Golpe a Evo Morales: otro estudio descarta el fraude que denunció la OEA

El New York Times publicó un artículo en el que recoge las conclusiones de un estudio realizado por tres investigadores estadounidenses que consideran “defectuoso” el informe de la Organización de Estados Americanos que denunció un fraude en las elecciones del 20 de octubre del año pasado en Bolivia. Ese planteo de la OEA alimentó las protestas que derivaron en el golpe de Estado contra Evo Morales.

“Un estudio de investigadores independientes, que utiliza datos obtenidos por The New York Times de las autoridades electorales de Bolivia, descubrió que el análisis de la Organización de Estados Americanos era deficiente”, asegura la nota del periódico norteamericano.

El estudio en cuestión fue realizado por Nicolás Idrobo -estudiante de doctorado Universidad de Pennsylvania y coautor de un libro de texto sobre métodos estadísticos avanzados-, Dorothy Kronick -experta en política latinoamericana en la Universidad de Pennsylvania- y Francisco Rodríguez -economista que enseña estudios latinoamericanos en la Universidad de Tulane-.

El depuesto presidente Evo Morales destacó el artículo y aseguró que el MAS ganó limpiamente las elecciones de 2019. “El pueblo sabe del engaño, es sabio y sabrá recuperar la democracia”, reafirmó.

Del “fraude” al golpe en Bolivia

En unas elecciones en las que Evo Morales se imponía con claridad como el candidato más votado, la duda estaba en si llegaría a evitar la segunda vuelta electoral. Para eso necesitaba superar el 50 por ciento de los votos o lograr más de 40 por ciento y una distancia mayor al 10 por ciento sobre su inmediato competidor.

El recuento rápido durante la noche del 20 de octubre de 2019 otorgaba al entonces presidente boliviano el 45,3% de los votos contra un 38,2% del candidato opositor Carlos Mesa. Morales quedaba muy cerca de la ventaja del 10 por ciento, pero todavía no la alcanzaba. El conteo se detuvo con el 83,8% de los votos escrutados, a falta de las actas de zonas rurales del país, en las que Morales es muy popular. Al día siguiente se anunciaron los datos del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) con el 95,3% de los votos verificados: Evo Morrales se imponía con el 46,86% de los votos sobre el 36,72% de Mesa.

La totalidad de los sufragios se recontaría en el escrutinio definitivo realizado por el Poder Electoral, que es el que tiene validez legal para proclamar los resultados. El 25 de octubre el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia anunció los datos del 100% del conteo y anunció que el Movimiento al Socialismo de Evo Morales obtuvo el 47,08 por ciento de los votos contra el 36,51 por ciento de Comunidad Ciudadana, de Carlos Mesa. Es decir que el presidente había conseguido el 10 por ciento de ventaja que necesitaba para acceder a su reelección en primera vuelta.

El anuncio no detuvo las violentas protestas que se habían desatado tras los comicios. Morales convocó a las fuerzas opositoras a participar de un recuento exhaustivo y solicitó a la OEA que realizara una auditoría electoral.

El 10 de noviembre la OEA publicó un apurado informe preliminar de la auditoría en el que afirmaba que Morales no pudo haber alcanzado los votos suficientes para ganar en la primera vuelta y reclamaba que se repita el comicio. “Resulta improbable estadísticamente que Morales haya obtenido el 10% de diferencia para evitar una segunda vuelta”, sentenciaba el reporte.

A pesar de la falta de respaldo para la afirmación de la OEA, el mandatario boliviano accedió al pedido y propuso convocar a unas nuevas elecciones, bajo un nuevo Poder Electoral. Pero la estrategia golpista ya estaba lanzada: hubo violentos ataques a dirigentes del MAS y en la mañana de ese mismo 10 de noviembre la cúpula militar salió a exigir públicamente la renuncia de Evo Morales. El mandatario anunció su salida del poder para “evitar derramamientos de sangre” y partió al exilio.

“Datos incorrectos y técnicas estadísticas inapropiadas”

El informe citado por el New York Times afianza planteos ya hechos por estudios como el de la Universidad Michigan y el del Centro de Investigación Económica y Política (CEPR) de Washington, que afirmaron que la auditoría de la OEA no encontró pruebas para hablar de un fraude.

“La conclusión de que los votos a favor de Morales aumentaron inexplicablemente una vez que el conteo se reanudó estuvo basada en datos incorrectos y técnicas estadísticas inapropiadas”, afirman Idrobo, Kronick y Rodríguez.

Los investigadores independientes consideran que la OEA “usó un conjunto de datos incorrectos para llegar a su conclusión” y afirman que el supuesto cambio repentino en la tendencia de votos se da solo si se excluyen los resultados de las mesas de votación procesadas manualmente y con informes tardíos. “Las 1500 cabinas de votación tardías que fueron excluidas representan la mayor parte de los votos finales que el análisis estadístico de la OEA afirmó que eran sospechosos”, afirman.

Además aseguran que el reporte del organismo regional utilizó “un método estadístico inapropiado que creó artificialmente la apariencia de una ruptura en la tendencia de la votación”.