Jeanine Añez intentó prohibir las prendas indígenas típicas a los empleados del Estado

El gobierno de facto de Jeanine Añez publicó y luego derogó un restrictivo código de vestimenta para todas las dependencias públicas que, además de indicar específicamente qué prendas debían usar hombres y mujeres, eliminaba la posibilidad de llevar los típicos ponchos aguayos polleras y tipoy. Ante la ola de rechazo que generó, Añez se vio obligada a dar marcha atrás y desautorizar la medida, publicada por la Dirección General de Ceremonial del Estado.

La polémica decisión establecía claramente que “todos los funcionarios” de Cancillería debían vestir formalmente durante la jornada laboral de lunes a viernes. En el caso de los hombres, indicaba que tenían que usar “traje oscuro y corbata”, mientras que las mujeres podían llevar “traje entero, falda o pantalón”. La medida excluía abiertamente las vestimentas indígenas.

Están tratando de desmantelar el Estado Plurinacional y restaurar el Estado colonial. Después de quemar nuestra whipala, la Cancillería golpista ahora prohíbe los ponchos, el aguayo, las polleras y el tipoy. No podrán hacerlo, ¡el pueblo volverá y vencerá!”, denunció rápidamente el presidente depuesto Evo Morales, en su cuenta de Twitter.

​El tipoy es un vestido liviano de origen guaraní, en tanto que el aguayo es una popular mantilla multicolor tejida a mano con lana de oveja, llama o alpaca que las mujeres indígenas utilizan como adorno o para llevar cargas, incluso bebés, en la espalda. La imposibilidad de usarlos en sus funciones diarias representó para la comunidad “un ataque a los usos y costumbres de los pueblos originarios”.

“Están borrando de las instituciones bolivianas todo lo que representa la cultura y tradiciones originarias del Estado Plurinacional”, denunciaron en las redes sociales al recordar también cómo los miembros de las fuerzas de seguridad quemaron whipalas durante las últimas represiones a manifestaciones populares.

Fue tal el repudio que despertó la medida, que luego el Ministerio de Relaciones de Exteriores salió a desmentirla e intentó desmarcarse de la resolución oficial, cargando toda la responsabilidad en la Dirección General de Ceremonial del Estado.

«Los trajes tradicionales son vestidos diariamente por el personal que así lo desea, sin ninguna restricción», resaltaron en un comunicado oficial. Allí definieron como una “orden emitida unilateralmente» a la solicitud de la cartera de Ceremonial.