Golpes con violencia contra los países rebeldes

Latinoamerica y El Mundo

Ucrania fue escenario de los llamados “golpes suaves” que los medios occidentales muestran como espontáneos y populares pero son planificados por Estados Unidos y sus aliados. Este modelo, exitoso en Europa, ha fracasado sistemáticamente en Venezuela. No obstante, desde que en 2011 se conoció la enfermedad de Hugo Chávez, los intentos de “golpes suaves” cobraron fuerza. La violencia iniciada en febrero se concentra en cinco de 335 municipios.

 

Caras y Caretas

Stella Calloni – Caras y Caretas (Argentina)

El golpe de Estado en Ucrania dentro del esquema de los llamados “golpes suaves” utilizando el movimiento de protesta “Euromaidán”, ante la negativa del presidente democráticamente electo Viktor Yanukovich (prorruso) de unirse a la Unión Europea mostró no sólo el apoyo de Washington y Bruselas sino directamente la dirección externa en el más crudo modelo de intervencionismo.

Pero también obligó a los responsables a dejar en evidencia que la Guerra Fría nunca se fue del entramado intervencionista y que los llamados “golpes suaves” contra gobiernos democráticos usan –como sucedió en la Plaza Maidan de Kiev– a centenares de mercenarios de la Organización del Atlántico Norte (Otan); militantes de movimientos nazis y, curiosamente, fuerzas militares israelíes que conformaron un extraño conjunto no precisamente civil.

El llamado a las armas de los dirigentes de los “indignados” ucranianos, los incendios, el intento de tomar el Palacio del Congreso y otros edificios públicos y el pasaje del uso de las llamadas bombas molotov de fabricación casera a las armas de guerra llevó al gobierno a utilizar sus defensas, como lo habría hecho cualquier país europeo ante una situación similar.

El disparador de esta falsa “primavera ucraniana” fue el rechazo de Yanukovich a firmar un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. Y tenía toda la razón si se tiene en cuenta lo sucedido en Grecia, España y otros países periféricos. “La UE no promete la luna a los manifestantes… sólo Grecia”, era el titular irónico del periódico L’Humanité de Francia. Las últimas medidas duramente neoliberales tomadas por el gobierno surgido del golpe de Estado dan cuenta de la tragedia que comenzarán a vivir los ucranianos.

“Europa, hoy en crisis y decadencia, ha logrado someter a sus pueblos mediante la más cruda desinformación que se recuerde en la historia de esos países, con poblaciones cegadas incapaces de tener opinión propia ante el maniqueísmo de los medios masivos, que transforman el bien en mal y la verdad en mentira”

Obviamente, nada de esto habría sido posible sin el control global de los medios de comunicación que conforman en estos tiempos la imprescindible acción contrainsurgente de una guerra psicológica, que ya no tiene límites.

Europa, hoy en crisis y decadencia, ha logrado someter a sus pueblos mediante la más cruda desinformación que se recuerde en la historia de esos países, con poblaciones cegadas incapaces de tener opinión propia ante el maniqueísmo de los medios masivos, que transforman el bien en mal y la verdad en mentira.

En 2004 la llamada “revolución naranja” dio la pauta de que un sector de la población ucraniana, como antes se probó en diversos países de Europa del Este, podía ser suficientemente manejable.

Gerald Sussman y Sascha Krader, de la Portland State University (Estados Unidos), analizan así este tipo de rebeliones: “Entre 2000 y 2005 los gobiernos aliados de Rusia en Serbia, en Georgia, en Ucrania y en Kirgizistán fueron derrocados por revueltas sin derramar sangre. Aunque los medios occidentales en general pretenden que estos levantamientos son espontáneos, indígenas y populares, las ‘revoluciones de colores’ son de hecho el resultado de una vasta planificación. Estados Unidos, en particular, y sus aliados ejercieron sobre los países poscomunistas un extraordinario conjunto de presiones, utilizaron las ayudas financieras y diverso tipo de tecnologías para ‘ayudar a la democracia’. Su arsenal incluye encuestas de opinión, ‘focus groups’ para saber qué mensaje ‘revolucionario’ esgrimir y entrenamiento en ‘conflictos estratégicos no violentos’. Varias organizaciones estadounidenses aportaron sus agentes para ayudar en el ‘proceso de creación de estas democracias’”.

“La recreación del golpe ‘suave’ ideado por Gene Sharp en 1983 en el Centro de Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard y concretado con la creación en Boston de la Albert Einstein Institution, como una instancia de desobediencia civil, es considerada en realidad una técnica de acción política, incluso militar”

Los observadores políticos han coincidido que en el caso de los ocupantes de la Plaza Maidan de Kiev se trató de un golpe con violencia y que los manifestantes pertenecían, por lo menos, a cuatro grupos diferentes de derecha y extrema derecha.

