Fosas comunes y hospitales al límite: colapsó el sistema sanitario del Amazonas

Mientras el presidente Jair Bolsonaro insiste en levantar la cuarentena y se ocupa de promover un autogolpe con los seguidores del Ejército, en Manaos, la capital del Amazonas, comienza a vivirse una situación muy similar a la que atravesó Ecuador. Al igual que en Guayaquil, los servicios funerarios no están dando abasto y los hospitales públicos están desbordados ante el aumento de casos y muertes por coronavirus. Las dramáticas imagenes de las excavadoras que trabajan a destajo para ubicar los ataúdes en una fosa común.

En Manaos morían en promedio entre 20 y 30 personas al día, pero la cifra subió a más de 100 diarias y colapsó el deficitario sistema de salud en plena pandemia de covid-19, que está llegando a las alejadas comunidades indígenas de este estado de 1,5 millones de km2.

Las cifras oficiales hablan de 2.270 casos confirmados y 193 muertes en Amazonas, pero el movimiento en el mayor cementerio de Manaos demuestra que las cifras son mucho mayores que las estadísticas del gobierno regional. Amazonas es el quinto estado más golpeado por el nuevo coronavirus, pero Manaos -con 1,7 millones de habitantes, registra la mayor tasa de mortalidad de las 27 capitales estatales.

(MICHAEL DANTAS / AFP)

Desde hace días las excavadoras avanzan en el cementerio para hacer frente al aumento de víctimas, mientras que en los hospitales de Manaos funcionarios equipados con trajes blancos, máscaras y guantes trasladan sin pausa los cuerpos sin vida de pacientes que fallecieron por coronavirus. 

El colapso fue tal que las autoridades sanitarias decidieron instalar cámaras frigoríficas en camiones cerca del Joao Lucio, uno de los tres hospitales que dependen del gobierno regional. Las cámaras fueron instaladas después de que salieran a la luz imágenes del interior de un hospital en las que aparecen enfermos de covid-19 siendo atendidos a escasos metros de cadáveres.

(MICHAEL DANTAS / AFP)

«Es una escena lamentable», señaló el alcalde de Manaos, Arthur Virgilio Neto, quien advierte que la capital de Amazonas se encuentra en una situación de «calamidad pública».

Ante la ausencia del estado brasileño, Neto reclamó ayuda a los países europeos para salvar el Amazonas  y su «principal patrimonio», la selva que durante meses estuvo en el centro de la agenda internacional ante el aumento de la deforestación y los incendios. «Pueden ayudar con recursos, con remesas de medicamentos, envío de tests rápidos, equipos de protección, porque muchos médicos están trabajando sin equipos (…)», aclara.

Sin camas para afrontar la crisis sanitaria

El auge de la pandemia se espera a partir de mayo, pero Manaos ya tiene ocupado el 90% de sus camas de terapia intensiva, faltan insumos de protección para los funcionarios de salud, así como tomógrafos y medicamentos.

«Las ciudades del interior de Amazonas tienen poquísimas camas para los casos graves, por lo que la mayoría tiene que desplazarse hasta Manaos. Es un escenario desolador», explicó Fernando Merloto, fiscal del Ministerio Público Federal del estado de Amazonas.

Además, en la capital se concentra el 80% de los médicos especializados, a los que pocos pueden acceder porque sólo 18 municipios están conectados por autopista con la capital, el resto solo tiene acceso por vía fluvial y muy pocos por vía aérea. 

(MICHAEL DANTAS / AFP)

Las autoridades locales construyeron un hospital de campaña y el gobierno federal convocó a médicos de todo el país para ayudar en la crisis. Pero estas medidas para reforzar el sistema llegan demasiado tarde y la situación es «extremadamente preocupante» para quienes viven allí. 

La situación de los indígenas

Amazonas concentra la mayor población indígena del país, un grupo de riesgo, históricamente afectado por virus traídos del exterior. Tres indígenas ya fallecieron por coronavirus y al menos 15 de los 31 contagiados están en Manaos.

El gobierno de Bolsonaro ofreció la construcción de un hospital de campaña para atención de indígenas, pero las autoridades locales todavía esperan que se concrete. En abril, el ministro destituido de Salud, Luiz Henrique Mandetta, ya anticipaba que se avecinaba una catástrofe en Amazonas.

EFE

A pesar de la dramática situación de Amazonas por la pandemia, el «Estado se encuentra extremadamente ausente», denunció Luigi Fernandes, cuya suegra, de 67 años, falleció hace dos semanas por coronavirus. Ella fue ingresada en un centro médico por una insuficiencia respiratoria, dio positivo por COVID-19 y durante la semana en la que permaneció internada los familiares fueron testigos de una cadena de negligencias.

Según Fernandes, solo había un respirador, la máquina de rayos X no funcionaba, no se realizó su transferencia a una Unidad de Cuidados Intensivos y los familiares se vieron obligados a comprar los medicamentos porque no había más en el centro médico. «Fuimos testigos de la ausencia de Estado, de una falta de organización total», lamenta Fernandes, quien pretende demandar al gobierno del estado de Amazonas por la gestión de los hospitales durante la pandemia.