Fusiles militares para ciudadanos: Amnistía Internacional condenó los efectos de la“retórica tóxica” de Bolsonaro

En línea con otras organizaciones de Derechos Humanos, Amnistía Internacional encendió las alarmas por la decisión del presidente brasileño Jair Bolsonaro de flexibilizar la tenencia de armas. El texto final, revelado hoy, establece que los ciudadanos podrán adquirir inclusive fusiles militares. “Puede contribuir al aumento del número de homicidios”, advirtió la ONG. Otros 14 gobernadores alertaron también por el riesgo de que «discusiones y peleas entre ciudadanos terminen en tragedias».

En su informe «Brasil para el mundo», la organización expresa las preocupaciones tras la llegada al poder en enero de Bolsonaro, un excapitán del Ejército que a lo largo de su carrera expresó posiciones polémicas como la defensa de tortura de opositores durante la dictadura militar (1964-1985).

«Lamentablemente, la retórica tóxica contraria a los derechos humanos se está transformando en política oficial», dijo en rueda de prensa en Brasilia Jurema Werneck, directora ejecutiva de AI en Brasil.

Según AI, el «discurso contrario a los derechos humanos que ha marcado la trayectoria política del presidente», caracterizada por declaraciones homofóbicas, machistas, racistas y xenófobas, «está comenzando a concretarse en medidas y acciones que amenazan y violan los derechos humanos de todas las personas» en Brasil.

Entre las medidas que causan «preocupación», el documento cita la «flexibilización» de normas para la «tenencia y posesión de armas» por parte de la sociedad civil. En opinión de Werneck, en un país con altos índices de violencia como Brasil, en el que cerca de 60.000 personas son asesinadas cada año, «legalizar las armas es igual a intentar apagar un incendio con gasolina».

Las declaraciones llegaron el mismo día en que se conocieron los detalles del decreto presidencial por el que Bolsonaro flexibilizó aún más las reglas para la posesión, el porte y la comercialización de armas. A las autorizaciones para políticos electos a un a cargo público, camioneros, periodistas que cubran asuntos policiales, abogados y agentes de tránsito; se le sumó la polémica por el tipo de armas que habilita.

El documento activa asimismo la luz verde para que las personas compren fusiles que disparen proyectiles encima de los 407 joules (energía balística), como el rifle de combate T4, fabricado en Brasil por la empresa Taurus. Se trata de un aparato bélico cuyo uso estaba antes restringido al Ejército brasileño.

El Ministerio Público Federal, en Brasilia, exigió la suspensión del decreto y actualmente existen tres acciones contra la disposición en la Justicia Federal y tres en el Supremo Tribunal Federal.

Al mismo tiempo, los gobernadores de catorce de los 27 estados de Brasil, algunos de ellos oficialistas inclusive, criticaron la decisión en una carta pública. «Consideramos que las medidas previstas en el decreto no aumentará la seguridad en nuestros estados. Por el contrario, tales medidas tendrán impacto negativo en la violencia», señalaron los gobernadores.

Según los jefes de las administraciones regionales, la flexibilización de la legislación «aumentará la cantidad de armas y municiones en poder de criminales y aumentará los riesgos de que discusiones y peleas entre ciudadanos terminen en tragedias».