Resistencia al proceso enmascarado

Brasil 
Magalí Zeballos

“No se trata de Dilma ni del PT”, afirma el historiador y ex miembro de la Dirección Nacional del Partido de los Trabajadores Valter Pomar. Asegura que el partido no reconocerá la legalidad y legitimidad de un gobierno de Michel Temer, al tiempo que alerta sobre las consecuencias brutales en el plano social, político e ideológico. El modelo económico detrás.

Magalí Zeballos- Gran Angular 

La sexta economía del mundo vive en una encrucijada, el Senado de Brasil está a punto de votar sobre la admisibilidad de la destitución de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. La balanza en el Senado gira por el lado del golpe, que tendrá repercusiones a nivel político, social y económico. Desde el momento que se apruebe el proceso, la mandataria tendrá que dejar el cargo durante 180 días, el cargo sería asumido por el actual vicepresidente Michel Temer, líder del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, quien tras romper con el Gobierno impulsó el “impeachment”. Valter Pomar, formó parte de la Dirección Nacional del Partido de los Trabajadores (PT) nos habla de la crisis política más grave de su historia reciente de Brasil.

La derecha afirma que la presidenta Dilma ha incumplido ocho dispositivos de la Constitución y violado reiteradamente la Ley de Responsabilidad Fiscal  ¿hay delito de responsabilidad fiscal? ¿Hay una base legal para este juicio político?

El argumento que viene discutiendo el Senado es por la apertura de los créditos suplementarios y las pedaladas fiscales (crímenes de responsabilidad fiscal) en ambos casos hemos demostrado que no son crímenes, no constituyen por lo tanto sustento para el “impeachment” a la presidenta, si fueran considerados crímenes el vicepresidente de la República, Temer, el ex presidente de la Republica Henrique Cardoso, y por lo menos 16 de los gobernadores de provincias serían también criminales, desde el punto de vista judicial no tiene ningún fundamento la acusación que se hace. Desde el punto de vista político, ellos crearon una posición favorable a la destitución de la presidenta.

Nosotros podremos ser derrotados, pero no habrá desmoralización en nuestras filas, la izquierda fue a la calle y explicó lo que está pasando, estás movilizaciones  han dejado dos cosas claras: 1. el gobierno ilegitimo causará un daño social brutal, no solo en el económico sino también en el político e ideológico. 2. Nosotros vamos a resistir, no vamos aceptar como normal un gobierno ilegitimo. La mayoría de los parlamentarios  que están haciendo el juzgamiento son tipos criminales.

Dilma ganó las elecciones con 54 millones de votos, sin embargo 367 diputados han puesto en una encrucijada la situación política de Brasil…

Ellos montaron un escenario favorable para el golpe parlamentario, dieron una apariencia de legalidad. Si fuera hecha para todos los gobiernos provinciales llevaría a la interrupción de todos estos gobiernos. Si una empresa de ingeniería hace una donación para nosotros es un acto criminal, si se hace una donación al Movimiento Democrático es legal, si la presidenta hace un acto para crédito suplementario es criminal, si ellos lo hacen es legal. Hay una justicia selectiva, y eso es nuestra responsabilidad, nosotros cometimos errores políticos gravísimos que han fragilizado nuestra posición.

¿A qué se refiere la presidenta Dilma cuando afirma que seguirá en la lucha sí el “golpe parlamentario” ya está encaminado?

Nosotros vamos a decir la verdad. No vamos a reconocer la legalidad y legitimidad de este gobierno. Vamos a movilizarnos, nosotros tuvimos golpes de otro tipo y no vamos a retroceder, algunos de estos tipos son de la dictadura militar, frente a esto no debemos de tener una actitud normal. Y por otro lado haremos todo lo que esté a nuestro alcance para volver, no saldremos de este proceso como personas que fueron derrotados política, ideológica y moralmente, fuimos derrotados políticamente, pero no ideológicamente ni moralmente.

