Las calles contra Temer

Brasil 
Especial

Las centrales sindicales se movilizaron ayer contra las medidas antipopulares del presidente Michel Temer. El aumento de la edad jubilatoria, los recortes a la salud y la educación, el incremento de la jornada laboral y el irrespeto a los derechos de los trabajadores caracterizan la inestable situación. La caída en la capacidad de conquistas que anticipan los especialistas. 

Rafael Tatemoto- Brasil de Fato (Brasil)

En diversos momentos de la historia brasileña, la actuación del movimiento obrero fue decisiva. Para entender la relación entre las luchas sindicales y la conquista de derechos, así como el impacto de la actual coyuntura sobre la clase trabajadora, Brasil de Fato conversó con la profesora de sociología de la Universidad de São Paulo (USP), Paula Marcelino.

Según explicó, en la historia del movimiento sindical brasileño se pueden establecer cinco momentos: el primero, que va desde finales del siglo XIX a la década de 1930, caracterizado por la autonomía y la fuerza del anarco-sindicalismo y, posteriormente, del comunismo; el segundo, que trascurre hasta 1954, que es cuando se consolida el sindicalismo populista; el tercero período, entre el golpe de Estado de 1964 hasta finales de la década del ‘70, con acciones puntuales y limitadas por la peligrosidad del contexto; un cuarto momento que acompaña la transición de la dictadura a la democracia, denominado del “nuevo sindicalismo”, caracterizado por huelgas muy fuertes, alta combatividad y la creación de la Central Unica de los Trabajadores (CUT); y el último período, que comienza en 1988 con la nueva Constitución y sigue hasta la actualidad, marcado por una mayor adaptación a la estructura sindical, pulverización de las orientaciones sindicales.

De acuerdo con la profesora, “los ciclos de lucha han tenido la capacidad de alterar y promover modificaciones progresistas en los derechos de los trabajadores”. Sin embargo, agregó, “de manera general, las huelgas y el movimiento sindical en Brasil son muy volcados a cuestiones económicas, con esa clasificación artificial que se creó que son las categorías profesionales. Son huelgas tradicionalmente volcadas para cuestiones de participación en los lucros, para ganancias económicas, fundamentalmente. Transformar esas huelgas en movilizaciones por cuestiones políticas, o por cuestiones económicas más amplias, no es una cosa fácil en la realidad del sindicalismo brasileño”, manifestó.

” Como señaló Paula Marcelino, ‘existe una gran posibilidad de que la insatisfacción que los trabajadores están demostrando en las calles con el gobierno Temer – no todos, una parte, yo diría los más precarizados y en situación inestable, aún no salieron a las calles – genere una retomada de la lucha, de cuestionamientos de la política’ “

En este histórico de lucha, advierte Marcelino, el período entre 2004 y 2013 evidenció unos trazos importantes con una curva ascendente – y el número aumenta a cada año – y la conquista salarial fue significativa. “Esas huelgas fueron más ambiciosas en relación a las reivindicaciones y tuvieron conquistas reales”.

¿Qué puede suceder frente al nuevo contexto? Para la profesora, el escenario está siendo alterado con la nueva configuración del gobierno federal, “mucho menos favorable a los trabajadores que en el período anterior. “Yo creo que está diseñándose, con el golpe por el cual pasamos, el final de ese ciclo de huelgas fuertes, en la ofensiva y con conquistas. Pero eso es un tema que aún tenemos que ver. Los últimos datos, de hecho, muestran una caída de la capacidad de conquistas salariales de los trabajadores en los últimos semestres”, y advirtió “si tiene continuidad el tipo de política económica que el gobierno de Temer anuncia y el nivel de desempleo, que ya está alto, es muy posible que las huelgas pasen, a partir de ahora, a tener un carácter de reivindicación defensiva”.

Como señaló Paula Marcelino, “existe una gran posibilidad de que la insatisfacción que los trabajadores están demostrando en las calles con el gobierno Temer – no todos, una parte, yo diría los más precarizados y en situación inestable, aún no salieron a las calles – genere una retomada de la lucha, de cuestionamientos de la política económica”.

