Los errores de los pronosticadores

Argentina 

Algunos especialistas predijeron un fin de año apocalíptico. Pronosticaron temibles desenlaces, teniendo en cuenta que finalizaba la cláusula RUFO en el conflicto con los fondos buitres. Además, aseguraron que las reservas del Banco Central estallarían críticamente, que el dólar seguiría subiendo y que la inflación se desbordaría; pero nada de eso ocurrió.

Thomas Griesa, juez estadounidense

Jorge Cicuttin- Infonews (Argentina) 

Están quienes creen en el tradicional horóscopo occidental y buscan con esperanza y también con temor el futuro que les depara uno de los 12 signos del zodiaco. Otros se ven reflejados en el animal que le corresponde por el horóscopo chino. También están los que optan por los 13 signos del horóscopo maya. En definitiva, hay para todos los gustos. Desde Horangel hasta Ludovica Squirru. Cada uno puede aferrarse a las predicciones que desee, apostar al pronosticador que más simpático le caiga.

Porque también están los otros. Aquellos que no hacen cartas natales ni dan consejos sobre la salud y el amor. Son los que se consideran más “serios”, especialistas y analistas en los que muchos dejan depositadas sus esperanzas financieras y hasta electorales.

Aquellos que pronosticaban otro “diciembre caliente” para la Argentina. Aseguraban que se iban a repetir aquellos últimos meses de años anteriores en los que junto al calor extremo, la temperatura social y económica iba a ser altísima, lo que se iba a trasladar a las calles.

En septiembre último lo vaticinó Luis Barrionuevo: “Lo que viene para diciembre en la Argentina es un estallido por la inflación. Los conflictos se van a acelerar y la plata cada vez va a ser menos. Así que yo creo que en eso puede haber un barajar y dar de nuevo… cuanto más pronto el 2015 mejor.” El líder gastronómico dijo brutalmente –como nos tiene acostumbrado– lo que otros personajes de la oposición política y mediática señalaban con algo más de elegancia y poniendo cara de circunstancia, pese a que algunos de ellos trabajaban de manera oculta para que las predicciones de Barrionuevo se convirtieran en realidad.

“Cuando en junio último la Corte Suprema de los Estados Unidos le hizo un guiño favorable al juez Thomas Griessa y a los fondos buitre, muchos hicieron sonar las alarmas por el apocalipsis que llegaba para los argentinos. Ni siquiera se llegaba en paz a diciembre si no se hacía rápidamente lo que reclamaba el anciano magistrado de Nueva York “

Cuando en junio último la Corte Suprema de los Estados Unidos le hizo un guiño favorable al juez Thomas Griessa y a los fondos buitre, muchos hicieron sonar las alarmas por el apocalipsis que llegaba para los argentinos. Ni siquiera se llegaba en paz a diciembre si no se hacía rápidamente lo que reclamaba el anciano magistrado de Nueva York.

Y este apocalipsis que los gurúes de la City y los economistas del establishment pronosticaban con seriedad estaba basado en tres variables principales que estallaban en diciembre. En primer lugar, las reservas del Banco Central iban a llegar en este último mes del año a un nivel crítico de 20 mil millones de dólares. El dólar –siempre el verde–, iba a estar entre 10 y 12 pesos según la cotización oficial, mientras que en el mercado ilegal –o paralelo o “blue”, como lo quieran llamar–, la cotización de la preciada moneda norteamericana iba a alcanzar los 20 pesos. El desborde inflacionario, la tercera variable, iba a poner el aumento anual de precios en por lo menos un 40 por ciento. Las tres variables unidas iban a asegurarnos un diciembre al borde del estallido.

Claro que la realidad les golpeó con fuerza a los gurúes del apocalipsis. Porque las reservas internacionales –de la mano del swap con China y el acuerdo para acelerar la liquidación de la cosecha, entre otros puntos–, van a terminar el 2014 en unos 31 mil millones de dólares, casi unos 10 mil millones más que los pronosticados por los “especialistas”.

El dólar oficial termina diciembre con una cotización de $ 8,60, una corrección del 30% respecto de enero de este año. Mientras que el “paralelo” que iba a subir a 20 pesos se ubica en el orden de $ 12,8, en tanto que el famoso “contado con liqui” cotizó algo por debajo de los 12 pesos.

Y por último la inflación, que si bien es un número alto, terminó en un 25% según los números del Indec o, como mucho, un 30% de acuerdo a la consideración de algunos empresarios y consultoras privadas. Ya muy pocos opositores sostienen que termina el año por arriba del 40 por ciento.

Es tan distinto este diciembre al pronosticado, como la temperatura que nos arrinconó en el final de 2013 –con aquellos 40 grados de sensación térmica–, y la mucho más agradable que vivimos este fin de año.

De la mano del apocalipsis económico, los pronosticadores pintaban a una presidenta acorralada por los conflictos y a la defensiva, mirando con angustia el almanaque para saber cuántos días le quedaban para dejar la Casa Rosada. Otra que pifiaron: Cristina Fernández de Kirchner termina 2014 como lo hizo desde 2007, manteniendo la iniciativa política. Esa caracterización del “pato rengo” al final del mandato, lejos está de aplicarse en el caso de CFK. Toma decisiones fuertes y se mantiene en el centro del ring.

” La semana de Navidad arranca sin serios conflictos sociales y con una economía mucho más tranquila que la anunciada por los gurúes del apocalipsis tras el fallo del juez Griessa. Una situación que nos pone de cara a un 2015 más alentador “

¿La oposición? Salvando algunas diferencias, con los mismos problemas: dificultades para mantener la cohesión interna y falta de iniciativa. El caso más fuerte es el de la alianza FAUNEN, que arrancó 2014 siendo una alternativa importante de poder “antiperonista”, para terminar con renuncias, denuncias cruzadas, diferentes estrategias, negociando individualmente acuerdos provinciales y con candidatos lejos, muy lejos, de disputar con seriedad la presidencia de la Nación el próximo año.

En lo social y en materia de seguridad, es un diciembre totalmente opuesto al del 2013, con policías provinciales autoacuertelados y saqueos promovidos desde las propias fuerzas de seguridad. Las calles de hoy están tranquilas, más allá de reclamos sectoriales por conflictos en algunas empresas y los intentos movilizadores de la organización Barrios de Pie, vinculada a los dirigentes de FAUNEN. Reclamos que no logran un efecto imitación en otras organizaciones.

El mismo clima se vive hasta en el plano sindical. El anuncio de CFK de dejar fuera de los descuentos por el Impuesto a las Ganancias al aguinaldo de fin de año desactivó el paro general que –a regañadientes y sin mucha confianza– había llamado el líder de los camioneros y de la CGT opositora, Hugo Moyano. La medida tomada sobre el aguinaldo de diciembre fue en cambio un éxito para el otro líder de la CGT, el metalúrgico Antonio Caló, quien siempre optó por la estrategia de negociar con el gobierno nacional sin amenazar con medidas de fuerza.

La semana de Navidad arranca sin serios conflictos sociales y con una economía mucho más tranquila que la anunciada por los gurúes del apocalipsis tras el fallo del juez Griessa. Una situación que nos pone de cara a un 2015 más alentador.

Los pronosticadores y operadores disfrazados de especialistas serios y objetivos volvieron a pifiarla. El país agradecido.

Sigan participando. 

 

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