5 años más de Evo Morales Ayma

Bolivia 

En una ceremonia doble, Evo Morales se convierte en el jefe de Estado de mayor permanencia en el poder. El pueblo ya ratificó la confianza en su proyecto porque los beneficios económicos y sociales de esa transformación están a la vista. En este tercer mandato, intentará convertir al país en el centro energético regional y deberá afrontar las elecciones regionales, entre otros desafíos. 

 Evo Morales- Foto: elbolivianoenvivoRedacción- Miradas al Sur (Argentina) 

Como ya se ha hecho tradición de su gobierno, desde 2006 el presidente Evo Morales asumirá su tercer período al frente del Ejecutivo de Bolivia en un acto doble los días 21 y 22 de enero. El primero será en Tiwanaku, en un ritual que reivindica como primer presidente indígena de su país, y el segundo, un día después, en la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde jurará para el período 2015-2020. En las elecciones generales del 12 de octubre, contra los pronósticos de las fuerzas opositoras, el Movimiento Al Socialismo (MAS) vio confirmado el éxito de sus políticas económicas y sociales con una victoria en las urnas que le dieron el 61,36% de los votos. Así, Evo Morales se convertirá en el jefe de Estado que por más tiempo ha permanecido en el poder de forma constitucional en Bolivia.

En la ceremonia ancestral, Morales recibirá los bastones de mando de los pueblos originarios como su líder político y espiritual, y luego habrá un desfile de danzas autóctonas.

Rodolfo Machaca, miembro de la Coordinadora Nacional por el Cambio, ha señalado que en el rito de Tiwanaku se espera la asistencia de un millón de personas, incluidos delegados de movimientos sociales y comunidades originarias de Perú, Chile, Ecuador, Argentina, Paraguay, Brasil y países centroamericanos      .

Aparte de su colorido y emotividad, el encuentro en la ciudad fortaleza del pueblo andino se ha vuelto un símbolo del reconocimiento institucional de las comunidades y étnias que habitan Bolivia desde tiempos inmemoriales. No sólo porque Morales es aimara, sino porque durante sus dos períodos de gobierno anteriores se lograron leyes de integración y respeto que buscan dejar atrás décadas de postergación y desconocimiento, herencia de un pasado colonial opresor.

” Aparte de su colorido y emotividad, el encuentro en la ciudad fortaleza del pueblo andino se ha vuelto un símbolo del reconocimiento institucional de las comunidades y étnias que habitan Bolivia desde tiempos inmemoriales. No sólo porque Morales es aimara, sino porque durante sus dos períodos de gobierno anteriores se lograron leyes de integración y respeto que buscan dejar atrás décadas de postergación y desconocimiento “

Al día siguiente de lo que será otra vez una fiesta, en el sentido más profundo de la palabra, el presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera recibirán en el Palacio de Gobierno a jefes de Estado, primeros ministros, vicepresidentes, ministros de Relaciones Exteriores y enviados especiales para el saludo protocolar, para luego trasladarse al Legislativo, sede de la Asamblea Legislativa Plurinacional, para el acto oficial de toma de mando.

Participarán de la ceremonia oficial representantes y presidentes de distintos países, habiendo confirmado su presencia en La Paz el ecuatoriano Rafael Correa y el venezolano Nicolás Maduro. La ausencia, también confirmada y significativa, será la de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet. Bachelet participó en 2010 de la posesión del segundo mandato de Morales, pero las relaciones pasan por un momento tenso porque Bolivia, luego de cinco años de conversaciones bilaterales sobre una salida al mar para la nación mediterránea, Morales impulsó demanda a Chile ante la Justicia internacional en busca de resolver su mediterraneidad.

