Ideas que perduran

Uruguay y Latinoamérica 

Eduardo Galeano escribió incontables columnas en las que analizó la coyuntura política y social de América Latina, El Caribe y el mundo entero. Denunció a los gobiernos militares, apuntó contra el FMI, defendió a los pueblos originarios, fue un fiel defensor de la Paz, pero sobre todo nos dejó las armas para defender y amar a nuestro continente: sus palabras preciosas.

Redacción- Latinoamérica Piensa 

Es imposible reunir las ideas de Eduardo Galeano. Sería una falta de respeto de nuestra parte intentar resumirlas de algún modo. Las estaríamos minimizando, justamente aquello que no se debe hacer con lo grandioso. Así y todo nos atrevemos a tomar algunas de las palabras que nos dejó. Esas que nos hicieron pensar, reflexionar y evolucionar. No nos queda mas que agradecerle infinitamente por abrirnos los ojos, por invitarnos a pensar y por enseñarnos a defender a nuestra América Latina. Hasta luego, maestro.

Eduardo Galeano- El País (España) 1979

Los militares ejercen el poder real. Ellos han aprendido el arte de gobernar y la técnica de reprimir en la Escuela de las Américas del Canal de Panamá y en otros cursos especiales. Ninguna dictadura latinoamericana es autodidacta.

Quienes fabrican el enfermo, ¿pueden luego ofrecer el hospital, sin sospecha de cinismo? Bajo sus actuales gobiernos terroristas, los tres países del Sur -Chile, Argentina, Uruguay- están siendo mejor atendidos que nunca por la banca internacional y los organismos internacionales de crédito. Al mismo tiempo, Estados Unidos lava su mala conciencia puritana suprimiendo algunos créditos oficiales de escasa sigrilficación y corta el suministro oficial de armamentos mientras las empresas norteamericanas continúan abasteciendo militarmente a la zona desde terceros países.

Lo que vale para afuera, creo, vale para adentro. No va a venir el remedio de donde viene la peste, por mucho que se invoquen -ojos en blanco, mano al pecho- los derechos humanos. Pero creo que tampoco tiene sentido, por similares motivos, soñar con la restauración del Uruguay que fue. La dictadura no apareció de un día para el otro ni brotó de la oreja de una cabra. Apareció cuando la clase dominante ya no pudo continuar realizando sus negocios por otros medios. La democracia uruguaya había perdido su base de sustentación y hacía agua por todos lados cuando estalló el golpe de Estado en 1973.

Había que exterminar a las fuerzas del cambio que amenazaban, peligrosas, a un sistema esclerótico y enemigo del país. Había que perpetuar, a sangre y fuego, el reinado de una clase especializada en fugas de capitales y otras actividades filantrópicas.

La dictadura puso manos a la obra. El Uruguay tiene ahora la mayor proporción de presos políticos del mundo. Los presos que tienen suerte reciben una visita cada quince días y hablan con ella por teléfono. Además están obligados a pagar su alojamiento, como si fuera hotel. De cada quinientos uruguayos, uno está preso. Cuarenta murieron en la tortura. Hay más de cien «desaparecidos», y entre ellos, algunos niños.

Los cálculos más conservadores hablan de medio millón de uruguayos obligados al exilio por el hambre o la policía. El Gobierno ha negado la renovación de sus pasaportes a unos 10.000 ciudadanos (como yo, por ejemplo).

El año pasado, en el día de los muertos, la facultad de Arquitectura recibió un aluvión de coronas de flores, y las autoridades, enojadas, la cerraron por un día. Los programas para formación de profesores incluyen puntos como «La Edad Media, paradigma de la civilización» o «El sistema feudal, sus bondades». Al ingresar a la universidad, los estudiantes se comprometen a no desarrollar ninguna actividad ajena a sus estudios y juran delatar a quien lo haga.

El Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas ha prohibido la lectura de los diarios y revistas editados en los veinticinco años anteriores al golpe de Estado. Toda la prensa de oposición ha sido clausurada. Hasta el diario La Paz, que dejó de salir hace un siglo, fue prohibido oficialmente. El Uruguay, miembro de la Unesco, confiscó el número de El Correo dedicado a los derechos de la mujer. Han sido prohibidos siete tangos de Carlitos Gardel. La murga de Pepe Veneno ha sido prohibida. Alfredo Zitarrosa, Daniel Viglietti, los Olimareños están prohibidos. El teatro El Galpón está prohibido. Juan Carlos Onetti y Mario Benedetti están prohibidos. Corín Tellado no está prohibida.

