. Un homenaje indispensable.

El Comercio

Gonzalo Ruiz – El Comercio (Ecuador)

La Casa de la Cultura Benjamín Carrión, cuya creación suscribió, fue el escenario de la conmemoración del centenario de su nacimiento.

Pedro Jorge Vera tal vez no hubiera imaginado, desde su terrenal sencillez, un homenaje semejante. Cuentan, los que lo vivieron la semana pasada en uno de los auditorios de la Casa, que el encuentro fue sentido. Los tertulianos que participaron en el foro fueron Raúl Pérez Torres, presidente de la Casa de la Cultura; Abdón Ubidia y Galo Mora Witt.

La ocasión fue propicia para lanzamientos: La Casa reeditó su novela ‘Los animales puros’ en una colección que se llama Esenciales. Miguel Mora, casado con Silvia, hija de Pedro Jorge, es el editor de un libro de lujo que titula ‘100 años de un animal puro’, compilado para la fecha y que contiene material literario y gráfico invalorable.

“A 100 años de su nacimiento y 15 de su muerte, su voz, su amplia sonrisa, su aguda ironía y su punzante comentario siguen vivos. Un homenaje indispensable”.

“Lo mismo acudía a los estudios de la radio, atendía llamadas urgentes para pulsar su pensamiento en reacción o abría sus puertas del departamento en el barrio La Mariscal, para darse al diálogo en el cálido entorno de una pared tapizada de cuadros de pintores contemporáneos y fotos con los políticos, referentes de la izquierda”

Galo Mora presentó el libro ‘Conversaciones’, una serie de largas entrevistas que reflejan, en lenguaje coloquial, ideas, pensamientos, anécdotas de Pedro Jorge, cuya presentación tiene el acierto de ser fiel al tono de la palabra del escritor guayaquileño.

Refiere el libro que el escritor nació el año de la Primera Guerra. Habla de sus amigos, un puñado selecto de la intelectualidad y la política que acuñó Pedro Jorge Vera. Cuenta su fiel militancia de izquierda, pero sin carné (expulsado tempranamente del partido) pero siempre identificado con las ideas que alumbraron las revoluciones del siglo XX. Admirador de la Revolución Rusa, de la Revolución Cubana, amigo de políticos revolucionarios y de escritores comprometidos, Pedro Jorge vivió y murió como pensó. Las revoluciones y los procesos de izquierda en el poder acusaron los grandes sacudones por mayo del 68 o la caída del Muro de Berlín y la Perestroika.

Pedro Jorge Vera fue escritor de novelas, ensayos, poesía y teatro. Fue columnista de opinión, profesor universitario y formador de periodistas. Raúl Pérez recordaba que en la Escuela de Ciencias de la Información, de la Universidad Central, donde él estudió periodismo, Pedro Jorge fue reconocido profesor, lo mismo que Blasco Peñaherrera, Rodrigo Borja y Jaime Galarza. A la hora de recordarlo, cabe apuntar que siempre fue abierto a dar entrevistas en Radio Quito. Hablamos muchas veces de política, del presidente Velasco Ibarra, cuyo poder conoció de cerca en la ‘Gloriosa’ y hasta dedicó una de las novelas: ‘El Pueblo soy Yo’; de las reediciones de sus obras y, naturalmente de la agitada política latinoamericana y los cambios planetarios. Lo mismo acudía a los estudios de la radio, atendía llamadas urgentes para pulsar su pensamiento en reacción o abría sus puertas del departamento en el barrio La Mariscal, para darse al diálogo en el cálido entorno de una pared tapizada de cuadros de pintores contemporáneos y fotos con los políticos, referentes de la izquierda.

A 100 años de su nacimiento y 15 de su muerte, su voz, su amplia sonrisa, su aguda ironía y su punzante comentario siguen vivos. Un homenaje indispensable.

 

Redacción- El Telégrafo (Ecuador) 

Si bien han existido personajes prolíficos en Ecuador, pocos han sido tan consecuentes en todos los géneros incursionados como el escritor y político Pedro Jorge Vera (Guayaquil, 1914- Quito, 1999).    

