La FAO advirtió que el hambre sigue aumentando en la región

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advirtió que el hambre creció en Latinoamérica y el Caribe y en 2018 llegó a afectar a 42,5 millones de personas, el 6,5% de la población regional. En el marco de la XIX Reunión de la Comisión Regional de Estadísticas Agropecuarias y de Seguridad Alimentaria para América Latina y el Caribe, alertaron sobre el “repunte” de la subalimentación en la región, tras una larga trayectoria de baja.

El índice de prevalencia de subalimentación es la proporción de la población por debajo del nivel mínimo de consumo de energía alimentaria, es decir, el porcentaje de la población que está desnutrida o privada de alimentos.

Este indicador estaba alrededor del 15 % en el año 2004, y actualmente está en torno al 6 % o el 7 %, afirmó el representante de la FAO, mientras que en el año 2015 la subalimentación afectaba a un 5,5 % de la población de América Latina y el Caribe. En 2018 se ubicó en 6,5.

El informe de este año

En su informe «El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2019» (SOFI, por sus siglas en inglés), la FAO destacó que en América Latina y el Caribe las tasas de subalimentación aumentaron en los últimos años en gran parte como consecuencia de la situación en América del Sur, donde el porcentaje de personas con hambre aumentó del 4,6% en 2013 al 5,5% en 2018.

América del Sur alberga la mayoría (55%) de las personas subalimentadas de la región. En contraste, el porcentaje de subalimentación en América Central (6,1%) y el Caribe (18,4%), han estado disminuyendo desde 2013, a pesar de ser más alto que en América del Sur (5,5%).

“Durante los primeros 15 años de este siglo, América Latina y el Caribe redujo la subalimentación a la mitad. Pero desde 2014 el hambre ha ido aumentando”, resaltó el Representante Regional de la FAO, Julio Berdegué.

El informe destaca que el aumento del hambre “está estrechamente relacionado con la desaceleración económica general de la región”.

El 9% de la población latinoamericana (sólo América del Sur y Central, ya que no hay datos disponibles para el Caribe) sufrió grave inseguridad alimentaria en 2018, mientras que el 21,9% sufrió una inseguridad alimentaria moderada. En tanto que la tasa de inseguridad alimentaria severa alcanzó el 10,6% para América Central y el 8,3% para América del Sur.

La reunión de la Comisión

El objetivo del encuentro es revisar el estado de las estadísticas alimentarias y agrícolas, además de asesorar a los países miembros sobre los nuevos avances tecnológicos y metodológicos para mejorar sus respectivos programas nacionales.

«En estos últimos dos años ha habido un estancamiento de la baja, incluso un repunte, debido a pequeños aumentos en países del sur. Creíamos que era un gran avance ganado«, pero «nos hemos dado cuenta de que en cualquier momento de crisis económica es muy fácil volver hacia atrás», apuntó el representante de la FAO, Carmelo Gallardo. América Latina y el Caribe era la única región del mundo que, con los anteriores Objetivos de Desarrollo del Mileno (ODM), había reducido a la mitad el hambre en 2015.

Al evento asistieron representantes de Antigua y Barbuda, Argentina, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dominica, El Salvador, Ecuador, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, San Vicente y Granadinas, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Santa Lucía y Suriname.

Los países que necesitan ayuda alimentaria externa

Entre los 41 países del mundo que necesitan ayuda alimentaria externa se ubican Venezuela y Haití, dos países de la región. De acuerdo a la FAO, las sequías y los conflictos prolongados son los principales responsables de esta situación.

Paralelamente, las cosechas de cereales se anuncian abundantes en varios países de América Latina, lo que esperan se traduzca en una mejora de las condiciones de seguridad alimentaria.

Según el informe de la agencia especializada de Naciones Unidas, en Venezuela, «la hiperinflación ha erosionado gravemente el poder adquisitivo local, generando graves limitaciones al acceso de los hogares a los alimentos».

Los investigadores estiman que se registrará en ese país «un descenso de la producción de cereales debido a la falta de insumos agrícolas»

Según estimaciones de la FAO, «unos 4,3 millones de personas han abandonado el país y se han establecido en países vecinos, donde sus necesidades humanitarias son ‘significativas'», recalca el informe.

En el caso de Haití, afirman que según sus previsiones cerca de 2,6 millones personas necesitarán ayuda entre marzo y junio de 2019, debido al «impacto adverso de los períodos de sequía en la producción de cereales» (en especial el maíz), sumado a los precios elevados de los alimentos importados, incluyendo el arroz, principal alimento básico.