La historia mexicana en la Feria del Libro

Argentina y México 

La Feria del Libro de Argentina dio voz este año a la Ciudad de México. A diferencia del evento que se celebra en Guadalajara, en Buenos Aires hubo más variedad y cantidad de títulos; pero lo que realmente sobresalió fue el tratamiento respetuoso a la historia mexicana. El libro “El Exilio que hemos vivido” de Jorge Luis Bernetti y Mempo Giardinelli, editado por Editorial Octubre, es un claro ejemplo. 

Stand de la Editorial Octubre en la Feria del Libro- Foto: Guillermo LLamos para Diario Z

Humberto Musacchio- Excelsior (México) 

Con el telón de fondo de una de las ciudades más bellas del mundo, resulta impresionante, gratísima y llena de interés la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, sobre todo por la abundancia de sellos editoriales y de títulos que no circulan en México. A diferencia de las ferias que sufrimos por acá, la que celebra la capital argentina cuenta con anchos pasillos y una superficie suficiente para que las aglomeraciones de las horas y días pico no conviertan en una irrespirable pesadilla el recorrido por los locales (stands) y la siempre fascinante búsqueda de esos libros que no hallábamos en México o que ni siquiera imaginábamos que existieran.

En la gran exposición de Buenos Aires, las finalidades son en buena medida distintas a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Allá importa más la oferta directa a los lectores que la venta de derechos, lo que imprime a la feria porteña un carácter menos neurótico. Un punto mejorable es la forma de celebrar mesas redondas, charlas, conferencias, presentaciones, conciertos y otras actividades, pues los aparatos de sonido se anulan unos a otros.

Pero eso es asunto menor junto a la fina amabilidad de los bonaerenses, tan lejos del estereotipo, quienes celebraron con nosotros que su Feria estuviera dedicada a la Ciudad de México y que el gobierno de esta capital llevara presencia y voz de varias decenas de escritores y donara un lote de más de dos mil títulos, lo que servirá, esperemos, para un mejor conocimiento de lo que somos y en qué estamos.

Obra sobre los “argenmex”

Un libro que se trajo de Argentina el autor de esta columna es el que lleva por título México: el exilio que hemos vivido, de Jorge Luis Bernetti y Mempo Giardinelli, dos periodistas-escritores que —diría León Felipe— aquí comieron el pan amargo del exilio y quienes al regresar a tierra argentina decidieron vaciar en un libro recuerdos, impresiones y vivencias de su estancia entre nosotros, lo que dio por resultado esta Memoria del exilio argentino en México durante la dictadura 1976-1983, libro indispensable por su sinceridad para recoger encuentros y desencuentros, penalidades y alegrías, trabajos y actividades políticas, en fin, todo aquello que forma parte de esas terribles migraciones forzadas.

” Los autores, sin regatear en modo alguno su reconocimiento al país que les abrió las puertas cuando Sudamérica padecía la peste de las dictaduras, describen con ojo crítico y autocrítico la relación con los mexicanos, tan intensa que finalmente muchos ya “no se hallaron” en su nación de origen o bien sus hijos, nacidos en México, se negaron a volver y decidieron hacer su vida en estos pagos. Libro duro, emocionante por momentos, hermoso cuando muestra los prodigios que genera la solidaridad.”

Los autores, sin regatear en modo alguno su reconocimiento al país que les abrió las puertas cuando Sudamérica padecía la peste de las dictaduras, describen con ojo crítico y autocrítico la relación con los mexicanos, tan intensa que finalmente muchos ya “no se hallaron” en su nación de origen o bien sus hijos, nacidos en México, se negaron a volver y decidieron hacer su vida en estos pagos. Libro duro, emocionante por momentos, hermoso cuando muestra los prodigios que genera la solidaridad. Ojalá la Editorial Octubre mande un buen número de ejemplares a nuestras librerías.

García Márquez y Argentina 

Actualmente, el periódico bonaerense Página 12 es dirigido por Ernesto Tiffenberg, un argenmex que vino siendo muy joven y trabajó como diseñador de Sábado, el suplemento cultural del viejo unomásuno, que dirigía Fernando Benítez. En Página 12 se publicó un muy buen artículo sobre Gabriel García Márquez, quien después del éxito de Cien años de soledad no volvió a poner un pie en Argentina. Por desgracia, el efecto de ese artículo se perdió, porque su publicación coincidió con la desaparición de un ejemplar de la primera edición de esa novela en la Feria del Libro de Bogotá. Esa copia —como dicen en inglés— estaba dedicada por el hombre de Aracataca a un viejo amigo, librero de profesión. En Buenos Aires, como en todo el mundo, la noticia del robo o extravío restó importancia a la relación del colombiano con Argentina para poner en primer término la sustracción del ejemplar aquél, que por fortuna apareció días después.

Murió el hiperión Fausto Vega

Falleció en la Ciudad de México Fausto Vega Gómez, quien a su paso por la Facultad de Filosofía de la UNAM formó parte del grupo Hiperión junto con Luis Villoro, Jorge Portilla, Emilio Uranga, Leopoldo Zea, Salvador Reyes Nevares y Joaquín Sánchez McGregor, entre otros . Nacido en Córdoba, Veracruz, en 1922, don Fausto hizo estudios de derecho y filosofía en la Universidad Nacional y dedicó muchos años a El Colegio Nacional, del que fungió como secretario y administrador, una figura indispensable a la que ahora van a extrañar los integrantes de ese cuerpo.

Cierra el museo del escritor

Hace unos doce años, René Avilés Fabila decidió crear el Museo del Escritor, un sitio donde estuvieran los libros de un buen número de creadores, entre otros Rubén Bonifaz Nuño, María Luisa La China Mendoza, Alí Chumacero y muchos más, quienes donaron obras, fotografías, diplomas y objetos personales para que se exhibieran al público. El Museo estuvo inicialmente en la Fundación René Avilés Fabila, pero por sus gestiones se logró que lo alojara la delegación Miguel Hidalgo, cuando el jefe delegacional era Demetrio Sodi. Terminado el periodo de Sodi, sus sucesores no mostraron interés en pararse el cuello como patrocinadores de la institución y ahora se llega al punto de que el Museo tenga que desalojar las instalaciones. A esos extremos de analfabetismo llega la patanería de nuestros políticos.

 

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