El conflicto por el Esequibo

Venezuela y Guyana

Atrás quedaron los sueños independentistas de un país con raíces humanistas, ahora aliado de los intereses de EEUU en la región. Los vínculos del gobierno guyanés con la petrolera Exxon Mobil datan de 1990. Pero ahora el presidente Granger actuando en connivencia con la trasnacional, trata de inculpar a Venezuela por la disputa territorial que mantienen los dos países.

Presidente Nicolás Maduro - Archivo

Kenny García Ortega- Correo del Orinoco (Venezuela) 

El costo de postergación siempre pasa factura y eso lo vemos ahora con nuestra justa reclamación del territorio de la Guayana Esequiba, arrebatado de nuestra patria vilmente por el imperio británico en el siglo XIX. Siempre se le dio largas al asunto, postergando su resolución, y justo ahora en medio del mayor asedio que haya experimentado el proceso revolucionario y la institucionalidad del Gobierno Bolivariano revienta el problema con tono de “conflicto internacional”, a conveniencia de una transnacional petrolera y de los intereses hegemónicos de Estados Unidos.

A nivel de la política todo está conectado, el escenario es dinámico y las jugadas en el tablero de ajedrez se hacen pensando en repercusiones futuras. Cuando el presidente Barack Obama emitió el decreto con el que nos señala como “amenaza”, fue apenas la punta del iceberg porque era necesario crear las condiciones objetivas “tangibles” que respaldaran tal exabrupto. Tarde o temprano era necesario demostrar que somos una “amenaza”, cristalizar esta idea en la mente de la opinión pública internacional lleva tiempo, pero tácticamente los medios de comunicación, junto a las reacciones y ataques de los gobiernos de derecha van aportando su grano de arena, por decir lo menos.

Venezuela es proyectada como el “Estado forajido” que quiere arrebatar por la fuerza parte de su territorio a Guyana. La realidad es lo opuesto, pero la antítesis mediática se revela en cualquier periódico, canal de TV, emisora de radio, Internet, etc.

” Siempre se le dio largas al asunto, postergando su resolución, y justo ahora en medio del mayor asedio que haya experimentado el proceso revolucionario y la institucionalidad del Gobierno Bolivariano revienta el problema con tono de “conflicto internacional”, a conveniencia de una transnacional petrolera y de los intereses hegemónicos de Estados Unidos “

Siendo nuestro país un dínamo libertario promotor de esperanza, de la independencia, de la identidad latinoamericana y caribeña, de la solidaridad y cooperación internacional, de ayudas humanitarias, del respeto al derecho internacional, de la integración de los pueblos del Sur, defensor en todos los ámbitos del respeto a la autodeterminación y soberanía, pues bien, hoy se intenta voltear esa realidad para que nos vean como los malos de la película, la “amenaza” en el continente.

Tácticamente creo es un error de la derecha internacional haber iniciado este movimiento porque solo propician un mayor sentimiento de unidad a nivel interno de Venezuela. Todos apoyamos al presidente Nicolás Maduro en la justa reclamación del territorio robado y eso incrementa los niveles de respaldo hacia el Gobierno Bolivariano. La derecha mueve todas sus piezas y tensa la cuerda, el escenario es cambiante. Hoy supuestamente somos una “amenaza” para Guyana, quizá mañana lo seamos para Colombia ¿no creen?

 

Ramón Eduardo Azócar Añez- Aporrea 

El maestro y amigo sudafricano Franz Jhon Tennyson Lee (1938-2011), en la dedicatoria que me hiciera, de modo manuscrita, de su libro “La evolución e Involución del Socialismo Cooperativista en Guyana, 1930-1985”, editado por la Universidad de Los Andes-Mérida, en 1987, me dijo: “Es dialécticamente imposible hoy día ser revolucionario y emancipador, sin ser radicalmente anti-imperialista, es decir, socialista científico-filosófico, en todos sentidos, pensamientos, actos, actividades y acciones. Por eso, todavía sólo existen socialistas én spe, en latencia-tendencia. La hora de la verdad socialista humana todavía no ha llegado, pero ya se le ve chispas, destellos y huellas…Franz (11/03/1991)”. A un año de la sublevación del Comandante Hugo Chávez, ya había vestigios de un cambio profundo en la concepción de vida política en Venezuela y en buena parte de Latinoamérica.

