"Hoy México no está solo"

México 

Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, pide en esta nota justicia por los 43 normalistas de Iguala. Ella lo hace desde su lugar de luchadora y recordando su lucha que ya lleva más de 30 años. “Lo que sucede en México nos duele a toda América latina”, asegura y ruega a las autoridades mexicanas que dejen de esconder las violaciones a los derechos humanos. 

Estela de Carlotto- Miradas al Sur (Argentina)

Nos duele que un país tan bello y lleno de historia como es México esconda tanta sangre e impunidad. Es el genocidio, son las violaciones de los derechos humanos, los crímenes de lesa humanidad en ese país. El estado debe responder por su responsabilidad. Lo que sucede en México nos duele a toda América latina, que aún tiene abierta la herida de los años más sangrientos de nuestra historia reciente. En Argentina fuimos los familiares los que salimos solos a reclamar por nuestros hijos, repitiendo sin cesar una frase que hoy se escucha en todo México: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”. Hoy México no está solo. La comunidad internacional los escucha, los acompaña en el reclamo de justicia y repudia que 43 estudiantes y más de 20 mil desaparecidos no tengan justicia y no se sepa la verdad de lo acontecido.

“Fue para nosotras una lucha de más de 30 años para conseguir justicia y aún hoy damos la pelea día a día para que los responsables de las desapariciones de nuestros hijos y nuestros nietos sean juzgados como corresponde y reciban cárcel común y efectiva. No puede pasar eso en México”

Estos 43 jóvenes eran como nuestros hijos, jóvenes comprometidos en la lucha por otra sociedad, soñaban un lugar mejor para vivir, sin esclavitud, sin narcotráfico, sin trata de personas, con el acceso a la salud y a la educación de acuerdo con la dignidad que merece cualquier persona. Soñaban en ser maestros, esa hermosa vocación de ofrecer al otro lo único que tenemos seguro, que es la posibilidad de pensar. Por todo eso los 43 normalistas no están, porque le molestaban al sistema. Es importante destacar que antes de los normalistas ha habido, y sigue habiendo, miles de desaparecidos. Víctimas de la trata de personas para explotación laboral o sexual, migrantes de toda Mesoamérica que buscaban un trabajo, activistas de derechos humanos, militantes sociales, educadores. La masacre de Iguala debe visibilizarlos, para fortalecer así a todas las familias que buscan a sus seres queridos. Y posibilitar el fin de la impunidad. Fue para nosotras una lucha de más de 30 años para conseguir justicia y aún hoy damos la pelea día a día para que los responsables de las desapariciones de nuestros hijos y nuestros nietos sean juzgados como corresponde y reciban cárcel común y efectiva. No puede pasar eso en México. Estamos seguras de que el Estado democrático de México responderá por cada una de las víctimas, investigará, perseguirá y condenará a los responsables, tal como sucede en nuestro país desde hace treinta y un años. Conocemos el dolor de una madre, de una familia, de una comunidad. Las Abuelas acompañamos a las madres, a los padres, hermanos y compañeros de estos chicos y nos sumamos a su pacífico reclamo de justicia, esperando que estos lamentables hechos sean una bisagra en la historia de México y que juntos podamos decir NUNCA MÁS.

 

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