Los primeros retratos de la isla por EEUU

Cuba

Fueron varios los intentos del cineasta Sidney Pollack de filmar a Cuba. En especial la película “Havana”, de 1990, resulta interesante para retomarla en estos tiempos de intercambios entre la isla y Estados Unidos. Sus buenas intenciones fructificaron de alguna manera, logrando un filme que sería el primero en su género. Era su forma de comprender y relacionarse con el país. 

Escena de la película de La Havana

Miguel Torres- Cubadebate (Cuba) 

El film “Havana”,  producido y dirigido por Sidney Pollack con la actuación de Robert Redford y estrenado en 1990, me viene a la memoria en estos tiempos de intercambios entre Cuba y los Estados Unidos.

Pollack y Redford son bien conocidos en Cuba, pero los orígenes del filme Havana están en otros intentos de filmar en Cuba.

Debo hacer un flash back y retroceder al año 1977. Este año la viuda de Hemingway, Mary Welsh, viajó a Cuba. Ella tenía sus propios intereses, le acompañaban un grupo de cineastas, y aquí entra mi participación, cuando el ICAIC me encargó conducir  este grupo y ayudarlos, cinematográficamente, en cuanto a locaciones, informaciones sobre Hemimgway en Cuba, etc.

La figura central del grupo de cineastas era un entonces muy joven Sidney Pollack que después de una larga y triunfal carrera en la televisión y el teatro comenzaba a incursionar con gran éxito en el cine. Pollack no se separaba ni un momento de su equipo de fotografía que incluía trípode y todo tipo de lentes. Paraba continuamente para tomar fotos en los lugares y santuarios de Hemingway así como en toda la Habana. En la noche, fotografiaba desde el Habana Riviera el litoral y todo lo que pasara por su lente. Era un director ávido de buscar locaciones en un país que no conocía sobre una película que él quería hacer sobre Hemingway.

Quería ser el primer norteamericano que filmara en Cuba después de 1959, nuestro país le resultaba atractivo y sugerente, podría afirmar que simpatizaba con nosotros. Se entrevistó con las más altas autoridades del país y le dieron luz verde a su proyecto. Se sabía, ellos sabían, que Fidel Castro era un entusiasta de la literatura y de la personalidad de Hemingway.

” Las buenas intenciones de Pollack fructificaron de alguna manera, logrando un filme que sería el primero en su género. Valdría la pena ver de nuevo ‘Havana’, quizás, con el paso del tiempo, descubramos nuevos matices de esta obra que a pesar de sus dificultades, tiene el valor de ser precursora en los intentos de los genuinos artistas norteamericanos por comprender y relacionarse con nuestro país “

El proyecto naufragó tempranamente cuando fue presentado al Departamento del Tesoro, que les prohibió filmar en Cuba.

¿Dónde podrían filmar a Hemingway que no fuera en Cuba? El proyecto fue abandonado.

En 1990, nada más y nada menos que con Reagan en el poder, el Departamento del Tesoro les volvió a prohibir filmar en Cuba, pero esta vez la historia sería diferente.

Esta vez Pollack, que tenía entonces una reputación como cineasta serio y talentoso en Estados Unidos y en Cuba, donde habíamos disfrutado filmes como “Nuestros años felices”, con Robert Redford y Barbra Streisand. Ahora Pollack tomaba otro camino para filmar una historia que se desarrollaba en Cuba en diciembre de 1958. La Revolución era una temática que impregnaba el filme; para suavizar los aspectos políticos se hilvanó una historia en que un jugador de poker, (Robert Redford), viene a Cuba a hacer fortuna. También son protagonistas en la película una pareja de cubanos de clase alta comprometidos con la Revolución castrista. El cubano fue protagonizado por el conocido actor mexicano Raúl Juliá.

El filme, que costó 40 millones de dólares de la época (hoy serían muchos más), se rodó íntegramente en República Dominicana.

” Quería ser el primer norteamericano que filmara en Cuba después de 1959, nuestro país le resultaba atractivo y sugerente, podría afirmar que simpatizaba con nosotros. Se entrevistó con las más altas autoridades del país y le dieron luz verde a su proyecto. Se sabía, ellos sabían, que Fidel Castro era un entusiasta de la literatura y de la personalidad de Hemingway “

Y aquí surgió un verdadero problema para la veracidad del filme, nuestro vecino país caribeño, utilizado anteriormente por Coppola para la Segunda Parte del Padrino como si fuera en Cuba, si bien tiene referencias arquitectónicas y una población parecida a las nuestras, las diferencias particularmente en la época escogida para el filme eran insalvables. En ese momento, en República Dominicana no existía el clima de la Cuba del 58 con la tiranía finalizando bajo el impulso revolucionario.

Esto era lo que intentaba transmitir Pollack sin mayores pretensiones políticas o sociales, mostrar un pequeño país: Cuba, vecino de Estados Unidos que se sacudía una tiranía. Recordemos la epidemia de tiranos caribeños.

Las buenas intenciones de Pollack fructificaron de alguna manera, logrando un filme que sería el primero en su género. Valdría la pena ver de nuevo “Havana”, quizás, con el paso del tiempo, descubramos nuevos matices de esta obra que a pesar de sus dificultades, tiene el valor de ser precursora en los intentos de los genuinos artistas norteamericanos por comprender y relacionarse con nuestro país.

 

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