Forbes sugiere a Ucrania tener un Pinochet

Latinoamérica y El Mundo

Los ucranianos necesitan a un Augusto Pinochet, de acuerdo a una columna publicada por la revista Forbes. Afirma que Ucrania se encuentra como Chile en 1973, una nación retrasada, según esta versión que agrega que logró convertirse en una de las economías más exitosas de la región. Habla de la figura del ex dictador como «ambigua», que supo apostar a los Chicago boys.

El Mostrador (Chile)

El columnista de la revista Forbes, Ivan Kompan, recomendó a Ucrania una peculiar medida para enfrentar la crisis política y económica que atraviesa. Nada más y nada mejor que tener su propia versión del dictador chileno Augusto Pinochet.

“La figura de Pinochet y su papel en la historia es ambigua. Por un lado el asesinato y la tortura de decenas de miles de ciudadanos, que es ciertamente ninguna justificación; el otro, el éxito de las reformas económicas liberales”, reza el texto.

Posteriormente destaca que fue el dictador “quien cimentó el andamiaje que permitió convertir a un país retrasado en una de las economías más exitosas de América Latina. Lo prueban tanto la nota ‘A’ de la agencia S&P como el puesto vigésimo en la lista de los países menos corruptos”.

«Ahora Ucrania, como la República de Chile en 1973, está situado en el corazón del cambio histórico. El gran mérito de Pinochet es que no tuvo miedo a apostar por un grupo de jóvenes educados en el espíritu del liberalismo clásico, graduados chilenos de Chicago y otras universidades americanas»

“Ahora Ucrania, como la República de Chile en 1973, está situado en el corazón del cambio histórico. Economía destruida, pobreza, falta de confianza y visión contradictoria del futuro en diferentes partes del país. Esta triste lista de similitudes puede seguir fácilmente. Pero hay una diferencia fundamental: hace 40 años, Chile tuvo un estratega, quien no sólo prometió, sino que hizo mucho”, señala Kompan en su texto.

“El gran mérito de Pinochet es que no tuvo miedo a apostar por un grupo de jóvenes educados en el espíritu del liberalismo clásico, graduados chilenos de Chicago y otras universidades americanas. Los ‘Chicago boys‘ fueron una fuente de ideas de la reforma económica y el país tuvo la oportunidad de ponerlas en práctica”, continúa.

El Ciudadano (Chile)

Mientras Ucrania sirve de arena de combates por las zonas de control entre oligarcas y agrupaciones armadas extremistas, a los que los medios occidentales en general definen como ‘luchadores por la libertad’, la revista ‘Forbes’ propone su peculiar opinión de lo que necesita el país: desde su punto de vista, a Ucrania le hace falta “un Pinochet”.

“Fue Pinochet quien cimentó el andamiaje que permitió convertir a un país retrasado en una de las economías más exitosas de América Latina […]. Lo prueban tanto la nota ‘A’ de la agencia S&P como el puesto vigésimo en la lista de los países menos corruptos”, argumenta Ivan Kompan en su columna en ‘Forbes’. Y recomienda la misma receta a Kiev, aunque sin mencionar la represión que acompañó al ‘milagro’ chileno: admite los asesinatos y la tortura de decenas de miles de personas, pero el único comentario que hace al respecto es que “la figura de Pinochet en la historia es ambigua”.

«El régimen de Augusto Pinochet se cobró la vida de 2.279 personas, además de otros 1.102 detenidos desaparecidos»

Una economía destruida, pobreza, desconfianza y discrepancias entre diferentes partes del país son los rasgos comunes entre la Ucrania de hoy y el Chile de 1973, prosigue Kompan. Pero subraya una diferencia clave: “Hace 40 años en Chile apareció un estratega que prometió poco, pero hizo mucho. Es precisamente lo que ahora necesita Ucrania, llena de ‘moscas’, personajes políticos cuyas diferencias se limitan a las etiquetas de diferentes partidos”.

La receta podría parecer ideal, de no ser porque olvida ciertos ‘detalles’ fundamentales: a lo largo de sus elogios al modelo chileno, Kompan no entra en detalle para comentar cómo influiría exactamente la aparición de un Pinochet en la arena política ucraniana, un país al borde de una guerra civil donde grupos armados neofascistas tienen un papel clave.

Según la cifra de la Comisión Nacional de la Verdad y la Reconciliación, un organismo creado en Chile en 1990 para esclarecer “las graves violaciones de los derechos humanos” durante la dictadura, el régimen de Augusto Pinochet se cobró la vida de 2.279 personas, además de otros 1.102 “detenidos desaparecidos”.

 

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