Nosotros como partido, movimiento social y parlamentario, tenemos que tener alguna propuesta que devuelva al pueblo el derecho a decidir. En este momento hay un escenario de confusión política, no es el momento de decidir, habrá un periodo intermediario, que serán días o semanas hasta que quede claro que tipo de postura vamos a tener y cómo vamos a materializarlo frente a un gobierno golpista.

En este escenario ¿Cuál es el reto del PT?

Nosotros tenemos que resistir hasta el último día este proceso, no podemos aceptar como si fuera una cosa normal lo que están haciendo, porque no se trata de Dilma, de Lula ni del PT, lo que la derecha está haciendo es mucho más que eso, ellos que no han tenido la fuerza para vencer las últimas cuatro elecciones presidenciales van a colocar un programa de gobierno que no fue aprobado por la población y que implica una regresión. Nosotros tenemos la obligación de resistir hasta el último día, tenemos la obligación de hacer de todo para que el gobierno ilegitimo no llegue hasta el final de su mandato, no vamos a aceptar que este gobierno llegue al 2018. El PT tiene que recuperar el apoyo social que perdió, necesitará también hacer una evaluación crítica y autocrítica de los errores cometidos, que fueron muchísimos. Necesitamos hacer cambios estructurales en el país. No sé si el PT tendrá la capacidad de hacerlo y si lo hará en la velocidad necesaria, pero es fundamental que lo haga, no hay ninguna posibilidad de revertir esta situación. Nosotros a pesar de haber cometido los errores más duro, seguimos siendo el principal partido popular en el país.

Un medio local afirmó que la presidenta Dilma va a convocar a elecciones

Hoy no hay ninguna posibilidad, porque la presidenta no tiene la condición para hacerlo, las fechas de las elecciones es una decisión congresal, tiene que ser aprobada como enmienda constitucional, que supone dos votaciones con dos tercios de aprobación.

Factores macroeconómicos y problemas políticos en Brasil han arrastrado a tener la peor recesión del siglo, hay un elevado nivel de incertidumbre acerca de la política interna. ¿Cómo van a salir de esta crisis?

La derecha va hacer todas las concesiones al capital financiero transnacional, por otra parte desmontará todas las conquistas sociales y los derechos laborales, para dar condicio
nes de rentabilidad, y se hará todo bajo condiciones económicas y sociales, no habrá condiciones favorables ni en el corto ni en el mediano plazo. Los indicadores económicos pueden mejorar un poco, por circunstancias que no están en nuestras manos ni en la derecha, porque la situación internacional está muy volátil. Las condiciones económicas y sociales reales, o sea la industrialización del país, la productividad nacional, las condiciones de vida de la mayoría del pueblo van a empeorar mucho en un gobierno de derecha.

¿Cuál será el impacto a nivel de América Latina?

Va a ser negativo, porque el eje de la integración regional está en Brasil, Argentina y Venezuela, esto dificulta mucho la estrategia de integración regional, porque la derecha regional aceptaba la integración pero no le gustaba, si ellos recuperan el comando de Brasil van a desmontar la integración regional o hacerlo bajo el dominio de EEUU.

América Latina ha sido gobernada por la izquierda, y ahora hay un viraje a la derecha ¿cuál es el mea culpa en el caso de Brasil de este escenario actual?

Los gobiernos de Argentina, Venezuela y Brasil, todos tenían una cosa en común, todos no construyeron una estructura económico y social que sostuviera los cambios sociales que estábamos haciendo, en los tres casos, los gobiernos siendo de izquierda y progresistas mantuvieron rasgos fundamentales de la economía en el periodo, Venezuela siguió siendo dependiente de la exportación del petróleo, nosotros seguimos siendo un país donde el capital financiero, el capital transnacional y de agronegocios siguieron, ese es el error fundamental ¿cuál es la principal derrota que sufrimos? En estos años la economía nacional siguió dependiente de lo que pasaba en la economía internacional, por lo tanto cuando la economía internacional estaba bien, nosotros estábamos bien. Es imposible hacer una política de industrialización nacional y una política de recomposición económica-social del país sí el oligopolio financiero sigue teniendo la fuerza que tiene.