El conflicto tiene larga data, ya que se inició con la llamada Guerra del Pacífico o Guerra del Salitre, que duró desde 1879 hasta 1883, involucrando en acciones armadas a Chile, Bolivia y Perú. Como resultado inmediato Bolivia perdió 420 kilómetros de costa sobre el Pacífico y aproximadamente 120.000 kilómetros cuadrados de territorio. Tratados posteriores terminaron por confirmar esa situación, pero La Paz retomó muy pronto el reclamo, como una necesidad de reparación histórica y de desa­rrollo económico. Las negociaciones, mantenidas hasta hace poco tiempo en un plano de buena vecindad, se enconaron al entender el gobierno de Evo Morales que no había voluntad en el sentido de otorgarles su salida al mar, lo que llevó el diferendo a tribunales internacionales.

Más recursos, más distribución

Claudio Katz. Economista

Bolivia comparte con Venezuela el modelo económico social-desarrollista, la fisonomía nacionalista radical del gobierno y el ideario socialista, pero con modalidades muy distintas. También difieren los resultados y los balances que la prensa internacional difunde de la gestión de Evo Morales, en comparación a Chávez-Maduro.

El programa redistributivo fue aplicado en Bolivia con igual contundencia que en Venezuela: se utilizó una renta energética (gasífera) para impulsar el consumo, mediante incentivos a la demanda orientados por el Estado.

Como en el resto de América latina este esquema fue dinamizado por el incremento de los precios de las materias primas exportadas. Los ingresos por estas ventas externas subieron de 2.000 a 10.000 millones de dólares por año.

Pero lo más significativo de Bolivia ha sido la elevada captación estatal de la renta generada por los combustibles. El incremento de las regalías absorbidas por el Estado aumentó de 300 millones a 6.000 millones de dólares al año.

En la década precedente las finanzas estatales sólo capturaban el 18% de ese total y las empresas transnacionales se quedaban con el 82% restante. La nacionalización parcial de los hidrocarburos, en 2006, revirtió esta relación. Basta recordar la enorme incidencia de la venta de combustibles y minerales en el PBI boliviano, para mensurar esa mutación.

“Pero lo más significativo de Bolivia ha sido la elevada captación estatal de la renta generada por los combustibles. El incremento de las regalías absorbidas por el Estado aumentó de 300 millones a 6.000 millones de dólares al año. En la década precedente las finanzas estatales sólo capturaban el 18% de ese total y las empresas transnacionales se quedaban con el 82% restante”

Un giro semejante se verificó en Venezuela con la recuperación de Pdvsa, pero la dimensión del cambio ha sido superior en Bolivia. En este país el Estado se había quedado sin recursos y toda la renta se filtraba al exterior.

Las consecuencias económicas de esta transformación han sido mayúsculas. El gasto público se triplicó, el empleo público aumentó significativamente y los precios de los alimentos se estabilizaron.

Algunas estimaciones consideran que la mejora del salario mínimo alcanzó 64% (2005-2013), mientras que los bonos de asistencia cubren al 33% de la población, en un marco de tarifas de electricidad y de combustible congeladas.

Otras evaluaciones destacan que la pobreza extrema urbana se redujo del 24% al 14% y su equivalente rural del 63% al 43%. Los programas sociales han influido directamente sobre este resultado, a través de auxilios percibidos por todos los sectores marginados del mercado laboral. Hay bonos para los niños que van a la escuela (“Juancito Pinto”), para las mujeres que recién tuvieron familia (“Juana Azurduy”) y para los ancianos que nunca hicieron aportes jubilatorios (“Renta Dignidad”).

Héctor Miranda- Prensa Latina (Cuba) 

Evo Morales asumirá en unas horas su tercer mandato al frente de Bolivia y contrario a lo que pueda pensarse tendrá por delante tantos retos y má
s fuertes que aquellos que enfrentó a partir de enero de 2006.

Durante la campaña para los comicios de octubre pasado, el mandatario enfatizó en la posibilidad de convertir al país en centro energético de la región, con el aprovechamiento de todas las vías para generar energía eléctrica, desde la hídrica hasta la solar, pero con énfasis, sobre todo, en la térmica.

Sus proyectos caminan aceleradamente y tal vez en muy breve tiempo se hayan convertido en realidad y Bolivia, además de exportador de gas, quinua, textiles y minerales, comience a vender en la región electricidad.

