La crisis de Humala

Perú

El presidente Ollanta Humala se muestra pasivo frente a un orden político que se desmorona. El“giro” de una política con tinte social hacia una pro-empresarial le resta adhesiones a un año de dejar el gobierno. El accionar de los medios de comunicación, que quieren manejar la escena política, y las denuncias de corrupción contra su esposa llevan al extremo su falta de legitimidad.

Ollanta Humala, presidente de Perú- Foto: Martín Mejía/AP

José Ospina Valencia- DW (Alemania) 

A un año de terminar su mandato, solo un 16 por ciento de los peruanos está contento con el Gobierno del presidente Ollanta Humala, según una encuesta de GFK publicada este 1 de junio. Según el economista Reinhard Willig, director de la sección peruana de la Fundación Konrad Adenauer (KAS), no se trata de un “mal momento”, sino del “profundo descontento con un presidente que no lidera el desarrollo ni político ni económico del Perú”.

Para Astrid Becker, directora de la Fundación Friedrich Ebert (FES) en Lima, la fuerte pérdida del respaldo de Ollanta Humala es “un largo proceso que ya venía gestándose dentro de su propia coalición de Gobierno”. Becker recuerda que “la fracción oficialista ‘Gana Perú’ tenía, originalmente, 47 escaños en el Congreso y ahora solo cuenta con 33”. Catorce parlamentarios han abandonado la fracción debido a su “descontento con la gestión del Gobierno de Ollanta Humala”, perdiendo así la mayoría en ese pleno.

Un Congreso ante el que Ollanta Humala no logró pasar su ley de promoción del empleo juvenil, uno de sus programas bandera. “Por pura falta de comunicación”, como considera el economista Reinhard Willig. Una apreciación que respalda la directora de la FES en Lima, para quien “muchos conflictos y el fracaso de la reforma de promoción del empleo juvenil, como de otros proyectos, se deben a la generalizada falta de comunicación del presidente Humala y su gabinete con los diferentes sectores de la población”. Un ejemplo: el Congreso tuvo que retirar una ley presentada por Humala porque éste la formuló sin consultar a los expertos en empleo en Perú ni a los representantes de los empleados quienes arguyeron que la oferta de Humala no era abrir nuevas plazas de empleo para jóvenes, sino desplazar a otros para empeorar las condiciones laborales.

» ‘No en vano, el gran descontento con Humala es su ‘pasividad’, como lo indica la citada encuesta de GFK y lo demuestra el caso del proyecto minero Tía María, un problema que Humala no solo no ha resuelto sino que dejó agrandar, ‘toda vez que las dificultades con la firma Southern Copper venían ya de 2011’, recalca Willig «

El bajo respaldo a Ollanta Humala no es gratuito, “aquí los medios y muchos otros sectores esperan que este Gobierno se acabe para que alguien haga lo que Perú necesita”, agrega Reinhard. No en vano, el gran descontento con Humala es su “pasividad”, como lo indica la citada encuesta de GFK y lo demuestra el caso del proyecto minero Tía María, un problema que Humala no solo no ha resuelto sino que dejó agrandar, “toda vez que las dificultades con la firma Southern Copper venían ya de 2011”, recalca Willig. Los labriegos exigen una garantía de que la mina no va a contaminar sus cultivos. 

Omisión es, a veces, peor que la acción

El movimiento “Tierra y Libertad”, que respalda las exigencias de los campesinos en Tía María, apoyó otrora al partido de Humala, pero le retiró su respaldo debido a su “giro” de una política con tinte social hacia una más pro-empresarial. La transformación de Ollanta Humala de un político de corte pro-chavista hacia uno más capitalista se debió, sobre todo, “a la obligada atención de las exigencias de la economía peruana que depende de sus exportaciones de cobre y productos agrarios, hacia Europa y cada vez más hacia Asia”, coinciden Becker y Willig.

La acusación de la “financiación ilegal” de su campaña política con dinero del chavismo ha sido reactivada “irregularmente”, según Humala, ya que «no tiene nada de ilegal» recibir aportes económicos de diferentes países para la formación de un partido”, reconoció el presidente del Perú este 1 de junio. La empresa venezolana Kaysamak, a través de la cual Humala habría recibido el dinero, estaría relacionada con Diosdado Cabello, hoy presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela.

Los temas por resolver

Al fin de cuentas, “no todo ha sido malo bajo Ollanta Humala”, recalca la directora de la Fundación Friedrich Ebert en Lima, y destaca el significativo mejoramiento de la educación en Perú, como lo han demostrado las últimas pruebas PISA. Becker y Willig también reconocen el esfuerzo del Gobierno de Ollanta Humala por reducir la pobreza.

