Conservar la fauna

Guatemala

El Estado debería prestar mayor atención al cuidado de la fauna porque se trata del patrimonio natural del país y además aporta al balance en los diferentes ecosistemas. Por esta razón se deberían asignar más recursos para aumentar la capacidad de respuesta, protección y reincersión o adopción de los animales. Apuntar a la prevención es indispensable para Guatemala. 

Editorial- Siglo 21 (Guatemala) 

El hecho de practicarle eutanasia a un mono y disecarlo para facilitar su traslado a las distintas audiencias que se siguieron en el caso tras su “rescate”, dice mucho de las deficiencias que hay en torno a la protección de la fauna en Guatemala. Se trata de un caso real que estuvo en manos de la Fiscalía del Medio Ambiente del Ministerio Público y que supone una contradicción en el trabajo de dignificar a los animales que han sufrido maltrato o han sido víctimas de contrabando.

Este tipo de hechos debe llamar la atención de la sociedad, pues se está revictimizando a las especies más depredadas en el país. En algunas ocasiones, en lugar de encontrarse a salvo con las autoridades, resulta que quedan expuestos a condiciones peores a las que se enfrentaban con sus captores. Es preocupante que reconozcan que no hay capacidad para recibir y atender a todos los animales que se rescatan y que en muchos casos la única opción es sacrificarlos.

” Sin duda alguna, el Estado debe poner especial cuidado en este tema, pues se trata de patrimonio natural del país y que aporta el balance en los diferentes ecosistemas. Por esta razón, el Gobierno no debe dudar en asignar los recursos que sean necesarios para aumentar la capacidad de respuesta, protección y reincersión o adopción de los animales apetecidos por los depredadores “

Sin duda alguna, el Estado debe poner especial cuidado en este tema, pues se trata de patrimonio natural del país y que aporta el balance en los diferentes ecosistemas. Por esta razón, el Gobierno no debe dudar en asignar los recursos que sean necesarios para aumentar la capacidad de respuesta, protección y reincersión o adopción de los animales apetecidos por los depredadores.

Es ejemplar, por ejemplo, la labor que realiza la organización Arcas para devolver a las especies a sus hábitats; incluso el mismo Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap) ha hecho esfuerzos valiosos en este sentido. Es obvio que no todos los animales rescatados están en capacidad de volver a sus lugares de origen, pero por su dignidad y respeto a la vida no deben ser sometidos a la eutanasia, sino debe haber un auténtico esfuerzo por agotar todas las opciones, en alianza con instituciones que velan por ellos.

Debido a lo limitado de los recursos humanos y financieros en el Estado, se hace indispensable mejorar la administración de los mismos y apuntar a la prevención. Ya las autoridades saben dónde se depreda más y cuáles son las especies más vulnerables, por lo que es hacia esos puntos a los que se debe orientar el contingente necesario.

El tema también pasa por la conciencia de toda la sociedad. Donde hay demanda existe oferta; hay quienes están dispuestos a pagar hasta Q2 mil por una guacamaya en el “mercado” local, y en Estados Unidos, hasta $7 mil. Todos estamos llamados a proteger a nuestras especies, tanto de flora como de fauna; no seamos parte de la depredación.

 

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