El caso Lavajato involucra a miembros del PT. El fiscal general, Janot, ha presentado una denuncia ante el Tribunal Supremo por obstrucción a la Justicia por la sospecha de que Lula participó en la compra de silencio del exdirector de Petrobras. Y hay una solicitud para investigar a la presidenta Dilma por obstaculizar la operación anticorrupción Lava Jato…

Por supuesto que hay entre nosotros personas que se han beneficiado personalmente, sería increíble que no lo hubiera, sería imposible que no hubiera corrupción, lo hay en Cuba, en China, la cuestión es que no constituye un número relevante, la corrupción entre nosotros es marginal, entre ellos son abundantes, nosotros estamos en el gobierno nacional hace 12 años, ellos están décadas. Lo grave es que nosotros debimos hacer de estos casos singulares un ejemplo de que no toleramos esto, nosotros fuimos muy legalistas, le dábamos el derecho de qué es lo que iba a decir la justicia, nosotros no debimos permitir eso.

¿Cómo están operando los sistemas de justicia en Brasil?

¿Quiénes dan los golpes contra la democracia? Los sectores del aparato del Estado que no están sometidos a control popular, por eso los militares son personajes tan comunes en los golpes, porque no están sometidos a control popular. Quién es el otro aparato del Estado convocado a tener un papel protagonista: el sistema judicial, el Supremo Tribunal y el Ministerio Público, ellos tienen una misión de crear condiciones jurídicas y políticas para el golpe. Eso no queda en evidencia porque quien está al frente es el parlamento, el parlamento podría haber sido detenido por el Supremo Tribunal y no lo fue, porque el Supremo Tribunal y el Ministerio Público son cabezas importantes de esta operación golpistas, esto se debe a que son instituciones protegidas del voto popular. Janot y una mayoría del Supremo Tribunal son directamente responsables del golpe, ellos están involucrados en la operación, ellos tienen el interés de conducir hasta el final el proceso, que es inhabilitar y encarcelar a Lula. Hay una judicialización de la política.

¿Por qué en el gobierno del PT se siguió con el financiamiento de los privados en las campañas?

Nosotros nos fuimos adaptando al modus operandi de la política nacional,  aceptamos el financiamiento privado a la política y a las campañas electorales, que está prevista en ley, y los partidos políticos pueden recibir recursos de los empresarios, financiar su actividad y campañas electorales, este proceso tiene dos fases, una fase legal e ilegal, lo curioso es que a nosotros nos acusan por la fase legal, las operaciones por las cuales nuestro tesorero está encarcelado fueron todos legales, el problema es que el financiamiento privado en las campañas electorales están dentro de los parámetros legales, lo que supone el favoritismo de las empresas, no son donaciones, son inversiones, esto es el error, aceptamos como algo normal el financiamiento empresarial.  No tiene nada que ver con enriquecimiento personal, con corrupción personal, es un problema político.

Según la encuestadora Ibope el 62% de los brasileños considera que la crisis política se resolvería con la renuncia de Rousseff  y Temer, y la convocatoria a nuevas elecciones. ¿Estamos frente a un país dividido? La población pide cambio de rumbo, cambio de gobierno…

Más que divida, hoy ellos tienen mayoría. Hay una mayoría de la población que no es despolitizada, es peor que eso, es simplemente que no tienen parámetros para prever de lo que de hecho va a pasar, y muchos militantes, que militaron durante la dictadura, tienen cierta ilusión sobre lo que va a pasar, es un golpe parlamentario. Los jóvenes van a vivir una experiencia en el cual no tienen idea del tamaño del monstruo, habrá momentos muy delicados y el principal desafío será recuperar la capa que nos permitió estos años tener la fuerza que tuvimos, tener el apoyo de la capa trabajadora.

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