La actualidad de las finanzas

El Salvador 

La situación de las finanzas públicas del país no es favorable pero tampoco, insostenible. El momento actual es crítico pero superable, teniendo en cuenta el contexto mundial y los fenómenos ambientales que influyeron en la economía local. Sin los cambios introducidos por el gobierno, la situación fiscal sería mucho más delicada. El recorte del gasto público no será la solución.

Tharsis Salomón López, ministro de Economía de El Salvador Mauricio Silva- El Faro (El Salvador) 

1. La crisis fiscal es insostenible

Las finanzas públicas actuales, o sea los fondos que maneja el estado salvadoreño, sus ingresos y gastos, atraviesan un momento delicado pero no insostenible. Las finanzas públicas tienen ahora un comportamiento muy similar al histórico, aunque con algunos cambios importantes que se resaltan en este artículo. Los gastos del estado tradicionalmente han sido mayores que sus ingresos. Para compensar esto los gobiernos han acudido al endeudamiento, por lo que la deuda se ha ido acumulando. Esa deuda creció hasta el final del 2013, cuando llegó al 57.8% del PIB, a ese porcentaje la deuda debida al sistema de pensiones aporta un 12%, o sea, más del 20% de la deuda total. El déficit fiscal anual (ingresos menos gastos) actual es negativo, de un 4% del PIB; ello implica que la deuda seguirá creciendo, pues se seguirá acumulando al consumir más de lo que ingresa.

La historia de nuestras finanzas públicas nos enseña que el momento actual es crítico pero superable y que podemos lograr unas finanzas públicas balanceadas. El país en la década pasada logro pasar de un déficit fiscal anual del 4.7% en 2002 a uno del 0.3% en 2008, y en décadas anteriores se balancearon las finanzas públicas sobre todo por los altos ingresos provenientes de los productos básicos que se exportaban (café, algodón, azúcar) y cuyos precios eran muy altos, pero también controlando el gasto social.

Actualmente el déficit fiscal anual del país es muy similar al del resto de los países del istmo centroamericano y está por debajo del de casi todos los países de Europa y muy por debajo del de Japón y Estados Unidos (EUA), que más o menos triplica el nuestro. Por otro lado, la deuda es alta pero no insostenible. Fue más alta en 2002 y bajó sustancialmente (unos 15 puntos porcentuales del PIB). La deuda no es de las más altas ni de las más bajas de Centroamérica (la de Costa Rica es del 6.3%) o de Latinoamérica, y está muy por debajo de la de EUA (por encima del 90%) y de la de la mayoría de los países de Europa (que tienen un promedio de cerca del 90%). La crisis económica mundial afectó a todos.

2. La crítica situación fiscal se debe al mal manejo del estado

Las finanzas de este gobierno son similares a las de gobiernos anteriores. Los gastos de las últimas tres administraciones han superado a los ingresos entre un 1 y un 5% del PIB, excepto durante el último año del último gobierno de Arena, en el cual el déficit fue del 7.1 %. La deuda dio su mayor salto en el último año del gobierno de Antonio Saca (subió solo en ese año alrededor de 10%) y terminó cerca del 50%.

Las finanzas públicas se han visto deterioradas en los últimos cinco años debido a varios factores. El país ha enfrentado siete shocks externos severos, la transición política (cuasi parálisis económica, caída de la inversión privada), tres fenómenos ambientales con categoría de emergencias nacionales, la subida de los precios de los productos básicos (especialmente petróleo y alimentos), y principalmente la crisis financiera mundial (recesión económica mundial y en EUA, que produce una peor en El Salvador).

