Frei Betto va con Dilma ante Marina

Brasil 

El sacerdote y teólogo de la liberación quiere que en las próximas elecciones gane Dilma antes que Marina, quien según él está rodeada de gente que no simpatiza con los gobiernos democráticos populares de América Latina. Espera que la presidenta Rousseff se comprometa con la reforma agraria, con la protección del Amazonas y con la defensa de los derechos de los pueblos indígenas.

Frei Betto - Foto Antônio Milena (ABr) Nilton Viana – Brasil de Fato (Brasil)

“Cuba merece todos los títulos de caballerosidad por su solidaridad con Brasil y con los países pobres del mundo”, dijo Frei Betto, que acaba de recibir la Orden de la Solidaridad concedida por el Consejo de Estado de Cuba y entregada el pasado 8 de septiembre por la embajadora Marielena Ruiz Capote en el consulado de Cuba en San Pablo.

En esta entrevista con Brasil do Fato, el fraile domínico y teólogo de la liberación Frei Betto (nacido bajo el nombre Carlos Alberto Libânio Christo) dice preferir a Dilma antes que a Marina. Según él, la candidata a la presidencia de la República, Marina Silva, se rodea de personas que no albergan la menor simpatía por los gobiernos democráticos populares de América latina.

“En un viaje a los Estados Unidos, Marina criticó a Cuba en el tema derechos humanos. ¿Pero por qué omitió plantear lo mismo en relación con el país que más viola los derechos humanos en la historia de la humanidad?”, se preguntó.

Para Frei Betto, Brasil necesita de urgentes reformas estructurales, entre ellas una reforma política. “Nuestra actual estructura política se encuentra tan viciada como la ruleta de un casino, que siempre favorece al dueño, o sea, a la oligarquía política que insiste en mantener a nuestro país en el atraso”, afirma.

-Los movimientos sociales realizaron, a inicios de septiembre, un plebiscito popular para que se haga una reforma política. ¿Cómo evalúa esa iniciativa?

– Por lo que supe, 1,5 millones de personas votaron por el Sí, o sea que quieren urgentemente una reforma política con un componente exclusivo y soberano. Sé que no es fácil volver inmediata esta conquista. Pero la política se hace con acumulación de fuerzas. El plebiscito le marca a los futuros gobernantes que existen un ansia y una propuesta de un sector significativo de nuestra población.

-¿El país precisa realmente de una reforma política?

-Brasil necesita, urgente, de reformas de estructuras: agraria, tributaria, política, etc. Desde que me relaciono con la gente ésta es una aspiración nacional. En los años 60 se hablaba de “reformas de base”. El Partido de los Trabajadores (PT) nace con la promesa de comprometerse a luchar por ellas. ¡Y nada!

Nuestra actual estructura política está tan viciada como la ruleta de un casino, que siempre favorece al dueño, es decir, a la oligarquía política que insiste en mantener a nuestro país en el atraso. Son muchos los restos de dictadura en esa estructura, como por ejemplo el tema de la representatividad política. ¿Tiene sentido que San Pablo, con 44 millones de habitantes, sea representado por el mismo número de senadores que representan a Roraima, con unos 500 mil habitantes? Es necesario, urgentemente, prohibir el financiamiento de candidatos en campaña por empresas y bancos. En fin, ¡es urgente una reforma política!

-¿Cómo ve el actual escenario electoral?

-Existe un dato muy positivo en el escenario electoral actual: en la disputa final están dos mujeres progresistas, mientras que el candidato de la derecha se precipita barranca abajo. Sin embargo, temo la elección de Marina, mi amiga, porque ella, entre otras posiciones retrógradas, defiende la autonomía del Banco Central y no apoya la ley contra la homofobia. Prefiero quedarme con lo conocido y no arriesgarme a lo desconocido.

El gobierno del PT está lejos de reflejar mis sueños, como expliqué en mis libros La mosca azul y Calendario del poder (Rocco). ¡Pero voy con Dilma!

-La sociedad está cada vez más distanciada de los partidos políticos. ¿Por qué?

-Porque los partidos odian el olor a pueblo, como confesaba el general Figueiredo. ¡Miren la reacción a la Política Nacional de Participación Social!

Los partidos progresistas, como el PT, abandonaron el trabajo de base, la consolidación de los núcleos populares, la formación política de los militantes. Hoy se sienten obligados a pagarles a jóvenes desocupados para asegurarse la propaganda electoral en las esquinas. Boaventura de Sousa Santos acaba de expresar su esperanza de que Lula se dedique a la refundación del PT. Estoy de acuerdo.

-¿Cuál es la responsabilidad de estos casi doce años de gobierno del PT en cuanto al escenario actual?

-El PT cometió el error de no movilizar a los movimientos sociales para asegurar su gobernabilidad y recurrir en cambio a los partidos. De allí las alianzas espurias.

La decisión de exterminar lo mejor que existió en el inicio del gobierno, el Plan Hambre Cero, estructurado sobre comités gestores populares e introducir la Bolsa Familia, gestionada por los prefectos, fue la señal de que el gobierno haría políticas sociales compensatorias y no emancipatorias. Hoy el PT cosecha lo que sembró…

-Todo indica que la disputa se dará entre Dilma y Marina. ¿Cuál es su opinión?

-Espero que gane Dilma, y que ella lleve a cabo lo que promete, como no independizar el Banco Central, aumentar la inversión en salud y educación, ampliar el sistema de beneficios sociales y castigar rigurosamente a los corruptos. Espero también que ella se comprometa con la reforma agraria, con la protección del Amazonas y con la defensa de los derechos de los pueblos indígenas y de las comunidades quilombolas.

-¿Una eventual victoria de Marina Silva puede comprometer los avances progresistas en nuestro continente?

-Sí. En un reciente viaje a los Estados Unidos Marina criticó a Cuba en el tema derechos humanos. ¿Pero por qué omitió plantear lo mismo en relación con el país que más viola los derechos humanos en la historia de la humanidad (los EEUU)? Marina se rodea de personas que no albergan la menor simpatía por los gobiernos democráticos y populares de América latina.

-Usted recibió la Medalla de la Solidaridad de la embajadora de Cuba. ¿Qué significado tiene este homenaje?

-Recibí, el 8 de septiembre, en el Consulado de Cuba de San Pablo, la Orden de la Solidaridad, que me fue concedida por el Consejo de Estado de Cuba y entregada por la embajadora Merielena Ruiz Capote. Junto con ella también recibí una carta personal de Fidel, que leí para los presentes, y un regalo de Raúl Castro. Pero es Cuba la que merece todas las felicitaciones por su solidaridad con Brasil y con los países pobres del mundo, a los que envía médicos y profesores que actúan en las áreas más inhóspitas junto a las poblaciones más carentes.

 

Leer artículo aquí