Relatos bajo el agua

Latinaomérica

Los efectos de El Niño en Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay son los más virulentos desde 1950 y podrían continuar hasta el primer trimestre de 2019. Más de 170 mil personas resultaron desplazadas como consecuencia de la crecida de ríos limítrofes. Las historias de los habitantes de Bañados de Asunción, que sufren las consecuencias del desborde del Paraguay.

Aristidez Ortíz- E’a (Paraguay) 

“Viene el agua…”, es el comentario unánime de decenas de miles de bañadenses ante la crecida del río.

Las aguas del Paraguay ya han crecido casi 8 metros sobre su nivel normal. En el último mes, han expulsado a alrededor de 70 mil pobladores de los Bañados de Asunción. La gente se muda como puede a los refugios. Barrios enteros enmudecieron bajo las aguas.

Una callejuela en la Chacarita

Bajamos por la calle México como por un tobogán en el motocarro de Fotociclo. Nos adentramos en la Chacarita. Transitamos en medio de los transeúntes bañadenses que caminan bajo el duro sol de diciembre. Llegamos a una calle estrecha, sin nombre,  a metros de quedar totalmente inundada por el agua gris, putrefacta, del río. “1983-pe ningo rosê vaekue koágui…ha koága oujeýma hína oréve la y…”, nos comenta Don Roberto Garcete desde su precaria vivienda mientras mira aquellas aguas que van subiendo, amenazantes, por la callejuela. “Nambre…ha’éko oimo’â oguâhe jeýtaha oréve 1983 guaréicha…noguâheichéne”, dice optimista Ña Petrona,  su compañera, refiriéndose al miedo de Don Garcete. Pero si ellos están amenazados, Nelson Mendoza, el ferretero de la zona que vive un poco más abajo del pasillo, está  condenado a chapotear en unos días en su local y casa a un mismo tiempo.  Me sale de la boca un casi ofensivo “Mba’e la porte hína koárupi” dirigido a Don Mendoza. Sonríe levemente en vez de cerrarme la puerta contra la cara, y responde “Ha ja’erô ndéve alpéloko, ifasilve…”. Lenguitas de un líquido negro, nauseabundo, lamen la entrada de la puerta de su casa. Mendoza dice que tendrá que dejar bajo agua toda su ferretería, porque le será imposible trasladar todo lo que tiene a otro lugar. Allá, a unos ciento cincuenta metros, se ve la Avenida Costanera y sus transeúntes. Desde este lugar, parece otro país.

Por las calles desiertas de agua

Nuestro remero  hace girar la canoa hacia el lado izquierdo de una de las calles desiertas de agua del Barrio San Cayetano del Bañado Sur, llena de casas mudas. En ese instante vemos a Juan Amarilla caminado con medio cuerpo bajo agua. Lleva sobre el hombro izquierdo un bolso negro atiborrado de cosas, mientras desliza sobre el agua con la mano derecha una terciada maciza de color azul. Va despacio, tanteando a ratos donde va pisando. “Ápe ayta’i ahávo hína…”, nos dice con una mueca de sonrisa al cruzarnos con él. Amarilla no tuvo los 10 mil guaraníes que nosotros tuvimos para pagar 20 minutos de viaje en canoa para navegar por las inundadas calles del barrio. Así que se metió en ellas y atravesó varias cuadras  para ir a traer algunas cosas de valor de su casa. El resto de sus pertenencias los deja al río.  Una víbora atraviesa la calle, cortando finamente las aguas en su veloz avance.

Los extraños habitantes de una cuadra

El Puente Pesoa del Barrio Tacumbu es ahora un embarcadero de mucho trabajo para los canoeros. Los miles de damnificados requieren de sus servicios para transportar sus pertenencias de sus hogares a los precarios refugios.  Abordamos una de las canoas para recorrer las calles pavimentadas de agua en las zonas bajas del barrio. Derlis Ortiz, nuestro canoero, parte las aguas con sus remos sobre la calle MaestroUrcisino Velázquez, en cuyos lados apenas se dejan ver los tejados de las casas. Entramos a una cuadra y Derlis me señala con la cabeza a un sorpresivo observador: un niño solitario nos sigue con su mirada soñolienta desde la ventana de un segundo piso; el clik clik de la cámara de Juan Carlos ya ha capturado las imágenes de varios perros atrapados desde hace varios días en otro segundo piso; acostados, con el hambre mordiéndoles las tripas, se los ve sin esperanza. Pero el más extraño de los habitantes de esta cuadra es una planta de fino y largo tallo, cuyas flores violetas parecen mirarnos, impasibles y bellas, desde el patio de agua de otra casa.

