Violencia inusitada

El Salvador 
Dora Reyes

El 2015 registra la cifra de homicidios más alta en décadas, con 101.5 asesinatos por cada cien mil habitantes. Estos números reflejan el alto nivel de descomposición que está sufriendo la sociedad.Un país pequeño pero con alta tasa de fraticidios con jóvenes como protagonistas. El derramamiento de sangre también trae aparejados efectos intangibles.

Dora Reyes- Contrapunto (El Salvador)

Los cálculos son de 101.5 homicidios por cada cien mil habitantes, nunca antes alcanzada

Hoy en día hablar de homicidios en el país se ha vuelto un tema frecuente; diariamente mueren alrededor de 20 personas producto de la creciente delincuencia que se ha apoderado de los 21.040 kilómetros cuadrados que componen el territorio. Al finalizar 2015 la tasa de homicidios será de aproximadamente 101.5 por cada cien mil habitantes; esto debido a que en el año se habrán acumulado unos 6.500 asesinatos graves según cálculos oficiales y de especialistas.

A manera de ejemplo para destacar la magnitud del problema, si la tasa de homicidios que vive El Salvador fuera trasladada a una población como la de Estados Unidos que posee un aproximado de 317 millones de habitantes, en un año habría más de 218 mil asesinatos. En el país norteamericano murieron unas 15,805 en el año 2012, es decir, 43 asesinatos diarios.

Un país pequeño pero con altas tasas de fratricidios en la que los jóvenes son los mayores protagonistas. Datos del Instituto de Medicina Legal (IML) revelan que desde el 2009 las personas de entre 20 y 24 años de edad son las principales víctimas de las muertes violentas en el país; y en su mayoría del sexo masculino.

” Un país pequeño pero con altas tasas de fratricidios en la que los jóvenes son los mayores protagonistas. Datos del Instituto de Medicina Legal (IML) revelan que desde el 2009 las personas de entre 20 y 24 años de edad son las principales víctimas de las muertes violentas en el país “

El asesinato es el indicador idóneo para identificar la gravedad delincuencial en la que está inmerso un país; estos son el resultado de la violencia generada por el crimen organizado, la violencia intrafamiliar y delitos comunes. Parece que en El Salvador asesinar a un ser humano es tan fácil como quitarle un dulce a un bebé. 

Según un estudio realizado por la Organización de Estados Americanos (OEA), América Latina y el Caribe ostentan las mayores tasas de homicidios a nivel mundial, “en la región solo habita el 8% de la población mundial; y es aquí donde se materializan el 42% de los asesinatos  por armas de fuego; y el 66% de todos los secuestros del planeta”.

En cuanto al territorio salvadoreño las alarmantes cifras de violencia se han disparado en los últimos cinco años, situación que ha llevado a una inseguridad nunca antes vista en el 2015, y no solamente, también ha vulnerado la salud mental de los ciudadanos, la integridad física e incrementado el número de cruces en los camposantos, más los otros miles de cuerpos enterrados en algún cementerio clandestino (datos oficiales indican que desde 2006 hasta la fecha se han encontrado 513 cadáveres en cementerios clandestinos).

Cifras nunca antes vistas se pueden vislumbrar en lo que va de 2015, a tres semanas de comenzar el 2016.

Hasta el diez de diciembre del año en curso han sido asesinados un total de 6 mil 230 salvadoreños: niños, niñas, ancianos, jóvenes, adultos, hombres, mujeres y miembros de la comunidad LGTBI murieron a manos de criminales.

¿Qué significa?, simboliza que la tasa de homicidios en el país más pequeño de la región centroamericana ha alcanzado la “escalofriante” cantidad de 101.5 homicidios por cada cien mil habitantes.

En los últimos diez años la tasa de homicidios ha sido variable y se había mantenido en un promedio de entre 41% y un 71%. Es importante aclarar que la población salvadoreña ha ido incrementándose. Hasta la fecha hay un total de 6 millones 400 mil habitantes según la Dirección General de Estadísticas y Censos (DIGESTYC).

” ‘ Por ejemplo el trauma psicosocial que genera en los sobrevivientes o familiares de los asesinados; han elevado los costos económicos que ya han sido destinados por organismos internacionales; pero también costos sociales que ascienden generacionalmente ‘ “

Ante los datos la experta en temas de seguridad del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), Jeannette Aguilar manifestó que el nivel de homicidios al que ha llegado el país ha afectado no solo en la pérdida de vidas humanas, sino también en aspectos de salud y economía.

“El 2015 representa uno de los años más violentos y la cifra de homicidios recalca el alto nivel de descomposición que está sufriendo la sociedad. Si extrapolamos numéricamente la cifra estamos de cien homicidios por cada cien mil habitantes, esta es la tasa más alta que ha podido exhibir el país en las últimas décadas” dijo Aguilar.

Además agregó que el eminente índice de asesinatos no solo ha elevado el derramamiento de sangre sino también efectos intangibles en la sociedad y el Estado.

“Por ejemplo el trauma psicosocial que genera en los sobrevivientes o familiares de los asesinados; han elevado los costos económicos que ya han sido destinados por organismos internacionales; pero también costos sociales que ascienden generacionalmente. La sensibilización ante las muertes violentas es un tema que se ha dejado al margen y que debería preocupar al Estado”, acotó.

La experta expresó que el alza de asesinatos y las nuevas formas de violencia se debe en gran parte a la proliferación de grupos armados que funcionan “bajo lógicas y patrones específicos de grupos de limpieza social y de autodefensa civil, así como también el abandono del Estado”.

“Hay que ponerle atención a esto porque la violencia está impactando en términos de gobernabilidad y de políticas de Estado. Lo que tenemos ahora es una evolución de violencia y no solo responsabilidad de  las pandillas  como actores principales, sino también a grupos armados ilegales”. 

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