Indígenas colombianos derribaron la estatua de un conquistador español

Decenas de indígenas colombianos bajaron con sogas este miércoles una estatua de Sebastián de Belalcázar, un conquistador español del siglo XVI, en repudio a la violencia que históricamente enfrentaron. La protesta revivió las recientes imágenes de estatuas de esclavistas y colonizadores destruídas en Estados Unidos, Bélgica y Reino Unido, en el marco de las manifestaciones por el asesinato de George Floyd.

Entre gritos, los manifestantes celebraron el momento en que la figura del fundador de las ciudades de Cali y Popayán golpeaba el suelo. “Con la fuerza de la gente se logró derribar como acto simbólico de rechazo a tanto exterminio de los pueblos“, señaló Diana Jembuel, del pueblo indígena Misak.

Según Jembuel, el hecho se produjo en el marco de “una movilización” convocada por los pueblos indígenas Misak, Nasa y Pijao para protestar “por el exterminio físico y cultural” de “los pueblos indígenas del Cauca” y “los diferentes líderes sociales del país”.

El alcalde de Popayán, Juan Carlos López, rechazó la acción de los indígenas por considerarla “un acto violento contra un símbolo de (…) una ciudad que es multicultural”. En una declaración a los medios, aseguró que el monumento será restaurado y agregó que “la discusión cultural e histórica (…) se puede dar pero no con violencia”.  

Los indígenas libran en esta región de Colombia una disputa histórica por la tierra. Los pueblos originarios enfrentan, además, la violencia de los grupos financiados por el narcotráfico tras el acuerdo de paz que desarmó a las FARC. 

La estatua de Belalcázar, quien también sentó las bases de las ciudades de Quito y Guayaquil, en Ecuador, fue levantada en 1937 en un cerro aledaño a Popayán. Jembual explicó que, para el pueblo Misak,  Belalcázar “fue uno de los líderes que formó la esclavitud, exterminó a los pueblos indígenas y masacró a los pueblos afros” en la región.