Histórica marcha de los pueblos indígenas ante una audiencia clave por sus tierras en Brasil

Al menos 6.000 indígenas que integran 173 pueblos originarios de Brasil se reunieron ante la Corte Suprema en una histórica manifestación en defensa de su derecho ancestral a la tierra. Con trajes típicos, instrumentos y recordando cantos tradicionales, se encontraron allí a la espera de una audiencia judicial clave para su futuro, que se realizará en las próximas horas. 

Lo que está en tela de juicio es una tesis conocida como “marco temporal”, según la cual los indígenas sólo podrían reclamar como propias las tierras que efectivamente ocupaban al día 5 de octubre de 1988, cuando fue promulgada la actual Constitución brasileña. El lobby del agronegocio defende esta postura.

Sin embargo, los movimientos indígenas sostienen que esa tesis acaba con “derechos ancestrales” y además favorece la legalización de áreas ocupadas ilegalmente por terratenientes antes de esa fecha.

El comienzo del conflicto

El tema llegó al Supremo Tribunal Federal a través de una demanda presentada por la Fundación Nacional del Indio (Funai) contra una decisión de un tribunal de segunda instancia que reconoció como propietario de unas tierras a un organismo público del sureño estado de Santa Catarina.

Esas áreas fueron ocupadas durante siglos por las etnias xokleng, guaraní y kaingang, desalojadas a la fuerza por colonos a mediados del siglo pasado, y terminaron en manos de la Fundación para el Amparo Tecnológico de Santa Catarina, favorecida por la sentencia de segunda instancia que ahora está en discusión en el Supremo.

Ese fallo, apoyado en el concepto del “marco temporal”, sostuvo que en octubre de 1988 esas tierras estaban en poder de ese órgano oficial del estado de Santa Catarina y desconoció que, a partir de 1996, los indígenas habían retomado algunos de sus asentamientos.

Los indígenas afirman que la dictadura militar (1964-1985) los expulsó por la fuerza de su territorio. “Durante la dictadura, el estado le vendió nuestra tierra a agricultores. La razón por la que no estábamos allí (en 1988) es porque nos expulsaron y nos obligaron a quedarnos en un pequeño rincón” del terreno, explicó Ana Patte, activista Xokleng de 29 años. 

Por qué es tan importante el fallo para los pueblos originarios

Este fallo en particular podría sentar jurisprudencia y así tener repercusión en decenas de litigios que llevan adelante los pueblos indígenas sobre sus reservas naturales, en un momento en que Bolsonaro y el lobby del agronegocio impulsan cambios legislativos en relación a las áreas protegidas. Ante esta situación, los indígenas se pusieron en alerta total. 

Una estatua del conquistador Pedro Alvares Cabral, el portugués que “descubrió” Brasil en 1500 en lo que hoy es Porto Seguro, Bahía, fue incendiada en Río de Janeiro como parte de los reclamos por la decisión judicial.

Los grupos originarios, que planean quedarse en Brasilia hasta el sábado, también protestan contra lo que consideran una “persecución sistemática” por parte del gobierno de Jair Bolsonaro, quien llegó al poder en 2019. 

El rol del gobierno de Bolsonaro

“Toda la humanidad hoy clama por la protección de la Amazonía. Pero este gobierno quiere que la selva, el pulmón de nuestro planeta, sea reemplazada por soja y minería“, destacó el cacique Syrata Pataxo, de los indígenas Pataxo, originarios de Bahia (noreste).

Además de un proyecto que pretende instaurar el criterio del “marco temporal”, el gobierno apoya una iniciativa para facilitar la regularización de tierras públicas ocupadas ilegalmente y otra para autorizar la minería y otras actividades extractivas en las reservas indígenas. 

Los ambientalistas aseguran que preservar los territorios indígenas es una de las mejores maneras de evitar la destrucción de la Amazonía, un recurso esencial de los esfuerzos globales para frenar el cambio climático. 

Qué dice Bolsonaro

Bolsonaro advirtió el martes que si el STF rechaza el argumento del “marco temporal”, podría desatarse un “caos”.

“Hay tierras que hoy son productivas y podrían dejar de serlo (…) Sería un caos para Brasil“, puntualizó.