Al hablar sobre los muertos de Kiev, Vladímir Makéyenko, que abandonó el gobernante Partido de las Regiones en repudio por el estallido de un nuevo brote de violencia, escribió en la página web del ayuntamiento: “Mi prioridad era salvar la vida de los ucranianos. Ni un solo oligarca, ni un solo político han muerto. Yo como jefe de la administración de Kiev me dedico a sepultar a decenas de gente de a pie”. Su mensaje era más que esclarecedor.

La recreación del golpe “suave” ideado por Gene Sharp en 1983 en el Centro de Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard y concretado con la creación en Boston de la Albert Einstein Institution, como una instancia de desobediencia civil, es considerada en realidad una técnica de acción política, incluso militar. Pensada para una reacción de la población de Europa occidental ante una hipotética invasión de las tropas del Pacto de Varsovia, comenzó a tener otras aplicaciones, siempre en el terreno de la dominación y el intervencionismo como método para interrumpir procesos de amplia participación popular.

Este nuevo tipo de golpe supone varias fases (que pueden ser desarrolladas simultáneamente) que van desde la deslegitimación y desacreditación del gobierno y la escalada de los conflictos hasta la fractura institucional. Esta estrategia tuvo éxito en el derrocamiento del ex presidente georgiano Eduard Shevarnadze, en noviembre de 2003, y la ascensión al poder de Viktor Yuschenko en Ucrania, en diciembre de 2004, pero fracasó en Venezuela en abril de 2002.

Si es suave es chévere

¿Se habrá pensado en recrear la Plaza Maidan de Kiev en la Plaza Altamira de Caracas, Venezuela en la actualidad?

La aplicación en Venezuela de este esquema contrainsurgente del “golpe suave” en referencia a una de las tácticas modernas de la contrainsurgencia de la Guerra de Baja Intensidad (GBI) da cuenta de las diferencias que parecen no ver los responsables de estos juegos de guerra tan mortales para los pueblos.

Los “golpes suaves” fueron muy fructíferos en Europa del Este. Se actuó utilizando la desinformación y ofreciendo a un capitalismo ya decadente como si fuera el paraíso. Sus poblaciones inermes a estos juegos se dejaron encandilar con esa “novedad”.

En abril de 2002, también en Venezuela se escenificó un gran laboratorio del “golpe suave” pero fracasó en todas sus instancias, lo que llevó al golpe cívico militar del 11 de abril, que el pueblo venezolano derrotó en 48 horas. 

Esto demostró que América latina en el siglo XXI no es Europa del Este después del derrumbe del socialismo. Es exactamente lo contrario. En nuestra región, los “golpes suaves” comenzaron a ser reconocidos e identificados más fácilmente.  

“Como no han
podido instalar el caos y la desestabilización se concentra en aproximadamente cinco de los 335 municipios que hay en toda Venezuela, los medios se han puesto a la cabeza del golpismo, bajo el control de EE.UU. intentando doblegar al gobierno venezolano y el proceso de integración emancipatoria del continente”

Ahora, en Venezuela, no se pudo reproducir como en un espejo lo sucedido en Ucrania. Desde 2011, cuando se conoció la enfermedad del ya fallecido presidente Hugo Chávez, se viene intentando el “golpe suave”. Se agregaron 20 millones de dólares a los 200 millones que venía gastando Washington desde 2006 con el fin de derrocar a Chávez. Varios funcionarios llegaron a la embajada de EE.UU. en Caracas para conformar cerca de 49 nuevas ONG cuyo objetivo era evitar el triunfo del líder en las elecciones de 2012, lo que no se logró.

Desde febrero de 2014 hasta hoy francotiradores –como en 2002– dispararon desde distintos edificios y ya han dejando más de 35 muertos (entre ellos más de seis guardias nacionales y el resto en su mayoría defensores del gobierno y gente de a pie) y numerosos heridos.

El gobierno de Nicolás Maduro instaló una Conferencia de Paz y demostró ante la OEA y ante numerosos organismos con pruebas fehacientes que está siendo sometido a un ataque en forma permanente, y con posible participación de paramilitares colombianos y de grupos de choque de fuerzas especiales (entre los varios extranjeros detenidos). “Intentan que saque tanques a las calles. Eso no se hará,” advirtió Maduro.

Como no han podido instalar el caos y la desestabilización se concentra en aproximadamente cinco de los 335 municipios que hay en toda Venezuela, los medios se han puesto a la cabeza del golpismo, bajo el control de EE.UU. intentando doblegar al gobierno venezolano y el proceso de integración emancipatoria del continente.