Feminismo insurgente: cómo las exguerrilleras de las FARC piensan su rol en la sociedad

“Las mujeres nos encontramos para conspirar y construir la paz. Para conspirar en contra del patriarcado y del capitalismo y para construir los sueños de todas las mujeres y los hombres”, con esas palabras las integrantes de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común -el nombre que asumió las FARC luego del acuerdo de paz- presentaron su propia teoría feminista. 

La teoría fue elaborada después de varios meses de trabajo que culminaron en el Primer Encuentro de Mujeres y Diversidades Farianas, que se realizó semanas atrás. Las mujeres farianas, como se autodenominan, consideran que el acuerdo firmado por la organización y el gobierno colombiano fue pionero por incluir un enfoque transversal de género, pero que no es suficiente.  

“Nos dimos cuenta que para construir un feminismo que nos represente teníamos que formar nuestra propia teoría”, sostiene Olga Marín, responsable de la Comisión Nacional de Mujer y Género de la FARC, y agrega: “Nuestro feminismo se llama insurgente porque cambiamos de forma de lucha pero no renunciamos a la lucha para transformar la sociedad. Seguimos insurrectas pero sin armas.”

¿Cómo surgió la necesidad de pensar su propia teoría feminista?

Las mujeres de la FARC estamos comprometidas con el proceso de paz, creemos en su implementación pero necesitamos tener la opción real de participar en los espacios públicos, de participar en las candidaturas. A la falta de seguridad jurídica se suman los índices altísimos de violencia de género que tenemos en Colombia. Por eso no pensamos quedarnos quietas. Nos agrupamos en comités de mujeres para ir conquistando espacios.

Olga Marín (izq) y Victoria Sandino (der), senadora por la FARC.

¿Cuál es la particularidad del feminismo insurgente?

Apostamos a crear una teoría feminista desde nuestra vivencia, desde nuestra lógica y parecer. Y como a los feminismos hay que ponerles apellidos, el nuestro se llama insurgente porque cambiamos de forma de lucha pero no renunciamos a la lucha para transformar la sociedad. Seguimos insurrectas pero sin armas. Nos dimos cuenta que para construir un feminismo que nos represente teníamos que formar nuestra propia teoría, una que nos incluya como comunistas marxistas leninistas. Por eso nos reunimos todas las mañanas para pensar cuáles eran esos elementos que nos definen o qué significa para nosotras el patriarcado. Fue un proceso muy chévere porque lo hemos socializado y pensando entre todas las exguerrilleras y con todas las mujeres que se sumaron.

¿Cómo era la relación entre hombres y mujeres en la guerrilla?

Una de las razones por las que las mujeres ingresaban a las FARC era para buscar seguridad. Había más seguridad al interior de las filas que afuera. En las FARC los estatutos eran obligatorios e iguales para hombres y mujeres. Participábamos en actividades militares y organizativas, hacíamos guardias y también cocinábamos o estábamos en la parte de formación junto a otros compañeros. A medida que la organización se fue desarrollando, las mujeres fuimos participando de todas las áreas, incluidas las de mando y las militares. 

¿Qué pasó después del acuerdo de paz?

Nos integramos a una sociedad que mantiene los roles de cuidado tradicionales para las mujeres y muchas exguerrilleras sufrieron dificultades para adaptarse. En los años de lucha aprendimos que no era cierto ese papel destinado para las mujeres, el que la sociedad quiere imponer, nuestro objetivo es trabajar para que no sea así. Lo vivimos en carne propia en la guerrilla, con otros roles y plena igualdad. Pero ya no estamos en una burbuja y por eso necesitamos formarnos y profesionalizarnos para alcanzar lugares de toma de decisiones.   

¿Creen que las mujeres farianas tendrán una mayor participación en las próximas elecciones?

Nos falta mucho todavía para lograr posicionar a alguna compañera en los cargos de representación. Necesitamos formar a las compañeras y estimularlas para que entiendan la importancia de la participación. La situación del país está muy difícil, muy polarizada, y las mujeres tenemos derechos a participar políticamente.

Por Alejandra Hayon