Hacia una nueva conciencia regional

Latinoamérica

En un mundo globalizado donde las grandes empresas transnacionales se expanden por todo el planeta, parece no haber espacio para otro tipo de régimen. No hay paradigmas alternativos para transformar el modelo capitalista financiero, concentrador y excluyente. La integración política y económica resulta imprescindible para el futuro desarrollo de nuestras sociedades.

Sesión del Parlamento del Mercosur - Foto: Prensa

Alberto Couriel – La República (Uruguay)

Los procesos de integración están en plena discusión. El Mercosur ha obtenido logros muy importantes, pero hay un tema central, como la complementariedad productiva, donde los avances son muy limitados.

En 1991 en un libro de Sanguinetti, Abreu y Couriel sobre el Mercosur, de la Fundación de Cultura Universitaria, planteábamos la necesidad de pasar de una integración pasiva a una integración activa. La integración pasiva significa bajar los aranceles y que el mercado decida la asignación de recursos, que es la base de la integración actual.

La integración activa se basaba en una mayor participación del Estado, que elaboraba una estrategia de desarrollo con una estructura productiva que contemplara el proceso de integración.

Casi 25 años después, ¿será posible llevar adelante un proceso de integración activa basada en la complementariedad productiva, en el actual régimen capitalista?

En el Frente Amplio prácticamente todos somos críticos del capitalismo. Máxime en la actualidad donde predomina un capitalismo financiero, con un gran poder de los grandes bancos transnacionales y los fondos de inversión, que son determinantes en las grandes definiciones de funcionamiento del régimen.

El libre juego del mercado ha fracasado, como se demostró en la crisis financiera de los EEUU en 2007. El capitalismo es concentrador y excluyente y siguen existiendo grandes masas de población en la pobreza e indigencia.

En estos días, contemplamos impávidos en la televisión, los profundos procesos migratorios hacia Europa y las dificultades de los países europeos para recibirlos. Es otra demostración de las falencias del capitalismo. La propia crisis europea y los acontecimientos de Grecia muestran las relaciones de poder, el predominio de lo financiero, rescates que solo son solidarios con los grandes bancos acreedores.

» Contemplamos impávidos en la televisión, los profundos procesos migratorios hacia Europa y las dificultades de los países europeos para recibirlos. Es otra demostración de las falencias del capitalismo. La propia crisis europea y los acontecimientos de Grecia muestran las relaciones de poder, el predominio de lo financiero, rescates que solo son solidarios con los grandes bancos acreedores «

Son otra demostración de las consecuencias del capitalismo, que no queremos ni deseamos para nuestra futura integración. La fortaleza del capitalismo es su capacidad de incorporar permanentemente progreso técnico, innovaciones, nuevos conocimientos que le permite superar sus diversas crisis.

En este mundo globalizado, con gran poder de las grandes empresas transnacionales que se expanden por todo el planeta ¿habrá espacio y tiempo para otro régimen? Quienes criticamos al capitalismo no tenemos paradigmas para efectivizar las transformaciones necesarias.

La Unión Soviética no fue un paradigma. Hoy tampoco lo son ni China, ni Cuba ni Venezuela. Hay temas centrales de valores, de cultura y temas vitales, como el de la propiedad de los medios de producción que no tenemos respuestas adecuadas.

Tendremos que seguir buscando fórmulas que nos lleven a sociedades más solidarias y humanistas. Es el gran desafío de la izquierda nacional e internacional.

Mientras China y los Brics seguirán avanzando y compitiendo con las grandes potencias occidentales. China ya es el primer exportador de bienes del mundo y avanza en la creación de grandes instituciones financieras que intentan competir con el Banco Mundial y el FMI.

Esto significa cambios en las relaciones de poder, pero no sabemos si generará modificaciones sustantivas en el régimen capitalista. Mientras la América Latina deberá seguir buscando nuevas salidas.