Por ello, múltiples homenajes se han realizado en los últimos meses con motivo de su centenario, celebración que comparte junto a otras  figuras del arte y la cultura, como José Revueltas, Adalberto Ortiz, Octavio Paz, Adolfo Bioy Casares, Julio Cortázar y Nicanor Parra. Sin embargo, dentro de todas esas iniciativas cabe destacar tres publicaciones que —más allá de la fecha— confirman la lucidez y el compromiso de Vera con la literatura, así como con los procesos históricos del país.  

La primera se trata de Conversaciones: Pedro Jorge Vera y Galo Mora Witt (2014), cuya compilación y selección estuvo a cargo de Miguel Mora Witt, y la transcripción y edición en manos del escritor Esteban Poblete Oña.

El libro recoge el testimonio oral de Pedro Jorge Vera, producto de un diálogo interactivo con Mora Witt, quien hace las veces de entrevistador y que, prolijamente,  recorre varios tópicos que parten desde la niñez de Vera, su familia, el Guayaquil de su juventud, su militancia política temprana, sus lecturas, el traslado de residencia a Quito, su pasión periodística, entre otros.    

En palabras de Miguel Mora Witt: “Las conversaciones ocurren entre diciembre de 1992 y enero de 1993, y Galo Mora tuvo la acertada idea de guardar los casetes para entregarlos en algún momento a la familia de Pedro Jorge. En este año del centenario de su nacimiento esas intensas charlas se vuelven un documento histórico de enorme valor”.

“Mi palabra escrita pocas veces se ha llenado de alegría, como ahora, en que miro de cuerpo entero lo que la inteligencia y el coraje pueden hacer con nuestro tiempo, porque, quién como Pedro Jorge puede decir: me siento orgulloso de haberme mantenido en mis trece, de no haber claudicado jamás, ni cuando la miseria material me ha mostrado su espantoso rostro”

Registros invaluables

La segunda publicación se trata de Pedro Jorge Vera: cien años de un animal puro (2014), cuya edición estuvo a cargo de Miguel Mora Witt. 333 páginas de una edición de lujo en la que el lector podrá conocer las distintas facetas de Vera.

El libro inicia con un testimonio de su esposa, la escritora guayaquileña Eugenia Viteri: “Conocí a Pedro Jorge Vera en la Casa de la Cultura de Guayaquil, alrededor de 1949. Desde entonces mi  existencia estuvo ligada a la suya de todos los modos, y así recorrimos la experiencia vital que compartimos (…)”.

En adelante, cada página contiene artículos de otros escritores e intelectuales que rememoran a Vera, entre ellos Abdón Ubidia, Jorge Núñez Sánchez, Yanna Hadatty Mora, Fernando Tinajero, Xavier Oquendo Troncoso, Edwin Madrid, César Chávez Aguilar, Iván Egüez, Patricio Vallejo, entre otros.

Otra de las joyitas de la edición es la vasta selección de fotografías (proporcionadas en su mayoría por el Archivo Histórico del Museo del Ministerio de Cultura y Patrimonio) y una minuciosa selección de fragmentos de su trabajo en prosa, poesía y género epistolar.

La tercera publicación se trata de una reedición especial de la novela Los Animales Puros (1946), y que en esta ocasión la Casa de la Cultura ha incluido en su colección Esenciales. El libro aparece con un prólogo del Presidente de la institución, Raúl Pérez Torres, quien dice: “mi palabra escrita pocas veces se ha llenado de alegría, como ahora, en que miro de cuerpo entero lo que la inteligencia y el coraje pueden hacer con nuestro tiempo, porque, quién como Pedro Jorge puede decir (…): me sien
to orgulloso de haberme mantenido en mis trece, de no haber claudicado jamás, ni cuando la miseria material me ha mostrado su espantoso rostro. Orgulloso de mi compañera y de los cuatro hijos que he procreado, les lego el ejemplo de una existencia pobre y tormentosa, pero limpia, pero digna, pero plena de humanismo”.

 

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