Franz no solamente analizó la situación sociopolítica de Guyana, sino que vivió en ella y conoció de cerca los impulsos y sacrificios de una generación que buscó por todos los medios consolidar su independencia pero que los conflictos de interés y la pérdida de valores, producto de la falta de recursos económicos para mejorar la condición de vida de sus habitantes, le arrastró a la dependencia, al vil capitalismo salvaje que hoy la hace al presidente de Guyana, David Granger, que “no permitirá que Venezuela recupere el territorio Esequibo…porque éste, antes de la llegada de los europeos, ya era región de la actual Guyana y fue habitada por tribus arawak y caribes, quienes la llamaron Guayana, que significa tierra de muchas aguas…” Granger comete uno de los tantos errores que hasta el momento ambas partes han cometido: no negar que no hay claridad en a quien pertenece ese territorio.

“Revisando los archivos históricos, se tiene que los holandeses comenzaron a explorar e instalarse en Guyana a finales del siglo XVI, seguido de los ingleses; ambos comenzaron a comercializar con los pueblos amerindios en el alto. La Compañía Holandesa de las Indias Occidentales estableció una fortaleza en Kyk-over-al, entre1616-1621, en lo que ellos llamaron el Condado de Essequibo “

Revisando los archivos históricos, se tiene que los holandeses comenzaron a explorar e instalarse en Guyana a finales del siglo XVI, seguido de los ingleses; ambos comenzaron a comercializar con los pueblos amerindios en el alto. La Compañía Holandesa de las Indias Occidentales estableció una fortaleza en Kyk-over-al, entre1616-1621, en lo que ellos llamaron el Condado de Essequibo. Hubo problemas para construir los asentamientos humanos, dado lo inhóspito del territorio, y los holandeses permitieron a los ingleses establecerse en la costa a mediados de los años 1700, allí dieron cuerpo a pequeños asentamientos agrícolas donde la mano de obra esclava africana era el motor de sustento de esos asentamientos. Las cosechas principales eran el café, el algodón, el tabaco y la caña de azúcar; los esclavos, conducidos por Cuffy, (el héroe nacional de Guyana), se sublevaron en 1763, en lo que se conoció como la rebelión de los esclavos de Berbice. El control de los holandeses terminó cuando los británicos se convirtieron en los gobernadores de facto en 1796, y las colonias de Esequibo, Demerara, y Berbice, fueron cedidas oficialmente al Reino Unido en el Tratado Anglo-Holandés de 1814 y en el Congreso de Viena en 1815. Sería en 1831, a un año del desmembramiento de la Gran Colombia, cuando se consolida como Guayana Británica, siendo extensión de este Imperio y cerrada totalmente a cualquier influencia emancipatoria de los países vecinos. Desde 1963 hasta 1964, vino el periodo llamado por los británicos “Los Disturbios”; donde los gobiernos del Reino Unido y los Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU.), unieron fuerzas para desestabilizar en lo político a Guyana, aplicando sus estrategias de inteligencia e infiltración a través del Instituto Americano para el Desarrollo del Libre Trabajo (American Institute for Free Labor Development), mientras los británicos trajeron la fuerza coercitiva que pusiera en orden a la población rebelde y cuidara sus intereses nacionales. Hubo una huelga de 90 días de sindicatos afroguyaneses, la cual llevó a la economía de la nación a un alto; la huelga fue también la ocasión para estallido
s de violencia racial, como fue usado para marcar al gobierno predominantemente indo guyanés contra los sindicatos de servicios predominantemente afroguyaneses; los británicos hicieron todo cuanto pudieron para dominar la situación, pero los líderes como Jane Jagan, Brindley Benn y Martin Carter, alcanzaron imponer la voluntad popular y Guyana logró la independencia el 26 de mayo de 1966, convirtiéndose en república en 1970.

Guyana fue gobernada desde 1964 hasta 1985, por Forbes Burnham (1923-1985), del Partido Progresista Popular, de una manera autocrática, primero como primer ministro y más tarde, tras la adopción de una nueva Constitución (1980) como Presidente Ejecutivo. Durante ese marco de tiempo, las elecciones fueron vistas en Guyana y en el extranjero como fraudulentas, siendo suprimidos los derechos humanos y las libertades civiles, y materializándose dos asesinatos políticos: el sacerdote jesuita y periodista Bernard Darke (1979), y el historiador Walter Rodney (1980).

