Politizar el Foro Social Mundial

Latinoamérica y el Mundo

El Foro Social Mundial, que se está realizando en Tunez por estos días, tiene la oportunidad de reconquistar cierta trascendencia. Para lograrlo, debe dejar de lado la concepción reduccionista e incorporar la política a sus discusiones. Debe preocuparse por las raíces de los problemas sociales (las crisis económicas y la hegemonía neoliberal) para arribar a soluciones concretas.

Foto: DW

Emir Sader- Público (España)

El Foro Social Mundial regresa a Túnez después de dos años. La duodécima edición de este encuentro tuvo lugar en la capital tunecina en 2013, y al igual que entonces, se trata de una reunión de intercambio de experiencias. El FSM se reduce a eso: compartir e informar lo que sucede en los países participantes.

Este aspecto minimalista que caracteriza al encuentro es resultado del control que las ONGs ejercen sobre el FSM. Las organizaciones no gubernamentales han impuesto una concepción reduccionista y de exclusión de partidos, gobiernos, estado, política, para así poder garantizarse el control de la cita. Desde que ciertos gobiernos latinoamericanos pasaron a construir alternativas al neoliberalismo —demostrando que otro mundo es posible—, los FSM se han vaciado. De esta manera, las nuevas generaciones de indignados y okupas, así como formaciones políticas como Syria y Podemos que no conocen ni saben de la existencia de los FSM porque su referencia son los gobiernos progresistas latinoamericanos.

Este año, el Foro se desarrollará de nuevo en Túnez desde el 24 al 28 de marzo. El encuentro se ha adelantado por el atentado terrorista sucedido en el Museo Bardo el pasado 18 de marzo, que se cobró la vida de 23 personas en pleno centro de la capital. A pesar de mantener un sistema democrático, —o tal vez, por el hecho de mantenerlo— Túnez es el blanco de un creciente número de atentados, ya sea por su frontera con Argelia, por la cercanía con Libia, o por la gran cantidad de armamento circulando por los distintos grupos que disputan el poder. Muchos jóvenes tunecinos han sido reclutados por los grupos fundamentalistas vinculados al Estado Islámico, que se entrena en Libia, según denuncia el gobierno.

A pesar del ataque terrorista, el Foro abrirá sus puertas. Comenzará abordando el tema del terrorismo—con sus implicaciones, desde la mezcla de religión con política hasta el destino de la Primavera Árabe—, que será el centro de los debates.

” Este aspecto minimalista que caracteriza al encuentro es resultado del control que las ONGs ejercen sobre el FSM. Las organizaciones no gubernamentales han impuesto una concepción reduccionista y de exclusión de partidos, gobiernos, estado, política, para así poder garantizarse el control de la cita “

La confirmación de la participación de los inscritos es una muestra de solidaridad con Túnez. El mismo carácter del Foro ha cambiado, bajo el impacto de los atentados.

Túnez, el país más laico de toda la región que cuenta con fuertes movimientos sociales y una importante movilización de las mujeres tunecinas, es el que mantiene la apertura política iniciada con la Primavera Árabe. Por un momento, parecía que el país seguiría el desastroso camino de Egipto, pero el partido islámico, que salió victorioso en las primeras elecciones y que había empezado a crear una constitución en los moldes de la egipcia, renunció al gobierno y ni siquiera presentó candidatura a la presidencia del país.

El gobierno actual de Túnez, a pesar de ser conservador, se ha comprometido a establecer el consenso respecto a la nueva constitución y a los temas que podrían ser objeto de propuestas fundamentalistas. El país se ve frente a la necesidad urgente de llevar a cabo políticas que lo saquen del prolongado estancamiento económico y sus efectos en una profunda crisis social. A esto, se suma el tema de la seguridad, que se ha agravado con el atentado ocurrido este mes.

” El FSM tiene la oportunidad de reconquistar cierta trascendencia, en el caso de que se propusiera discutir las raíces de estos problemas, entre los que se encuentran la crisis económica internacional y la multiplicación de los focos de guerra en el mundo –en particular en Oriente Medio-. Pero para ello tendría que meterse de lleno en la política “

El FSM tiene la oportunidad de reconquistar cierta trascendencia, en el caso de que se propusiera discutir las raíces de estos problemas, entre los que se encuentran la crisis económica internacional y la multiplicación de los focos de guerra en el mundo –en particular en Oriente Medio-. Pero para ello tendría que meterse de lleno en la política, porque el origen se encuentra en la hegemonía neoliberal, en la economía y en la dominación imperial norteamericana en el plano político.

El Foro tendría que proponer alternativas que se encaminaran hacia las políticas que desarrollan los gobiernos progresistas latinoamericanos y a la construcción de un mundo multipolar, teniendo en cuenta las políticas llevadas a cabo por los BRICS (, ya que son necesariamente una referencia central.

El FSM tendría que seguir los pasos de los nuevos movimientos juveniles, como Podemos y Syriza en Europa. Para ello, debería discutir la posición que ha asumido la Unión Europea con la aplicación de sus políticas de austeridad. Debería discutir cómo países como Túnez y Egipto, protagonistas iniciales de la Primavera Árabe, se encuentran en la situación actual e incluso, cómo podrían evitar acuerdos suicidas con el FMI para superar sus crisis económicas y sociales.

El Foro Social Mundial tendría que ensanchar sus temas y la participación de fuerzas políticas para dejar atrás la indiferencia que lo ha marcado estos últimos diez años. Túnez puede ser la nueva oportunidad para el FSM.

 

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