Pero, como dejo explicito durante la conversa, esto no significa pensar que “cuanto peor, mejor”. “Recuerdo que en la década de 1990, habían luchas, huelgas, y estábamos permanentemente corriendo atrás de perdidas, que era lo básico, por lo que nadie tiene que correr atrás: derecho a tener empleo, a tener transporte. Entonces, puede ser que se retome esa lucha. Pero no creo que podamos analizar eso por el lado bueno – ‘los trabajadores vuelven a las calles’ –, porque puede significar un momento de derrota, de lucha simplemente defensiva, como está atravesando, por ejemplo, la mayor parte de los trabajadores de Europa”

Redacción- RT (Rusia) 

Los integrantes de varios movimientos sociales muestran un cartel con la inscripción ‘Fuera Temer’ durante una manifestación en contra del Gobierno del presidente Michel Temer en Sao Paulo, Brazil. 22 de septiembre de 2016.

Los movimientos sociales y las centrales sindicales de todo el país se han movilizado en al menos 16 estados de Brasil para expresar su descontento con las reformas laborales del nuevo Gobierno, informa Wscom. 

Al menos 26.000 personas han salido a las calles bajo el grito de ‘Fuera Temer’, exigiendo el respeto a sus derechos y en rechazo a lo que califican como un ‘Gobierno golpista’. Las marchas han incluido a profesores, periodistas, enfermeros, trabajadores sociales, entre otras agrupaciones. En algunas ciudades los policías utilizaron gases lacrimógenos contra los manifestantes.

Quienes marchan rechazan las reformas laborales impulsadas por el Ejecutivo, especialmente la última, que involucra al sector de la enseñanza médica. Además, denuncian el aumento de la edad jubilatoria, el incremento de la jornada laboral y un irrespeto a los derechos de los trabajadores. Dilma Roussef y Lula da Silva se han unido a varios actos convocados por las organizaciones populares.

Paralizaciones en todo el país

La Central Única de los Trabajadores de Brasil ha convocado a varias marchas que se realizan en todo el país e invitaron a otras organizaciones que componen los frentes populares de Brasil a formar parte de lo que denominaron Día de Paralización y Movilización por la Huelga General y Ningún Derecho a Menos.

En Paraná, los manifestantes paralizaron la actividades de Petrobras incluyendo la refinería Presidente Vargas. En Goiás, cerca de 2.000 trabajadores salieron a las calles para protestar contra la eliminación del programa de seguridad social promovido por el Gobierno. La paralización de las actividades involucró además cerca de 10.000 trabajadores de la municipalidad de Osasco, sede de uno de los mayores bancos de Brasil: Bradesco.

El llamado a la movilización exhorta asimismo a los movimientos populares en general y a otros sectores, como intelectuales y artistas, a sumarse a la protesta, porque ‘necesitamos parar a Brasil para dar una demostración de los límites que el pueblo impone a ese gobierno golpista e ilegítimo’

Daniel Valença, militante del Partido de los Trabajadores y del Frente Brasil Popular considera que cada vez más personas se unen a las protestas populares en Brasil, pero que es importante el apoyo de la comunidad internacional para continuar con su lucha.

Redacción- Prensa Latina (Cuba) 

El llamado a la movilización exhorta asimismo a los movimientos populares en general y a otros sectores, como intelectuales y artistas, a sumarse a la pro
testa, porque ‘necesitamos parar a Brasil para dar una demostración de los límites que el pueblo impone a ese gobierno golpista e ilegítimo’.

En una nota difundida la víspera, la CUT alertó que a cada instante el cerco contra la democracia y el Estado de Derecho se intensifica, ‘como se vio en el grotesco y peligroso espectáculo montado por fiscales de Lava Jato, que con convicción pero sin pruebas intentan incriminar al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Con ese proceder muestran a la nación y al mundo la utilización política, tendenciosa y parcial del Poder Judicial brasileño, agregó el documento, y remarcó el repudio de la organización a semejante operación, que busca criminalizar no sólo la figura de Lula, sino la del Partido de los Trabajadores y otras fuerzas de izquierda, populares y sindicales.

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