Jair Bolsonaro sabía que su hijo podía ser acusado por malversación

En conversaciones con aliados, el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro había considerado la posibilidad de que su hijo Flavio fuera blanco de acusaciones de corrupción por prácticas ilícitas tras ser diputado de Río de Janeiro. Bolsonaro había pedido específicamente a sus aliados no mencionar el caso de las “rachadinhas”, por la que hoy Flavio está siendo investigado.

El miércoles, la policía brasileña allanó inmuebles en Rio de Janeiro vinculados a exasesores del hijo mayor del presidente Jair Bolsonaro, entre ellos una exesposa del mandatario, en un caso por malversación de dinero público. Las sospechas apuntan a la utilización de un sistema denominado “rachadinha”, en el cual los empleados devuelven a su empleador una parte del salario que reciben.

El mandatario ultraderechista no hizo aún ninguna declaración al respecto pero un informe periodístico del diario Folha de Sao Paulo reveló que los diputados y senadores que hablaron con Bolsonaro en las últimas semanas informaron que el jefe de Estado estaba temiendo que la investigación contra su hijo mayor se volviera a retomar.

El tema, dijeron, fue lo que más molestó a Bolsonaro en estas fiestas. En palabras de uno de sus aliados, desde finales de noviembre, Bolsonaro había temido la posibilidad de arresto, y “de los diez asuntos que discutió, dos se refirieron a la situación de su hijo”.

El caso

La investigación se remonta a principios de año, cuando la agencia gubernamental de vigilancia de transacciones financieras, el COAF, señaló “transacciones atípicas” por un importe de 1,2 millones de reales (unos 286.000 dólares) en 2016 y 2017 a la cuenta del exchofer de Flavio, Fabricio José de Queiroz, unas sumas incompatibles con los ingresos declarados por el empleado.

El COAF detectó también a principios de año 48 depósitos sospechosos de Flavio Bolsonaro por un valor de 96.000 reales (22.900 dólares), realizados en junio y julio de 2017.

Los agentes también allanaron domicilios vinculados a Ana Cristina Siqueira Valle, segunda exesposa de Bolsonaro (que no es la madre de Flávio) y de una decena de parientes de la mujer que fueron empleados del gabinete del senador.