Las pensiones como variables de ajuste

Paraguay
Jorge Luis Bernis

La intención de Horacio Cartes de hacer cambios profundos en la carta orgánica de la seguridad social esconde la motivación de librarla a los fines exclusivos del libre mercado. Fiel a los consejos del Banco Mundial y de las teorías de los Chicago Boys, intenta flexibilizar el mercado de trabajo eliminando al Estado benefactor. Las consecuencias para la sociedad.

Jorge Luis Bernis- E’a (Paraguay)

Hay un claro objetivo del gobierno de Horacio Cartes de quitarle importancia a la seguridad social, y presentarla como la incubadora de todos los males del sector trabajador y económico en general. Esa es la idea de F. Von Hayek y Milton Friedman, grandes ideólogos del libre mercado a ultranza y del liberalismo moderno. Los jerarcas del IPS dibujan en radios y medios en general que el sistema previsional está cerca de una quiebra, y que en 20 o 40 años no servirá para nada y sería irrelevante. Pretenden un profundo cambio en la carta orgánica de la seguridad social, pero no para bien, sino para librarlo a los fines exclusivos del libre mercado.

Los datos falaces

Los jerarcas del IPS promueven elevar la edad para la jubilación, compran bonos del Banco Nacional de Fomento (BNF) para construcción de casas, y se olvidan de la crisis financiera norteamericana del 2007. Les preocupa el envejecimiento de la población y o la cantidad de jubilados, pero no hablan de las correcciones que se puedan hacer en la tasa de sustitución y menos de los parámetros de equidad en la cotización, años de aporte, piso y techo de pensión, y la nueva variable de esperanza de vida, que podrían introducirse en el sistema.

Los datos estadísticos utilizados por el analista actuarial no explica de dónde obtuvo sus datos y no fue controlado por un equipo técnico. Es además importante señalar que el Estado nunca aportó al IPS. La existencia de un 43% de evasión en las cotizaciones, y la ineficacia del control de los fiscalizadores del IPS. La importancia de que la legitimación activa pase a cabeza de los trabajadores para demandar a sus empleadores por falta de cotización y declarar la imprescriptibilidad del reclamo de aportes.

La ideologización de la previsión comercial

Es importante señalar que el IPS tiene un tope de pensión, pero que recibe aporte por sobre el tope, y que no devuelve, y ese margen le permite financiar las jubilaciones mínimas sin problema alguno. Otro dato importante es que el Paraguay es un país de jóvenes, y que 7 trabajadores cubren en el sistema de reparto a 1 jubilado.-Esto no es así en los países europeos, y recién en el año 1990 comienzan a diseñar pensiones más equitativas para lograr la sostenibilidad de las cajas.

El modelo chileno en real colapso

Augusto Pinochet introdujo en Chile el modelo de previsión comercial, con administradora de fondos de jubilaciones y pensiones, que cobraban altos porcentajes por administrar esos fondos, cotización individual del trabajador como en una caja de ahorro, y luego librada al agio en las bolsas internaciones, y que fueron golpeadas por todas las falencias financieras del mundo. Hoy esas cajas han fracasado. Un obrero chileno debe ser subsidiado por el Estado para supervivir en su vejez. No hay necesidad de repetir que el modelo chileno de previsión comercial ha fracasado totalmente y está en serios problemas.

Envejecimiento sin crisis

El Banco Mundial está detrás de esta tesis de previsión comercial, dejar al libre mercado la cotización obrera, liberar de cotización al empleador, flexibilizar el mercado de trabajo, eliminando el Estado benefactor.

Es indudable que se necesita visualizar enfoques innovadores en el modelo de seguridad social. Es preciso entender que hay una creciente movilidad y diversificación de la mano de obra, y las grandes manufacturas con muchos empleados por largo tiempo han ido desapareciendo. Ante este panorama, urge darle participación a los microempresarios en la cotización, a los profesionales liberales por medio de sus propias colegiaciones, y entendiendo que el envejecimiento de la población merece una protección del Estado y que ningún jubilado tiene ahorros, salvo raras excepciones.

Esta realidad configura una exponencial necesidad de mantener el modelo de seguridad social, junto con otros nuevos elementos como la equidad intergeneracional y fundamentalmente contemplar en la tasa de sustitución la esperanza de vida, sirviendo esta variable en la base de cálculo de la primera pensión, pero con gradualidad y sin afectar la cobertura de las jubilaciones. Debe comprenderse que la sostenibilidad y cambios en la caja fiscal desde hace 12 años han dejado jubilados del sector público en la total indigencia, usando como variable de ajuste la recomendación del Banco Mundial. Este no debería ser el modelo a seguir.

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