Incendios, inundaciones, deforestación y derrames: la crisis climática en la región ya es un hecho

Ola de calor con temperaturas extremas, incendios que arrasan con parte de bosques nativos y llegan hasta zonas pobladas, inundaciones nunca vistas que dejan muertos, heridos y daños materiales incalculables. Represas que se desbordan ante crecidas abruptas y cauces que se secan y marcan bajantes históricas. Derrames de petróleo que se cobran la vida de fauna nativa y tiñen el mar de negro. Otro año de deforestación ilegal que amenaza a la selva amazónica, la más grande del mundo. El recuento de estos acontecimientos parece trágico y lo es: la crisis climática está de manifiesto en esta parte del planeta pero las medidas no parecen llegar con la misma urgencia. 

Acaso tiene que venir una “mocosa”, como llamó Jair Bolsonaro a Greta Thunberg, para gritar que no hay planeta b, que si el barco se hunde nos hundimos todos. Al menos hay toda una generación de chicos y chicas que se están encargando de hacer eso que los adultos prefieren ignorar: poner el grito en el cielo y decir basta. 

Me puse dramática, ya sé. No se si esta edición de Causas estará a tono de una cerveza en la playa, o donde sea que los encuentre de vacaciones, si tienen la suerte. Pero qué les puedo decir, basta con indagar un poco, sin ir tan lejos, para darse cuenta de que los daños por el cambio climático -no es magia, es consecuencia del humano haciendo de las suyas- son irreversibles.  

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Incendios en Argentina

“Estamos en una temporada de incendios muy complicada». Así se refirió el secretario de Control y Monitoreo Ambiental de la Nación, Sergio Federovisky, sobre los incendios forestales que durante enero se extendieron por al menos ocho provincias. El más complicado fue el de la zona de Bariloche, cerca del Lago Steffen y Lago Martin, donde las llamas llegaron hasta la ruta. «Lo que tenemos hoy es el cambio climático trabajando a full y generando condiciones muy adversas que no son las condiciones que se provocaban algunas décadas atrás para la aparición de los incendios», reconoció el funcionario.

Inundaciones en Brasil y Uruguay

Tanto en Montevideo como en la región de Bahía en Brasil, lluvias intensas dejaron bajo el agua a barrios enteros. Lo de Uruguay, pese a que generó grandes daños, fue anecdótico comparado con la magnitud que tuvo la inundación en Bahía, que dejó más de 20 personas ahogadas y 60.000 evacuados. El gobernador Rui Costa dijo que se trataba del “mayor desastre ocurrido en la historia de Bahía”. El agua que cayó fue tanta -unas seis veces más que el promedio- que la represa de Iguá, ubicada al sur de Bahía, se derrumbó y generó una inundación repentina en el municipio de Itambé. Todos los habitantes tuvieron que ser evacuados con urgencia.

>> Catástrofe histórica: inundaciones en Brasil suman 20 muertos y más de 60.000 desplazados

Ola de calor

La región registró temperaturas de calor extremas durante la segunda semana de enero. Según datos oficiales, Argentina, Uruguay, Paraguay y el estado brasileño Rio Grande do Sul registraron picos históricos con térmicas que rozaron los 50 grados. La Agencia de Meteorología, Océanos, Atmósfera y Asuntos Climáticos de Estados Unidos calificó el fenómeno como de una “magnitud sin precedentes en la historia reciente”.

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Pueden ver un resumen de todo esto que les cuento acá >>>

Bajante histórica en el Río Paraná

Uno de los ríos más grandes que atraviesa la región es el Río Paraná -considerada la décima cuenca del mundo-. En septiembre del año pasado, sufrió la peor bajante en más de medio siglo. La crisis afectó a Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia. Lo que se sabe es que el Paraná viene reduciendo su volumen desde 2019. La falta de agua afectó la navegación mercante, la generación eléctrica, la pesca, la industria turística, la provisión de agua para consumo y riego, y modificó el relieve, el agua y el suelo. Las consecuencias, dijeron los especialistas, se verán a largo plazo.

>> Bajante histórica del río Paraná: sus consecuencias afectan a cuatro países

Derrame de petróleo en Perú

Justo cuando se debatía si era conveniente o no la exploración sísmica frente a la Costa Atlántica -debatir es una forma de decir, claro-, en Perú ocurrió lo que los ambientalistas advertían que podía ocurrir: si hay manejo de crudo, hay derrames y, como consecuencia, hay contaminación de mares y playas. El derrame de unos 6.000 barriles de petróleo en la Refinería La Pampilla, propiedad de Repsol, afectó unas 174 hectáreas de playa y 118 de mar. Como era de esperar, la corriente expandió el crudo hacia playas de varios distritos donde se encontraron aves, lobos marinos y pingüinos muertos.

>> “Tienen que pagar. Esto no puede quedar así”, la advertencia de Castillo contra Repsol por el derrame

Deforestación en el Amazonas

Según registros oficiales, la tala en el Amazonas aumentó un 22% este año y marcó un récord desde 2006. Unos 13.235 km2 fueron arrasados en el período 2020-2021, lo que representa el tercer aumento anual bajo el gobierno de Jair Bolsonaro.

>> Amazonas: Brasil registró niveles de deforestación récord en los últimos 15 años

¿Hay futuro?

Cada vez más activos en las demandas ambientales, los jóvenes tomaron la posta de la militancia ambiental y están decididos a convertirse en la próxima marea verde. “El desequilibrio generado por el hombre es tal que el planeta ya no puede mantener ni garantizar la salud para la raza humana”, me dice Martina Gómez, que tiene 16 años, es activista ambiental y forma parte de la organización Jóvenes por el Clima Argentina.

Martina es clara y contundente. Me explica por qué es urgente que las demandas por el medio ambiente se vuelvan masivas y se conviertan en un reclamo de todos. Habla de procesos históricos, de modelos de desarrollo sin visión ambiental, de una dirigencia política que deberá en algún momento sentirse interpelada por la presión social, de proyectos que duermen en el Congreso y otros tantos que ya son ley pero que no se cumplen.

Si tienen unos minutos les recomiendo que la escuchen >>>

“La crisis ambiental es un proceso socio histórico que expresa las contradicciones de un modelo de producción. La crisis ambiental es también una crisis estructural, avanza de manera muy silenciosa y lenta pero sus efectos son devastadores. Se alteran ciclos biológicos, desaparecen especies, crecen las migraciones, afecta la economía, proliferan las enfermedades vinculadas a la contaminación… Estamos en un momento en donde debemos impulsar desde todos los ámbitos y con todas nuestras fuerzas una conciencia ambiental que nos empuje a la militancia contra el cambio climático”, me dice.

Para Martina las prioridades en Argentina, no tiene duda, son la Ley de Humedales -que el 28 de febrero pierde estado parlamentario- y la defensa del mar para evitar que se instalen las petroleras. “Promover modelos de desarrollo sostenible tiene que ser la línea. Cada día somos más y no podemos dejar de ejercer esta presión sobre nuestros representantes”, me dice Martina y yo le creo. Hay futuro.

Gracias por llegar hasta acá.

Nos encontramos en el próximo envío. Abrazo!