La integración económica, hoy con muchas dificultades, es necesaria e imprescindible para el futuro desarrollo de la región.

» Los países de la América del Sur lograron altas tasas de crecimiento económico, basados en la demanda de China y en el aumento de los precios internacionales […] un logro significativo pero si el modelo se limita a exportar productos primarios no podremos resolver los grandes problemas de la sociedad como el del empleo productivo y digno, ni la desigualdad «

En estos últimos 10 años, los países de la América del Sur lograron altas tasas de crecimiento económico, basados en la demanda de China y en el aumento de los precios internacionales de los rubros primarios de exportación. Uruguay tuvo altos niveles de crecimiento y abrió 178 mercados para sus productos primarios.

Es un logro significativo pero si el modelo se limita a exportar productos primarios no podremos resolver los grandes problemas de la sociedad como el del empleo productivo y digno, ni la desigualdad. En el futuro habrá que seguir colocando bienes primarios con contenido tecnológico, como ya se ha alcanzado en algunos rubros, como la trazabilidad de la carne.

Pero no habrá desarrollo si no se colocan rubros manufacturados y de servicios de alta y media tecnología. Vivimos el mundo del conocimiento y el de las cadenas de valor. Estas son de carácter regional con centros en China, EEUU y Alemania.

Para que Uruguay se pueda incorporar a dichas cadenas es imprescindible un nuevo proceso de integración, basado en la complementariedad productiva, centrada en estas cadenas de valor.

Estamos pensando en el mediano y largo plazo, donde Argentina y fundamentalmente Brasil, debieran jugar un papel relevante en este nuevo proceso de integración. Hoy Brasil importa la mayoría de sus rubros intermedios desde China.

Deberá ser un proceso de integración activa con estrategias de desarrollo nacionales y regionales, donde las estructuras productivas contemplen este nuevo proceso de complementariedad productiva.

Para avanzar en este nuevo proceso de integración se requiere de la voluntad política de los gobiernos participantes, avanzando hacia políticas de estado. Es imprescindible avanzar hacia el mayor grado posible de conciencia regional, que genere la idea básica de la necesidad del proceso de integración para alcanzar los objetivos de desarrollo.

» Para avanzar en este nuevo proceso de integración se requiere de la voluntad política de los gobiernos participantes, avanzando hacia políticas de estado. Es imprescindible avanzar hacia el mayor grado posible de conciencia regional, que genere la idea básica de la necesidad del proceso de integración para alcanzar los objetivos de desarrollo «

Para ello es imprescindible el accionar de los partidos políticos, de los medios de comunicación que permitan expandir estas ideas y del propio sistema educativo, que desde la enseñanza primaria difunda las ventajas de los procesos de integración.

No hay integración sin empresarios privados, públicos, sociales e internacionales que puedan ejecutar estos procesos económicos, con visión de integración y de formulación de cadenas de valor.

Se requiere también la participación de los trabajadores e intelectuales en la elaboración e implementación de esta conciencia regional.

Los propios procesos de integración regional permitirán un mayor poder de negociación para negociar acuerdos con las grandes potencias internacionales, como EEUU, China y la Unión Europea.

Ello significa tener una mayor autonomía
que la actual, para colocar rubros de mayor valor agregado y contenido tecnológico. Ello requerirá de una estrategia de inserción internacional para realizar estos acuerdos, con estudios que permitan saber que se puede obtener de los mismos en favor de intereses regionales y nacionales de cada país.

Téngase presente que en los acuerdos comerciales donde participan países subdesarrollados junto a las grandes potencias internacionales, se pueden abrir posibilidades de seguir colocando recursos naturales, pero no rubros de mayor valor agregado y contenido tecnológico.

Esto es notorio en acuerdos actualmente en proceso, como los tratados de Libre Comercio de EEUU con los países integrantes de la Alianza del Pacífico y como lo será el Transpacífico y el del Mercosur con la Unión Europea.

 

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