«El fortalecimiento de las instituciones democráticas, la lucha contra la corrupción y la inseguridad, el mejoramiento de la educación y el fortalecimiento de la producción nacional ante el ímpetu de la Alianza para el Pacífico quedan como temas prioritarios, tanto para Humala, que aún puede demostrar sus cualidades, como para el próximo Gobierno» 

Por último, el fortalecimiento de las instituciones democráticas, la lucha contra la corrupción y la inseguridad, el mejoramiento de la educación y el fortalecimiento de la producción nacional ante el ímpetu de la Alianza para el Pacífico quedan como temas prioritarios, tanto para Humala, que aún puede demostrar sus cualidades, como para el próximo Gobierno que será elegido en abril de 2016.

 

Nicolás Lynch- Otra Mirada (Perú) 

Las últimas denuncias sobre la primera dama por la compra de artículos de lujo, cuyo costo no puede justificar con sus ingresos, son un episodio más de un orden político que se desmorona corroído por la corrupción. ¡Qué diferencia entre el candidato Ollanta Humala y su mujer Nadine Heredia en las campañas del 2006 y el 2011 y el Presidente y la primera dama de la actualidad! De aquel militar retirado que expresaba austeridad y energía no queda sino un hombre tímido que no puede explicar los gastos de su mujer. La travesía de los Humala-Heredia no solo ha sido política sino también personal. Del programa de la Gran Transformación que planteaba cambiar el Perú parecen haber reducido sus objetivos a la movilidad familiar. Lo más grave es que insistan en utilizar la política para este objetivo.

Desde la izquierda que apoyó a Gana Perú la denuncia de esta metamorfosis ha sido relativamente temprana y data de la salida del gobierno del gabinete presidido por Salomón Lerner. De allí, hasta la fallida revocatoria a Susana Villarán fue un año de renuncias y alejamientos. Pero lo interesante es que la derecha, desde su poder político y mediático, aplaude el viraje de la pareja Humala-Heredia en términos programáticos pero no ceja en el ataque a su deriva personal. Esto a pesar de no tener en sus filas alternativas mejores. Fujimori, Toledo y García en cualquiera de sus versiones acumulan denuncias e incluso sentencias y Kuczynski sigue pareciendo lobista más que político. Los medios concentrados, sin embargo, tienen sus prioridades, primero liquidar a Humala, luego a Toledo y quedarse con Fujimori, García y eventualmente Kuczynski. Por supuesto que los dos primeros hacen méritos para estar en la lista y los tres últimos se esfuerzan por pasar sin que nadie se dé cuenta.

» Ahora bien, ¿habrá Estado para soportar el deterioro? Esa es la gran pregunta y los sobrevivientes de la derecha apuestan a que así sea, aunque tengan que asustar con la carta del golpe de Estado. Sin embargo, el único momento de auge político del neoliberalismo ha sido en dictadura, luego de la derrota de la hiperinflación y la captura de Abimael
Guzmán «

El problema es el grado de confianza que los poderes fácticos, económicos y de seguridad, tienen en los políticos que sirven sus intereses. En este ranking Fujimori, el segundo García y también Kuczynski le ganan a Toledo y sobre todo a Humala. Fujimori y el segundo García han hecho gobiernos que han coincidido plenamente con los intereses de estos poderes fácticos y Kuczynski es el poder fáctico mismo, mientras Toledo (el de la vincha) tuvo un corto período de radicalismo antifujimorista y Humala ha tenido dos campañas nacionalistas que por más actos de arrepentimiento realizados no han sido perdonadas. Ante un escenario económico y político en deterioro los poderes fácticos están decididos a asegurarse un sucesor de los suyos, por eso este orden de prioridades.

Ahora bien, ¿habrá Estado para soportar el deterioro? Esa es la gran pregunta y los sobrevivientes de la derecha apuestan a que así sea, aunque tengan que asustar con la carta del golpe de Estado. Sin embargo, el único momento de auge político del neoliberalismo ha sido en dictadura, luego de la derrota de la hiperinflación y la captura de Abimael Guzmán. En democracia su legitimidad siempre ha sido cuestionada, de lo contrario no se explican el contenido progresista de la transición y las formidables votaciones de Humala el 2006 y el 2011. Hoy con un deterioro económico que no existía en los momentos anteriores y varios movimientos en lucha, las posibilidades de crisis política son aun mayores. Si a esto agregamos la descomposición de los gobiernos que se repite con Humala, con el agravante de la desilusión producida, podríamos tener un escenario inédito.

Además, lo sucedido en los últimos meses con el movimiento juvenil, Tía María, Belaúnde Lossio y por último con las compras de Nadine, llevan al extremo la falta de legitimidad del poder de turno. Poder, me refiero, en el sentido amplio del término donde la corrosión política estaría infectando los otros poderes, económico y de seguridad. En estas condiciones la represión a los jóvenes, la violencia del Estado de Emergencia, la broma del prófugo que no parecía prófugo y el bochorno de los gastos que no se pueden justificar, insisten en terminar con esta institucionalidad precaria.

 

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