Indignación por la muerte de una niña migrante en EE.UU.

La familia de la niña de 7 años fallecida en manos de las autoridades de frontera de Estados Unidos, que había sido separada de su padre al ingresar ilegalmente al país, cuestionó las razones que esgrimió el gobierno estadounidense para justificar la muerte de la menor. Los funcionarios habían dicho que la niña falleció por no haber comido ni bebido los días previos, algo que la familia negó rotundamente.

Abogados de la familia de Jakelin Caal Maquin dieron a conocer un comunicado en el que insistieron que la niña había sido alimentada e hidratada. Además, informaron que la menor guatemalteca parecía estar en buena salud mientras viajaba a través de México hacia la frontera sur de Estados Unidos con su padre, buscando asilo.

La familia afirmó, además, que Jakelin no había estado viajando por el desierto antes de ser detenida por oficiales estadounidenses junto con muchos otros migrantes el 6 de diciembre, como dijeron las autoridades. Jakelin murió dos días después de quedar bajo tutela del gobierno estadounidense.

La versión de la autoridad de frontera puntualizó en que los agentes intentaron salvarle la vida, pero la niña no había comido ni tomado agua por muchos días cuando empezó a vomitar y luego dejó de respirar, para luego morir en un hospital de Texas.

Tekandi Paniagua, el cónsul guatemalteco con base en Del Rio, Texas, dijo el sábado que había hablado con el padre de Jakelin, Nery Caal. Según contó el funcionario, Caal le había asegurado que al grupo en el que viajaban los habían dejado en México a aproximadamente unos 90 minutos de caminata hasta la frontera y que a Jakelin no se le había negado comida ni agua y parecía estar en buenas condiciones de salud.

En medio de la crisis migratoria, la muerte de una niña tan pequeña bajo custodia de las autoridades de frontera provocó una gran indignación en territorio estadounidense y llevó a los demócratas a solicitar una investigación al respecto.

“Una niña de 7 años no debería morir por deshidratación y shock séptico bajo custodia de la Protección Fronteriza”, dijo el líder de la minoría demócrata en el Senado, Check Schumer. El senador pidió que el Departamento de Seguridad Nacional y su líder, Kirstjen Nielsen, se responsabilicen por lo sucedido.

Por su parte, Nancy Pelosi, la líder de los demócratas en la Cámara de Representantes, afirmó: “A todos los estadounidenses nos duele la trágica muerte de una niña cuya familia buscaba un futuro de libertad y seguridad en nuestro país”.