A todas estas, el “People’s National Congress” (Congreso Nacional del Pueblo, CNP), encabezado por Linden Forbes Sampson Burnham, que fuera creado en 1955, se dividió en dos facciones, creando inestabilidad en el país. Para 1976, Burnham explicó que el CNP, estaba luchando para introducir el “socialismo” en Guyana: “…es un partido socialista empeñado en luchar por la introducción del socialismo en este país, sin importar su costo…” Después de la Independencia, las estrategias comenzaron a debilitarse, Burnham formuló la relación entre el “Socialismo Cooperativista” y el “Marxismo-Leninismo”: “…el Congreso Nacional del Pueblo trata de plantear los fundamentos para establecer una sociedad socialista basada en el Marxismo-Leninismo, además, que el CNP se inspira en los principios científicos socialistas del Marxismo y del Leninismo. Esto es, efectuar un cambio social radical, en vez de proporcionar una mera revisión de la sociedad existente (…), en estas palabras veo la definición del Marxismo-Leninismo y su aplicación a Guyana”.

” Esta postura de traición a los ideales de independencia de Guyana tienen su origen, esgrime Franz, en que ‘…hay que enfatizar que no sólo las clases dominantes están produciendo una ideología, una racionalización para la explotación económica, la represión política, la dominación social y la degradación humana’ “

La ideología y los objetivos del CNP, en 1969, concretan las bases de ese Socialismo Cooperativo: “…Nuestra ideología, nuestro objetivo económico y político se puede describir como socialista porque esta enraizado en lo que queremos lograr. (…) ¿Qué queremos decir sobre el socialismo en el contexto de Guyana? Queremos decir, (…) una reestructuración de nuestras relaciones económicas y sociales, la cual otorgará al trabajador, al hombre pequeño, aquel control sustancial y preponderante de la estructura económica que ahora posee en el campo político. En la actualidad, es el hombre común quien decide qué partido debería gobernar políticamente, pero (…) la sustancia del poder económico todavía no está en nuestras manos. (…) Nuestra proposición básica es: la organización de nuestros recursos humanos y materiales, a través del movimiento cooperativista; el gobierno suministrará el apoyo financiero, manejo, entrena-miento y dirección administrativa. (…) En la República Cooperativista no seremos más sacadores de agua y leñadores”.

A todas estas, volviendo a Franz Lee, un filósofo científico sabe muy bien que teórica y práxicamente la negación del capitalismo, el socialismo y/o el comunismo, a escala mundial, hoy día, en nuestra época transitoria, sólo es una posibilidad real, una realidad posible, pero no una realidad existente, no una verdad absoluta. En el caso del “Socialismo Cooperativista” de Guyana, recalca Franz, “…es sólo un ejemplo más del fraude Marxista-Leninista que está prestando un mal servicio a los esfuerzos revolucionarios, emancipatorios reales. El problema es que con valentía optimista militante tenemos que llamar al pan, pan y al vino, vino. En este caso, es imprescindible que los socialistas filosófico-científicos y teórico-práxicos llaman al socialismo cooperativista, neocolonialismo cooperativista. Veremos de qué se trata en la marca teórica en cuanto al socia-lismo burnhamista.”

Esta postura de traición a los ideales de independencia de Guyana tienen su origen, esgrime Franz, en que “…hay que enfatizar que no sólo las clases dominantes están produciendo una ideología, una racionalización para la explotación económica, la represión política, la dominación social y la degradación humana. Según Marx, en quien el concepto de ideología es muy negativo y ambiguo, todas las clases sociales pueden producir una ideología, una imagen invertida e inadecuada de la realidad histórica. Sin embargo, el propio proletario puede desarrollar, en vez de una Teoría-Práxis revolucionaria-emancipatoria, una Ideología-Práctica reaccionaria-conservadora.”

