Humala sin apoyo y con el gabinete paralizado

La política peruana se encuentra en un limbo. Los problemas que enfrenta el mandatario Ollanta Humala, con un escaso respaldo de gestión del 25%, se centran en la influencia de su esposa Nadine Heredia en las decisiones del gabinete. Este ha sido el punto por el cual el Congreso -plagado de disputas partidarias- lo cuestiona, no le da el voto de confianza para que siga adelante con su labor y se postergan los temas que interesan a la población.

Humala sin apoyo y con el gabinete paralizado

Jacqueline Fowks – El País (España)

El presidente de Perú, Ollanta Humala, inicia la semana con un 25% de aprobación de su gestión y un gabinete que a medianoche del viernes puso sus cargos a disposición luego de que el Congreso se abstuviera de darle el voto de confianza. El principal cuestionamiento de la oposición fue que el primer ministro René Cornejo, durante el debate en el Parlamento, no dio garantías para que cese la influencia de la primera dama Nadine Heredia en las decisiones del Ejecutivo. En el último mes Heredia ha cumplido públicamente funciones del presidente del Consejo de Ministros y algunos miembros del Gabinete actual han sido reclutados por ella. El Congreso fue llamado coloquialmente ‘el Gabinete Heredia’.

El pedido del voto de confianza se había anunciado para el 24 de este mes, pero sin mediar motivos, se adelantó al viernes 14. Durante la semana, congresistas de distintos grupos políticos indicaban que el Gobierno no tendría problemas en conseguir los votos necesarios para el quinto Gabinete recompuesto en dos años y medio de Gobierno. Tanto es así que el secretario general de Perú Posible, aliado del Gobierno, indicó que darían el respaldo al Gabinete en el que cuentan con una dirigente de su partido, Carmen Omonte. Perú Posible es el partido del expresidente Alejandro Toledo, investigado en el Parlamento y en la Fiscalía por posible lavado de activos.

Sin embargo, el fujimorismo y los cuatro congresistas del Partido Aprista Peruano, enfrentados con el oficialismo debido a que su líder, el expresidente Alan García, es investigado por posible corrupción por una comisión ad hoc del Legislativo, adelantaron que negarían el voto de confianza si Cornejo no daba garantías de una mayor “institucionalidad” en el Gobierno, palabra que usó el primer ministro anterior, César Villanueva, para expresarse sobre la intervención de la primera dama en las decisiones de Estado.

El viernes último, el primer ministro Cornejo, encabezando el Gabinete, anunció las prioridades del Gobierno, se inició un debate parlamentario y luego de casi nueve horas hubo una primera votación en la que ganó la abstención (71), sin votos en contra, y con 47 a favor del voto de confianza. El presidente del Congreso, Fredy Otárola, convocó a una segunda ronda para las 22:00 y los ministros se dirigieron a Palacio de Gobierno, a unos 500 metros de la sede del Parlamento. El abogado y analista político Juan de la Puente ha comentado este domingo que esa segunda vuelta fue un error pues no está prevista en el reglamento del Congreso.

La votación se produjo a las 22.58 luego de una reunión de la Junta de Portavoces del Congreso, en un esfuerzo de negociar consensos bajo la mesa. En el Parlamento no solo hay partidos en tensión, sino también otros grupos formados por políticos que se retiraron de las formaciones con las que ganaron las elecciones. Por ejemplo, Alianza Regional es la tercera bancada más numerosa y reúne a parlamentarios que dejaron Somos Perú y Perú Posible, y a otros pertenecientes a tres movimientos políticos regionales.

«La política peruana, con sus dos expresidentes investigados y uno preso, Alberto Fujimori; y el Gobierno atacado por las acciones políticas de la primera dama y por posibles vínculos con un exoperador de Vladimiro Montesinos, tiene a la mayoría de actores condicionados o atados por sus circunstancias»

En la segunda votación, 42 congresistas estuvieron a favor del voto de confianza, seis en contra y 73 se abstuvieron. Los seis votos en contra procedían de miembros del partido de Gobierno, Gana Perú, en un intento no reglamentario de que se contabilizaran solo los votos a favor y en contra y no las abstenciones. Quisieron basarse en un acuerdo adoptado en la Comisión de Constitución en 2003 para descartar las abstenciones, pero el presidente del Congreso no entendió la jugada o no la aceptó. “La cuestión planteada por el ministro Cornejo no ha sido admitida, se suspende la sesión”, añadió Otárola poco después de las 23 horas del viernes y se apagaron los micrófonos del Parlamento.

Desde entonces, la política peruana vive un “limbo político”, indica el periodista Augusto Alvarez Rodrich en su columna de este domingo en el diario La República. “El Gobierno se paralizará porque el ministro que firme cualquier documento podrá ser acusado en el futuro de usurpación de funciones”, sostiene.

La Constitución prevé que si el Congreso censura o niega el voto de confianza a dos Gabinetes, el presidente tiene la potestad de cerrar el Congreso. La política peruana, con sus dos expresidentes investigados y uno preso, Alberto Fujimori; y el Gobierno atacado por las acciones políticas de la primera dama y por posibles vínculos con un exoperador de Vladimiro Montesinos, tiene a la mayoría de actores condicionados o atados por sus circunstancias. Una encuesta de Ipsos Perú difundida este domingo en el diario El Comercio reporta que el presidente Humala tiene un 25% de aprobación, y un 69% de los encuestados prefiere que el jefe de Estado gobierne solo, sin su esposa. El 66% considera que el rol que cumple Heredia es negativo para Humala. Así llegarán a la tercera votación por el voto de confianza este lunes por la tarde en el Parlamento.

La incertidumbre política impide que se discutan otros asuntos relevantes para la sociedad. Está pendiente, por ejemplo, el debate sobre si se aumentará el sueldo mínimo vital. Por otro lado, el Congreso sigue dejando de lado el nombramiento de los magistrados del Tribunal Constitucional, pendiente desde julio pasado, un espacio de garantía de aplicación de la ley para cualquier persona de a pie. También quedan relegadas las posibles medidas contra la inseguridad y la delincuencia urbanas, la principal preocupación de los peruanos, según las encuestas.

 

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