El FA en el laberinto regional

Latinoamérica
Alberto Couriel

El panorama político de América Latina no es el de hace unos pocos años. Las fuerzas progresistas están dejando de ser quienes marcan el pulso en la región. Los casos de Brasil, Argentina, Chile, Bolivia y Ecuador dan cuenta del cambio en la correlación de fuerzas. Frente a este escenario, Uruguay se ubica en un lugar privilegiado. Las elecciones internas en el FA.

Alberto Couriel- La República (Uruguay)

Las elecciones internas del Frente Amplio se desarrollaron en una etapa crítica de la vida política de la América Latina. En una reciente conversación con Luis Maira, veterano dirigente político chileno y gran conocedor de la realidad política de las Américas, nos decía que no hay un modelo esperanzador en la región, y que salvo en la época de las dictaduras, estábamos viviendo el peor escenario político regional.

Brasil, que pretende ser jugador global en el plano mundial, pasa por una de las peores etapas de su vida política democrática. Los problemas de corrupción que abarca a todo el sistema político, el golpe de estado a Dilma Roussef, que también cometió muchos errores, el desmoronamiento del Partido de los Trabajadores (una especie de símbolo de la izquierda regional), la caída de la imagen de Lula son todos indicadores de una profunda crisis en el país más importante de la región. La crisis política ayuda a la actual crisis económica.

Como hemos analizado en diversos artículos anteriores, la integración regional es vital, es central para el desarrollo de cada uno de nuestros países. Una fuerte presencia de Brasil es absolutamente indispensable, para concretar la anhelada y necesaria integración. Argentina vive también una etapa de crisis política. El peronismo, que puede ser de izquierda, de centro o de derecha, vive asediado por procesos de corrupción, especialmente el kirchnerismo. Ganó Macri, ganó la derecha que busca acercarse a la política de EEUU en la región.

Los conflictos sociales se agudizan por algunas medidas económicas del actual gobierno. En Chile, Ricardo Lagos declara que se vive la peor crisis institucional y política, sólo superada por la dictadura de Pinochet. Es otro país que lamentablemente también fue ganado por la corrupción. Brasil, Argentina y Chile muestran un muy elevado descontento social y político, donde los partidos políticos pierden credibilidad y su representatividad se ve muy limitada.

” Con este contexto internacional y regional, Uruguay con los gobiernos frentistas, está mejor política y económicamente comparado con la región. Sin embargo, se realizaron las elecciones internas del Frente Amplio, en un cuadro de descontentos con las tareas del tercer gobierno frentista y del propio FA. La elección global marca un descenso de votantes “

Venezuela vive una crisis muy profunda, política, económica y social. Para el pensamiento de la izquierda no son aceptables los últimos acontecimientos políticos de Nicaragua, con elecciones sin oposición y con fórmulas presidenciales familiares. Perú y Paraguay gobernados por presidentes de derecha. En Ecuador, Correa no aceptando la reelección y en Bolivia con algunas dificultades de Evo Morales, pero probablemente lo más rescatable. México vive también una crisis muy profunda.

Son positivos los avances de acuerdos en Colombia, que debe corroborarlos un referéndum, y consideramos muy positivo el diálogo EEUU-Cuba.

A este cuadro regional se agrega la presencia de Trump en las próximas elecciones en EEUU, y los avances de la extrema derecha en Europa, sumida en una profunda crisis económica. En esencia, descontentos generalizados en el mundo occidental. Además están los conflictos en el Cercano Oriente, con repercusiones en Europa por las altas migraciones y por los atentados terroristas de los grupos pertenecientes al estado islámico. Se ve afectada nada más ni nada menos que la calidad de la democracia.

Con este contexto internacional y regional, Uruguay con los gobiernos frentistas, está mejor política y económicamente comparado con la región. Sin embargo, se realizaron las elecciones internas del Frente Amplio, en un cuadro de descontentos con las tareas del tercer gobierno frentista y del propio FA. La elección global marca un descenso de 170.000 votantes en 2012 a 95.000 en 2016.

Las circunstancias políticas de ambas instancias eran completamente distintas. De todas maneras, que una elección interna voluntaria convoque a alrededor del 8% de sus votantes nacionales, en elecciones obligatorias, no deja de ser una cifra relativamente muy elevada, si lo comparamos con cualquier elección interna de partidos en el mundo y en la región.

” Una gran tarea le espera a Javier Miranda. La unidad es la vida del FA. Que no se quede jugando únicamente con los sectores políticos que lo apoyaron. Ojalá pueda incorporar plenamente a los jóvenes. No es tarea fácil ni sencilla. Estamos a las órdenes si necesita de nuestra experiencia y conocimientos “

Pero el propio descontento de los frentistas se manifiesta también en la elevada votación en blanco y anulados. Estos alcanzaron al 20% para las elecciones presidenciales y a 28% para las elecciones entre los sectores para sus cargos al Plenario Nacional. Son fuertes indicadores de desencantos, de descontentos, pese a que un número elevado de militantes permitió que se realizara la propia elección.

Antes que nada las felicitaciones a Javier Miranda, a quien le deseamos el mayor de los éxitos. Debe armar sus equipos y tendrá que tener en cuenta los resultados entre los distintos sectores. Tendrá que encontrar mecanismos para que los líderes políticos del FA se encuentren, se vean, se miren, dialoguen. Esto incluye por un lado a Vázquez, Astori y Mujica.

Por otro lado, es imprescindible que a las reuniones ordinarias de la orgánica frentista vayan los cabezas de lista de los distintos sectores o las figuras más representativas. Un tema central lo constituye la necesaria e imprescindible, presencia y participación de los jóvenes. Otro tema muy difícil es la necesidad de cambios en la actual orgánica del FA, para que sea más representativa la parte de movimiento, para que, entre otras, las redes sociales encuentren su espacio.

La fuerza política debe apoyar a su gobierno. Pero también debe de controlarlo. En el FA no hay debates que son necesarios e imprescindibles. Javier Miranda deberá entender que el FA tiene derecho y obligación de definirse sobre el TISA, que él criticó. Hay muchos sectores desconformes con la actual política económica y con la política internacional. Es imprescindible que haya debates sobre estos temas. El propio Poder Ejecutivo los debiera facilitar.

La relación del FA con la sociedad es central, pero no es menos importante encontrar los mecanismos necesarios para una relación más fluida, más cercana, más fraterna entre nuestro gobierno y nuestra fuerza política.

Una gran tarea le espera a Javier Miranda. La unidad es la vida del FA. Que no se quede jugando únicamente con los sectores políticos que lo apoyaron. Ojalá pueda incorporar plenamente a los jóvenes. No es tarea fácil ni sencilla. Estamos a las órdenes si necesita de nuestra experiencia y conocimientos.

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