Hacia un mercado latinoamericano del libro

México

El Fondo de Cultura Económica, fundado hace 80 años en México, se ha dedicado a difundir las voces de la literatura iberoamericana, una vocación que sigue presente. Pero, a la vez tiene como desafío integrar un mercado del libro regional porque no existe actualmente. El director de la editorial José Carreño Carlón comentó que trabaja intensamente en ello y habló del aporte de las tecnologías. 

El Tiempo

Natalia Páez – Tiempo Argentina (Argentina)

Cuando la editorial Fondo de Cultura Económica fue creada en México, en 1934, todavía no habían acontecido muchos de los sucesos fundamentales de la historia del siglo XX. Testigo de la II Guerra Mundial, de cambios de paradigmas y de siglo, por sus imprentas han pasado algunos de los más importantes escritores y pensadores de Iberoamérica. Desde Juan Rulfo, Rubén Darío y Sor Juana Inés de la Cruz, hasta Jorge Luis Borges, Carlos Fuentes y Octavio Paz. Además de su vocación latinoamericanista fue la encargada de realizar las primeras traducciones al español de libros fundamentales como El Capital de Karl Marx. La de Argentina, creada en enero de 1945, fue su primera filial y es la más importante de las nueve que tiene en distintos países. Para este año en que se cumplen 80 de su fundación, en la Biblioteca Nacional se ofrece una muestra con facsimilares, primeras ediciones y fotos. Para esta celebración y como parte de su participación en la Feria del Libro, su director general, el doctor en comunicación José Carreño Carlón visitó Buenos Aires.

Carreño Carlón fue columnista y directivo de algunos diarios mexicanos como La Jornada o El Nacional y embajador de México a mediados de los 90. Hace un año fue nombrado director general del sello, uno de los más importantes de América Latina.

–¿Cuáles son los desafíos con los que se encuentra a 80 años de la creación del FCE?

–No sólo la vocación de recuperar las voces latinoamericanas sino también la de integrar un mercado de libro regional, que no existe como tal. Hay editoriales nacionales, algunas más representativas que otras, pero no un mercado propiamente latinoamericano. Ha habido muchos intereses que se han opuesto, ha habido una secuela colonial y poscolonial que ha evitado la formación de un mercado latinoamericano del libro. Ahora han cambiado algunas condiciones y estamos trabajando con mucha intensidad para lograrlo. En la primera semana de septiembre es nuestro aniversario y queremos juntar la oferta de los libros y los autores. Vamos a tener una Feria del Libro Latinoamericano en la Ciudad de México. Queremos demostrar que se puede trabajar con este mercado.

–¿Qué representa la filial argentina para la editorial?

–Fue la primera sucursal exterior que tuvo el Fondo, en 1945. Y hoy en día es la que más cumple como editorial. Se lanzan muchos títulos, o se coedita y se provee a los países vecinos como Chile, o Colombia. Es nuestra principal proveedora de libros para el Cono Sur. En términos de títulos publica la mitad del total que editamos.

–¿Cómo ve el futuro de cara a la reconversión tecnológica?

–Hay preguntas previsibles. Que si el libro impreso va a desaparecer o no, por ejemplo. A mí me parecen discusiones ociosas. Creo que han cambiado las condiciones para bien, me refiero a las condiciones físicas. Cuando se fundó el FCE se tenía como un gran reto superar las distancias entre nuestros países latinoamericanos. Desde América del Norte, adonde está México hasta la Patagonia todo parecía inabarcable. La tecnología ha venido a aportar una solución. Ya no tenemos que subir libros a barcos, estamos transportando textos e imágenes digitales. Tenemos un catálogo histórico de 10 mil títulos y alrededor de la mitad es parte del catálogo que está vivo. De ellos ya tenemos 1000 en la plataforma digital. Si seguimos a este ritmo vamos a tener todo el catálogo vivo disponible en ese formato en pocos años.

–¿Eso se traduce en ventas?

–Están creciendo exponencialmente las ventas de ebooks en México y con una curva menos pronunciada en las otras filiales. Pero en números absolutos sigue siendo un porcentaje bajo. El crecimiento en México es notable y tiene que ver con una tradición cultural. Aquí en Argentina la población es relativamente más educada, menos desigual en educación que las poblaciones de otros países. Aquí hay hábito de lectura del libro impreso entonces el hábito de la reconversión ha sido más lento. La costumbre de las nuevas generaciones en dispositivos móviles se está construyendo también en mi país porque el Estado está promoviendo mucho la lectura en netbooks y laptops en el colegio.

–¿Cuáles son hoy los autores más requeridos del catálogo?

–El laberinto de la soledad, de Octavio Paz, es de los libros históricamente más vendidos. En el Fondo también surgió la parte mexicana del boom como Carlos Fuentes También nació Juan Rulfo y se sigue vendiendo la novela de la revolución mexicana. Se sigue leyendo por ejemplo Los de abajo, de Azuela.

–¿Y de los contemporáneos?

–Tenemos a Isol que ganó el máximo galardón el año pasado de literatura infantil y juvenil. También otro fenómeno editorial como es Juan Villoro, que tiene un libro precioso para chicos que es Los Salvajes. Ahora estamos lanzando una antología que incluye algunos textos inéditos de Ricardo Piglia que en la filial argentina dirige también una colección.

–¿Qué autores lo sorprenden?

–En México hay una nueva generación de narradores jóvenes, ya no sólo de la capital sino de los estados. Y es muy curioso porque se trata de los estados que en la década pasada fueron más afectados por situaciones de violencia. Algunas generaciones de cronistas tanto de ficción como de no ficción que están sorprendiendo con una narrativa muy actual. Es una generación que va a sorprender, una renovación de la narrativa, las temáticas empiezan a ser otras.

–La literatura infantil y juvenil poco a poco ha ganado su lugar, saliéndose del rol de subgénero al que siempre fue confinada

–No sólo ya no es la hija chiquita. Ya creció, ya es grande. En nuestro caso, por mucho es mayor la venta del libro infantil y juvenil que la de adultos. A nivel global está un 30 o un 40% por encima de las ventas de libros para adultos.

–El FCE vio pasar los conflictos más importantes del siglo XX

–Sin duda alguna. El surgimiento del nazismo, lo cual producía mucha inmigración de alemanes, polacos, españoles. La segunda guerra, pléyade de inmigrantes, de refugiados, un gran crisol y un gran intercambio de cultura. Vio forjarse una condición latinoamericana. En este aniversario queremos rescatar las tradiciones. Este tipo de editoriales que han sobrevivido han sido testigo de las cosas que han pasado y son una muestra de lo que fue la cultura en estos tiempos. Nuestra editorial hizo enormes esfuerzos contra las realidades opresivas con las que se fue encontrando. Frente al macartismo por ejemplo. Trató de colocar los libros en una región lingüística de habla hispana. Libros que entraban de contrabando. Textos proscritos por la derecha, por las zonas de influencia de los Estados Unidos. El Fondo se mantuvo publicando libros de vanguardia, siempre libre de las presiones internas y externas.

 

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