Para Fernando Fuentes, quien ocupó dos años atrás el viceministerio de Defensa del Consumidor y que ha sido activo participante en la campaña electoral de Morales en la central región de Cochabamba, el gran reto para el mandatario es seguir adelante con el proceso de cambio a pesar de la caída de los precios del petróleo.

En declaraciones exclusivas a Prensa Latina, Fuentes aseguró que será fundamental mantener el ritmo de inversiones a pesar de que el país recibirá menos dinero por la venta del gas y enfatizó en la importancia de terminar las grandes industrias que se construyen en estos momentos, entre ellas la de urea y amoniaco.

Fuentes, sin embargo, cree que hay potencial para superar el mal momento de la baja de precio de los hidrocarburos y continuar la marcha.

” Evo Morales asumirá en unas horas su tercer mandato al frente de Bolivia y contrario a lo que pueda pensarse tendrá por delante tantos retos y más fuertes que aquellos que enfrentó a partir de enero de 2006″

Carlos Aparicio, quien ocupó la secretaría de la Cámara de Diputados hasta hace unas horas, considera que en la economía está el gran desafío del mandatario, sobre todo para seguir reduciendo las grandes diferencias entre la población boliviana.

“Tiene que enfrentar muchas tareas el presidente, pero la económica es la más importante y tendrá que seguir invirtiendo en la industria, en la producción de alimentos, porque por más que hemos avanzado desde 2006 a la fecha, aún hay desigualdad”, destacó Aparicio a Prensa Latina.

El primer presidente indígena de Bolivia abogó en los recientes años por la necesidad de alcanzar la liberación científica y de contar con hombres y mujeres capaces de darles valor agregado a las materias primas del país y seguir adelante con su proyecto le dará un plus importante.

La construcción de una ciudadela científica en Cochabamba resultará decisivo en la formación de hombres de ciencia, en tanto prioriza la educación de las nuevas generaciones y la salud de la población con énfasis en aquellos lugares donde nunca hubo un médico o un hospital.

Para continuar adelante con el proceso de cambio, Morales cuenta con el respaldo mayoritario de la Asamblea Legislativa: 25 de 36 senadores y 88 de 130 diputados, lo cual representa más de las dos terceras partes necesarias, pero puede encontrar oposición en las regiones.

Ganador de manera abrumadora en los comicios de octubre, el Movimiento Al Socialismo (MAS) puede tener problemas en las elecciones regionales de marzo próximo, sobre todo en las grandes ciudades.

” Lograr que prime la unidad en el seno de su partido y garantizar el respaldo de los movimientos sociales, como hasta ahora, constituye también un reto para el líder indígena, cada vez más empeñado en convertir a Bolivia en una potencia económica, luego de muchos años a la zaga de la región “

Analistas dan por seguro que el MAS no ganará las alcaldías de La Paz, El Alto y Santa Cruz -las tres ciudades principales- y que tampoco controlará las gobernaciones de El Beni, Santa Cruz y Chuquisaca.

Problemas internos a la hora de elegir candidatos parecen la causa principal de la pérdida de fuerza del oficialismo en esas ciudades y regiones, a pesar de que Morales cuenta con el respaldo abrumador de los campesinos, de la Central Obrera Boliviana y hasta de los empresarios.

Lograr que prime la unidad en el seno de su partido y garantizar el respaldo de los movimientos sociales, como hasta ahora, constituye también un reto para el líder indígena, cada vez más empeñado en convertir a Bolivia en una potencia económica, luego de muchos años a la zaga de la región.

Esfuerzos no escatimará el mandatario, quien aseguró la víspera que el que inicia en dos días será su último mandato, aunque muchos de los proyectos que inició, entre ellos la llamada Agenda del Bicentenario, caducan años después.

La referida agenda, con fecha de cumplimiento en 2025, cuando se celebren los 200 años de la independencia, constituye el más ambicioso plan en la historia boliviana y llevarla a término permitirá acabar con la pobreza en el país.

Hasta ahora, sin embargo, al presidente número 65 en la convulsa historia del país parece no detenerlo reto alguno.

 

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