Para conseguir empleo o conservarlo es imprescindible el certificado de fe democrática. Lo extiende la policía, especializada en democracia por Dan Mitrione. Con certificado y todo, conseguir empleo es un milagro. Sobrevivir, asunto de magos, fakires y porfiados. El valor real de los salarios ha sido cortado por la mitad y las cifras del Banco de Seguros indican un dramático aumento de los accidentes de trabajo: hay un accidente de trabajo cada tres minutos. Algunos locales sindicales sirven ahora de sedes de comisarías. La actividad sindical se paga con larga cárcel, y quien la haya cometido alguna vez está incorporado a las listas negras.

Eduardo Galeano- El País (España) 1988 

Desde el punto de vista dominanante, desarrollo equivale a exportación, del mismo modo que cultura equivale a importación. De afuera, de los grandes centros metropolitanos, vienen, a precios carísimos, las ideas y los símbolos que dan prestigio y poder, mientras en el mercado mundial se venden productos baratos y brazos baratos. El africano Abdulrahman Babu nos contó que Etiopía, donde un millón de personas han muerto de hambre, está vendiendo carne a Inglaterra. El economista Aloysio Mercadante observó que Brasil es el cuarto exportador mundial de alimentos, pero dos de cada tres brasileños comen menos de lo necesario.El desarrollo, desarrollo hacia afuera, miente sus feroces contradicciones en los esquemas abstractos y en el fetichismo de los numeritos. Davison Budhoo, que ha renunciado a su alto cargo en el FMI, nos hizo notar los riesgos de la sacralización de ciertos índices económicos, como el producto nacional bruto (PNB). El PNB de Nigeria es, en proporción a la población, cuatro veces mayor que el de Tanzania, pero Tanzania tiene menos analfabetismo y menos mortalidad infantil que Nigeria, y tiene más expectativa de vida, más camas de hospital y más mujeres en la Universidad.

El sacerdote jesuita Xabier Gorostiaga nos hizo notar, certeramente, que la violenta y desesperada crisis de América Central ha estallado en una región que desde 1950 hasta 1978 había ostentado los índices de crecimiento económico más altos del mundo. Durante esos 28 años América Central tuvo, en las estadísticas, el mayor desarrollo regional de toda la historia económica de la humanidad. Las estadísticas lo pasaban de lo más bien. La gente, en cambio, muy mal.

La ayuda desayuda

Quien hace al enfermo, vende la medicina. Dudosa medicina esta sangría que dice curar la anemia. El remedio es otro nombre de la enfermedad: nuevos préstamos pagan los viejos préstamos, y la deuda se multiplica misteriosamente. Entre 1973 y 1985, Brasil pagó bastante más de lo que recibió, pero en 1985 Brasil debía nueve veces más que en 1973. El Citibank, que tiene el 6% de sus inversiones en Brasil, recibe de Brasil el 25% de sus ganancias mundiales.

En Argentina y México, la mayor parte de la deuda corresponde a un dinero que jamás entró en esos países. El dinero se desvaneció antes de llegar, por arte de magia, en el camino.

Eduardo Galeano- Página/12 (Argentina) 2014

Los huérfanos de la tragedia de Ayotzinapa no están solos en la porfiada búsqueda de sus queridos perdidos en el caos de los basurales incendiados y las fosas cargadas de restos humanos.

Los acompañan las voces solidar
ias y su cálida presencia en todo el mapa de México y más allá, incluyendo las canchas de futbol donde hay jugadores que festejan sus goles dibujando con los dedos, en el aire, la cifra 43, que rinde homenaje a los desaparecidos.

Mientras tanto, el presidente Peña Nieto, recién regresado de China, advertía que esperaba no tener que hacer uso de la fuerza, en tono de amenaza.

Además, el presidente condenó la violencia y otros actos abominables cometidos por los que no respetan la ley ni el orden, aunque no aclaró que esos maleducados podrían ser útiles en la fabricación de discursos amenazantes.

El presidente y su esposa, la Gaviota por su nombre artístico, practican la sordera de lo que no les gusta escuchar y disfrutan la soledad del poder.

Muy certera ha sido la sentencia del Tribunal Permanente de los Pueblos, pronunciada al cabo de tres años de sesiones y miles de testimonios: En este reino de la impunidad hay homicidios sin asesinos, torturas sin torturadores y violencia sexual sin abusadores.

Eduardo Galeano- La Red 21 (Uruguay) 2014

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica. Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí. Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

La llamada comunidad internacional, ¿existe?

¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?

Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.

Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos. La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

Eduardo Galeano- La Red 21(Uruguay) 2015 

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar. La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.

El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En las fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.

 

Leer el artículo completo de El País (de 1979) aquí

Leer el artículo completo de El País (de 1988) aquí 

Leer el artículo completo de Página 12 aquí 

Leer el artículo completo de La Red 21 aquí 

Leer el artículo de La Red 21 (sobre consumo) aquí