La ira de Don Isabelino y Doña Fátima

“Moogui piko che anohéta 300 mil guaraní aguerehauka haguâ che kosa kuéra refúgiope…ha koââ municipalida-gua nda ore ajudáiva ni un peso-pe…”, se queja con amargura, casi gritando, Don Isabelino Sanguina, sentado en medio de sus pertenencias, recién transportadas desde su hogar inundado a tierra firme en el Barrio San Cayetano del Bañado Sur. Don Isabelino no puede mudarse al refugio porque se le acabó la plata. “Ha ajogua vaerâ avei terciada, ybyra ha cinc…¡¡mba’epiko ajapóta!!”, protesta airado. Sentada a su lado, Doña Fátima Domínguez no está mejor. Cuenta que ayer la visitaron unos “chespiritos” –consumidores de crak- y le robaron algunos utensilios de cocina; además, agrega, “ndatopái moópa ahakuaa amopuâ la che refugiorâ…ni mba’éichapa agueraháta la che kosa kuéra”. Mientras, sobre las aguas de las calles Brasil y 35 proyectadas va llegando  una canoa cargada con una jaula llena de gallinas y patos, ropas y un televisor.

Redacción- Telesur 

Los efectos de El Niño en Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay son los más virulentos desde 1950 y podrían continuar hasta el primer trimestre de 2016. 

Unas de las peores lluvias e inundaciones de las últimas décadas dejaron este sábado más de 170 mil evacuados en Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay, como consecuencia de la crecida de ríos limítrofes, manteniendo en alerta a las autoridades.

Los efectos del fenómeno meteorológico El Niño, resultante de la interacción entre el océano y la atmósfera en las zonas oriental y central del Pacífico ecuatorial, son los más virulentos desde 1950 y podrían continuar hasta el primer trimestre de 2016, según vaticinó la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de la ONU en noviembre pasado.

Paraguay

Ha sido el país más afectado por las inundaciones.

Más de 130 mil personas resultaron desplazadas y cuatro perdieron la vida tras los derrumbes de árboles y edificaciones. El presidente Horacio Cartes decretó estado de emergencia y destinó 3,5 millones de dólares para atender a los afectados. En Asunción (capital) las lluvias provocaron la crecida del río Paraguay y unas 90 mil personas fueron evacuadas.

Cuatro personas murieron aplastadas por la caída de árboles y la capital quedó sin electricidad temporalmente. Los cuerpos de socorro continúan las labores de rescate y evacuación, indicó David Arellano, jefe de Operaciones de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN).

Brasil

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, sobrevoló este sábado algunas ciudades inundadas por causa de las intensas lluvias registradas en el sur del país y anunció una ayuda inmediata de 6,6 millones de reales (1,8 millones de dólares) para las más de ocho mil personas que se encuentran en refugios municipales.

Uruguay

La cifra de evacuados en Uruguay alcanzó las 9.083 personas. El nivel del agua del río Uruguay ya permanece estable.

Argentina

Las provincias Entre Ríos, Corrientes y Chaco son las zonas más afectadas por las peores inundaciones en los últimos 50 años. Unas 20 mil personas han sido evacuadas y al menos dos perdieron la vida.

Si bien la situación mejoraría ante el cese de pronósticos de lluvia, pobladores de Gualeguaychú y San Jos
fueron evacuados y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, anunció la creación de un comité de crisis.

“Lo más complicado es Concordia porque el agua está en algunos lugares del casco urbano, por lo que el problema de la evacuación es más severo”, manifestó Rogelio Frigerio, Ministro del Interior. 

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