La migración generó informalidad

Perú 

Las migraciones internas del campo hacia la ciudad desembocaron en sobrepoblación porque las condiciones para el desarrollo económico del país al final no se dieron como se esperaba. Una gran cantidad de migrantes quedaron sin ubicación por la falta de trabajo del sector moderno, tuvieron que inclinarse hacia la economía de pequeña escala sin formalización y ahora padecen problemas sociales. 

 

www.sientemag.comAntonio Zapata Velasco – La República (Perú) 

Cincuenta años atrás, cuando comenzaban las invasiones y la formación de barriadas, José Matos Mar ofrecía las primeras interpretaciones del fenómeno urbano desde el entonces recién fundado Instituto de Estudios Peruanos, IEP. 

Las migraciones internas campo/ciudad estaban transformando aceleradamente el rostro del país, concentrando a la población en la costa y volviendo una megalópolis a la capital. Con ello, la modernidad alcanzó a grandes mayorías que antes vivían aisladas en haciendas y comunidades tradicionales. 

Pero no hubo trabajo suficiente en el sector moderno, muchos migrantes quedaron sin ubicación y se volvieron informales, buscando sobrevivir en una ciudad hostil. La clave era la insuficiencia del modelo exportador de materias primas para absorber mano de obra. Por ello, durante largas décadas el problema número uno del país era la falta de empleo.

Más adelante, Matos añadió su concepto de crisis del Estado. Tanto la oligarquía como el reformismo habían fracasado. No desarrollaron al país conforme a sus desafíos. Por el contrario, el fiasco de la política sumió al país en una pavorosa crisis justo cuando llegaba a edad adulta la segunda generación de migrantes.  Como consecuencia se produjo el “desborde popular”.

Desde la óptica liberal este proceso fue analizado por Hernando de Soto, Jaime de Althaus y Rolando Arellano. Estos autores han desarrollado una versión empática con el informal, analizando cómo estos personajes sociales salvaron al país durante los duros años ochenta, manteniendo la economía en medio de la bancarrota nacional. 

Aunque, el concepto “informal” es altamente impreciso. Se refiere a algunos empresarios populares que han hecho dinero con escaso respeto por las normas legales. Pero no son tantos ni es enorme la cantidad de capital que han acumulado. Se trata de casos valiosos, sobre los cuales no conviene la generalización simple, menos cuando la tercera generación de migrantes afronta tremendos problemas sociales. 

“No hubo trabajo suficiente en el sector moderno, muchos migrantes quedaron sin ubicación y se volvieron informales, buscando sobrevivir en una ciudad hostil”

En una última entrevista con Perú 21, Arellano razona sobre la situación actual de la economía informal. Uno de sus límites sería la baja productividad, pero Arellano subraya además la cuestión de la ciudadanía. Según su parecer, cunde un elevado individualismo, que lleva a un dilema: o se ordena o sobreviene una anarquía anómica. 

Las migraciones internas y la ciudadanía fueron otro tópico temprano de las ciencias sociales y de las investigaciones del IEP. Por ejemplo, el estudio de Degregori, Blondet y Lynch sobre San Martín de Porres subrayó las oportunidades para construir ciudadanía desde las organizaciones sociales de los barrios. Antes había optimismo, mientras que Arellano sostiene que ayer nos salvó, pero que ahora nos puede conducir al hoyo.

Resolver esta duda obliga a considerar la noción del país multicultural de nuestros días, donde nadie pretende nuevas versiones del mestizaje. Ahora se celebra la diversidad como ideal. Pero, surge la pregunta sobre la posibilidad de imponer reglas comunes, mientras se exalta la diferencia.

Por su lado, el Estado –el indicado para imponer normas– luce impotente ya que la corrupción se ha extendido sin pausa ni medida. Además, las oportunidades materiales no abundan, porque la informal es una economía de servicios para la exportación de materias primas, cuyo límite es la demanda externa. 

Desde diversos ángulos, el tema del informal es cómo penetrar la costra oligárquica de siempre, que ha mutado conservando el poder sobre la sociedad. Una vía para abrirse camino ha sido la ilegalidad y he ahí el fundamento del narcotráfico, contrabando y minería ilegal. Por su parte, el camino legal luce estancado, porque se mantiene como economía de pequeña escala y sin formalización.

Difícil situación la del Perú, ha crecido económicamente sin encarar sus males sociales y ahora afronta nuevos retos, los propios de los países de ingreso medio, que constituyen el nuevo tema del IEP en el inicio de su siguiente cincuentenario.

 

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