Emergencia nacional: restringen la entrega de agua potable cada 7 días por la intensa sequía


Los hondureños viven días críticos por la falta de agua potable en el país, situación que se extiende desde el 5 de septiembre cuando el presidente Juan Orlando Hernández declaró la emergencia nacional por la sequía. Las dos represas que abastecen al 65% de los 1,3 millones de habitantes de Tegucigalpa están en niveles bajísimos de abastecimiento y por eso las autoridades impusieron un estricto racionamiento del agua.

Desde el lunes, la entrega de agua potable en la ciudad se hace cada siete días, confirmó el Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA) ante la falta de lluvias y los bajos niveles de las represas.

A principio de septiembre, el SANAA había dado un calendario para el suministro de agua cada cinco días por zonas, pero muchos barrios pasan semanas sin servicio.

La institución detalló en un informe que la represa La Concepción, con capacidad para 36 millones de metros cúbicos, sólo tiene 7 millones. La represa Los Laureles, de 10,5 millones de metros cúbicos, está en 3 millones.

Según indicaron, ambas represas están convertidas en dos charcos de agua amarillenta, con cuencas resecas de cerros cubiertos de variedades de roble. «Estamos llegando al nivel más crítico de la historia de los embalses», lamentó el presidente Hernández durante una visita reciente a La Concepción.

«En los últimos 30 años nunca habíamos tenido una sequía como ahora», sostuvo el gobernante, que fue criticado por la falta de obras. «Esto que estamos viendo es un reflejo de la forma en que impacta el cambio climático en el mundo y en especial en Honduras», justificó.

La meteoróloga de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), Estefana Velásquez, vaticinó lluvias para la segunda quincena de septiembre que podrían llenar el embalse Los Laureles y hasta la mitad de La Concepción «si se cumplen los pronósticos». La esperanza de los hondureños es que llueva más de lo previsto, «de lo contrario, los racionamientos serán peores en el 2020», alertó la experta.

Vivir sin agua

«Llevamos 28 días sin agua», se quejó Rosario López, de 24 años, que vive en uno de los barrios humildes de Tegucigalpa. Los vecinos del barrio El Chile realizaron una manifestación sobre uno de los puentes de la ciudad para protestar por la situación crítica. Pero fueron desalojados por la policía con bombas lacrimógenas.

Después de la toma del puente, «nos tiraron el agua por un ratito» en el barrio, contó López. Según la mujer, durante los días sin agua llegó una única vez un camión cisterna a abastecer el barrio.