Los gobiernos del FMLN han introducido cambios importantes, con efectos positivos y negativos en las finanzas públicas; pero, en resumen, sin esos cambios la situación fiscal sería más delicada. Los principales cambios que introdujeron los últimos dos gobiernos fueron: las tres reformas fiscales que subieron los ingresos del estado en un 3% del PIB (esas reformas las hace el gobierno con impuestos selectivos que afectan especialmente a los sectores altos y medios); incrementar el gasto del estado dedicado a los programas sociales; y contraer deuda con organismos multilaterales de desarrollo (a diferencia de contraer solo deuda privada) a la vez que se re-negociaba la deuda de corto plazo.

Estas medidas han ayudado a reducir la pobreza, especialmente por los programas sociales, pero al mantener los gastos sin mayor crecimiento económico no se logra reducir el déficit y la deuda se sigue acumulando.

3. La solución es reducir el gasto y no adquirir más deuda

La única solución a las finanzas públicas es una integral, o sea, una que implique medidas en varios frentes simultáneamente. Hay medidas que son obvias pero que implican voluntad y acuerdos políticos. La principal es la reforma al sistema de pensiones. Esta es la mayor carga sobre las finanzas públicas, una que viene desde hace años, y que se agravo mucho con las medidas de los gobiernos de Francisco Flores y Saca, que trasladaron la responsabilidad de las pensiones del sistema privado al estado, y –lo peor– que seguirá creciendo exponencialmente. Parar esto implica revertir esas medidas populistas, lo que tiene una alta carga política. Por eso lo peor es partidizar el asunto. Esto necesita un acuerdo político y es una medida que no deberían ocupar para sus propios fines los partidos políticos ni los medios de comunicación.

El gasto se puede reducir, pero poco, debido a la rigidez del mismo, ya que la mayoría del gasto presupuestal se va en salarios. Se puede mejorar la focalización de los subsidios y ahorrar en algunos bienes y servicios. Lo que no se debe hacer es reducir los programas sociales, por razones de justicia pero también por razones económicas: para lograr crecimiento económico en El Salvador hay que reducir la desigualdad y la pobreza.

Factor clave es el crecimiento económico. Si mejora la economía, mejoran los ingresos del estado; a mayor crecimiento mayor ingreso por impuestos. La inversión pública y privada es necesaria para esa revitalización económica.

Para continuar con esos programas sociales y con la inversión pública, mientras las otras medidas dan sus resultados es necesario seguir endeudándose. La mejor deuda es la que se contrae con organizaciones internacionales; desde Fomilenio o la de la Unión Europea, que son donaciones, hasta la de la banca internacional, cuyos préstamos son a un 1.5% de interés, a 25 años plazo y con 5 de gracia, contra la deuda privada que está a un 6.2% y a unos 12 años.

4. Mejorar las finanzas públicas es responsabilidad del estado

El estado es un actor clave en el manejo de las finanzas públicas, pero no es el único. El estado ha hecho una parte en los últimos años, pero puede y debe hacer más. Debe ser actor clave en continuar focalizando subsidios y reduciendo gastos, en dinamizar la economía y, sobre todo, en redirigir el modelo de desarrollo a uno más sostenible. Debe buscar un acuerdo de nación en el área fiscal y en la reforma de pensiones.

El otro gran actor que no debe evadir su responsabilidad es la empresa privada, que debe reconocer su responsabilidad compartida y manifestarla en la reactivación de la economía, en lograr acuerdos fiscales, y en pagar sus impuestos proporcionalmente a sus ingresos. Los grandes empresarios, y los actores que dependen de ellos, no pueden seguir oponiéndose al cambio; deben reinvertir en el país y poner su parte para lograr acuerdos de nación.

El tercer actor clave son los partidos políticos, que tienen una oportunidad histórica de levantar su imagen y ganar mayor confianza de la población, siendo constructivos y propositivos en sacar adelante las finanzas públicas. Esto implica dejar
de lado los intereses de corto plazo y actuar con responsabilidad en la aprobación de los préstamos pendientes, en lograr un pacto fiscal que se refleje en una ley de responsabilidad fiscal, y en reducir gastos innecesarios del estado.

 

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