” Es posible que una colonia británica, en la época de las revoluciones coloniales de los años sesenta, haya tenido condiciones para trascender a un país socialista, a través de la independencia política, sin la necesidad de una revolución social, pero ese tiempo de “oro” se dejó pasar por las luchas internas de las facciones; por otro lado, al partido nacionalista (…)se hizo grande una sociedad multirracial y heterogénea “

A todas estas, Burnham y su CNP, que surgieron del movimiento-laboral-nacionalista, relativamente progresista, después de 1955, se convirtieron paulatinamente en una fuerza ideológica-práctica, en una tendencia reaccionaria-conservadora; una nueva clase dominante, dentro del contexto del neocolonialismo, amparados en una ideología apropiada para su base afroguyanesa, con su élite burocrática, el CNP, desarrollando distintas ideologías: la ideología socialista; y la ideología comunista.

Ahora bien, es posible que una colonia británica, en la época de las revoluciones coloniales de los años sesenta, haya tenido condiciones para trascender a un país socialista, a través de la independencia política, sin la necesidad de una revolución social, pero ese tiempo de “oro” se dejó pasar por las luchas internas de las facciones; por otro lado, el partido nacionalista, fundado en una sección racial de la población, sin teoría-práxis revolucionaria-emancipatoria, sin los conocimientos del socialismo filosófico-científico, se le hizo grande una sociedad multirracial y heterogénea; el cambio de la superestructura ideológico-política, sentencia Franz, es suficiente para introducir transformaciones radicales en la economía neocolonialista que refleja estructuras coloniales y capitalistas. La posición política, independiente y oportunista pudo evitar las trampas que el conflicto de las grandes potencias está planteando a escala mundial, y Guyana tuvo la posibilidad de aliarse con el “Diablo y Dios”, al mismo tiempo, bajo el principio de no-alineación en la política exterior, pero la continuación de lazos con grupos ideológicos del principio estalinista de un socialismo en un sólo país , fue suficiente para introducir la panacea del nacionalismo de los medios de producción, y con él, mecanismo del cooperativismo fundado en el pequeño hombre o en el hombre común, que terminó por ser distorsionado y convertido en grandes empresas capitalistas con múltiples divisiones de sus industrias y servicios, estableciéndose el socialismo dentro del contexto del modo de producción capitalista, con la ayuda de todas las grandes potencias, y sus organizaciones políticas y económicas principales, del FMI, del Banco Mundial, entre otros.

En concreto, Guyana pasó de ser un país con atinados principios sociales y humanistas, aun país con banderas multicolores de intereses imperialistas invadiendo el territorio y las políticas de desarrollo socio-económico que dicta
n su postura de nación “cooperante” en vez de nación socialista cooperativa. Hoy el presidente guyanés David Granger, dice abiertamente que “…la frontera se delimitó hace 116 años, a través de un arbitraje internacional… Cualquier Estado que sistemática, cínica e incansablemente busca repudiar solemnes acuerdos internacionales y socavar la seguridad y la soberanía de otro Estado debe ser condenado…Nos arriesgamos a ser miniaturizados y marginados y en nuestros esfuerzos para mejorar nuestras economías podríamos ser trivializados”; y su ministro de Asuntos Exteriores, Carl Greenidge, recalcó que los “…límites fronterizos defendidos por Venezuela, aparte de ser ilegales ante la ley internacional, le otorgan espacios marítimos y otros recursos que son aceptados como parte de la Zona Económica Exclusiva de cada Estado en el Caribe Oriental, desde San Cristóbal y Nieves hasta Granada y Surinam”.

El Gobierno de David Granger (quien tiene formación profesional militar en el Army Command and Staff College en Nigeria, el Centro de Instrucción de guerra de la selva en Brasil, la Escuela de Infantería y de la Escuela de Cadetes Oficial Mons, en el Reino Unido), ha estado relacionado con la filial local de la petrolera Exxon Mobil desde la década de los noventa del siglo XX, así que para nadie es un secreto que su preferencia y disposición fueran ganadas para permitirle que explorara los recursos petroleros en el territorio Esequibo. La Exxon Mobil ya colocó una plataforma petrolera e inició operaciones de extracción en aguas de Guyana, en el espacio del Esequibo, el proyecto asciende a 200 millones de dólares y se espera se prolongue por diez años. Si hasta el momento casi el espacio en Reclamación está siendo víctima del ecocidio de la minería y de la desforestación descontrolada, extrapolen el daño que causará la Exxon Mobil en diez años. Ya el asunto no es de territorialidad solamente, es hacer cumplir el quinto gran objetivo histórico: salvar a la humanidad. Tarea dura en tiempos de falsas ideologías y de solidaridades incondicionales imperialistas.

 

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