Iniciativa mexicana para otra minería

Pueblos, movimientos sociales y especialistas se reunieron el 24 de noviembre para conversar sobre una propuesta de una nueva Ley de Minería, que ya se venía debatiendo. Ese ámbito discute sobre una política extractivista que sea más beneficiosa desde el punto de vista económico para México, pero que también preserve el medio ambiente y no avance con el desalojo de territorios.

Francisco López Bárcenas – La Jornada (México)

 

Hace 21 años los neoliberales que gobiernan México modificaron el sistema jurídico que regula las actividades mineras, para cambiar sustancialmente las formas de apropiación de esta riqueza nacional y que en lugar de beneficiar a los mexicanos pasara a satisfacer la voracidad de las empresas transnacionales. En enero de 1992 modificaron el artículo 27 constitucional para permitir la entrada del capital privado al campo y autorizar a los ejidos la venta y arrendamiento de sus tierras”, explica e López Bárcenas, abogado y especialista en derecho indígena.

“Para junio de ese mismo año aprobaron una nueva Ley Minera que entre otras cosas calificó esta actividad de utilidad pública y preferente, concentró las concesiones en una sola, con duración de 50 años prorrogables por otro término igual. Igualmente se modificó la Ley Agraria para permitir contratos de arrendamiento de tierras por más tiempo que el estipulado en el Código Civil; la Ley de Aguas Nacionales para poner este líquido, indispensable para la vida, al servicio de las mineras, y la Ley de Inversión Extranjera para equiparar las empresas mexicanas a las extranjeras con una sola declaración de éstas”, añade.

El debate que ahora se da en la sociedad civil sobre la situación de la minería coincide con la Reforma Energética que está planteando el gobierno de Enrique Peña Nieto, que busca modificar nuevamente el artículo 27 de la Constitución y el 28 para permitir el ingreso de las empresas extranjeras a la explotación de los hidrocarburos. Minería e Hidrocarburos ponen en discusión el modelo extractivista que México elige.

Relata que “buscando revertir esta situación, desde hace unos meses varias organizaciones y comunidades que sufren los embates de la gran minería a cielo abierto han realizado esfuerzos por revertir el modelo extractivo que se impuso en nuestro país desde las nefastas reformas de 1992 y en su lugar proponer un modelo menos depredador, que respete los derechos humanos de todos los mexicanos, lo mismo que los derechos colectivos de los pueblos indígenas. En ese esfuerzo realizaron reuniones en varias partes, en donde analizaron la situación de la industria minera en nuestro país y sus efectos entre la población y en el medio ambiente”.

“Pero en el fondo se trata de una lucha por modificar el actual modelo extractivo para que el aprovechamiento de los minerales beneficie al país, respete los derechos humanos y cuide el medio ambiente. Se trata de una lucha que busca frenar el despojo al país, igual que las luchas contra la privatización del petróleo y de la producción de energía eléctrica. Una de las propuestas que más se escuchó fue el llamado a organizar la resistencia y promover la unidad entre todos los que están contra las políticas de despojo y hacen algo por impedirla. De otra manera los neoliberales seguirán saqueando el país”, afirma.

 

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