Estallido en Chile: hay al menos 15 muertos y Piñera ratificó el estado de excepción

La cuarta jornada de protestas en Santiago se vivió con intensidad en Santiago antes y después del toque de queda dispuesto por el presidente Sebastián Piñera para poder sacar los militares a la calle. Mientras las tanquetas militares volvían a Chile por primera vez en 30 años y se engrosaba el número de muertos, el presidente chileno Piñera ratificaba el estado de excepción y lo extendía a otras cuatro regiones. Al menos quince personas fallecieron en los últimos días de acuerdo al gobierno y fueron detenidas 2.643 personas.

Los disturbios dejan hasta el momento 15 fallecidos, el último de ellos un joven de 23 años quien fue atropellado en el puerto de Talcahuano (sur) por un camión militar y cuyo conductor -un infante de marina- fue detenido, de acuerdo a la fiscalía chilena.

El subsecretario del Interior de Chile, Rodrigo Ubilla, admitió que otras dos muertes fueron por impactos de bala en las ciudades La Serena y Coquimbo y que en Curicó la Fiscalía investiga otra muerte por el disparo de un miembro del Ejército. Las otras muertes habrían sido causadas por ataques incendiarios en un supermercado y un almacén.

«Estamos en guerra, pero solo un lado empuña el arma», denunciaban los carteles de los jóvenes que salieron a la calle para manifestarse en varios puntos de Chile. Su consigna se refiere a la declaración que hizo el domingo por la noche el presidente. «Estamos en guerra», había dicho el mandatario, una frase que enfureció aún más a los chilenos y los empujo a volver a la calle a pesar del estado de excepción decretado el fin de semana, algunos inclusive desafiaron el toque de queda por la noche.

(CLAUDIO REYES / AFP)

Si el detonante del conflicto fue el aumento de la tarifa del metro, con el correr de las horas las protestas se hicieron eco de otras reivindicaciones en una sociedad que incuba desde hace años descontento con un modelo económico cuyo acceso a la salud y a la educación es prácticamente privado, con una alta desigualdad social, bajas pensiones y alza de los servicios básicos.

Situaciones de represión y violencia capturadas por celulares demostraron la intransigencia del Ejército contra las personas que estaban protestando pacíficamente. Las patrullas militares y los vehículos blindados en las calles traen malos recuerdos de la dictadura militar que gobernó el país desde 1973 hasta 1990.

(JAVIER TORRES / AFP)

Más de veinte organizaciones sociales convocaron a manifestarse en apoyo el reclamo estudiantil y denunciar “la represión y el uso de la fuerza desmedida” ejercida por los Carabineros. Para este miércoles llamaron a una huelga general.

Hasta anoche se encontraban en toque de queda la región Metropolitana, Antofagasta, Copiapó, Caldera, Vallenar, La Serena y Coquimbo, Valparaíso, Rancagua, Talca, Concepción, Valdivia, Osorno y Puerto Montt.

Protestas desde el balcón para repudiar el toque de queda

En la tercera noche de toque de queda, el descontento y la resistencia de los chilenos se pudo escuchar desde los balcones. Entre los chiflidos hacia los militares y los cacerolazos constantes, desde uno de los edificios de Santiago se vivió una conmovedora escena. Una mujer entonó una emotiva versión de “Te recuerdo Amanda”, la canción de Víctor Jara que se volvió símbolo de la lucha de clases. Los vecinos estallaron en un aplauso.

La famosa canción, que narra la historia de amor de una pareja de obreros, se convirtió en un símbolo de la lucha de clases y apeló a la unidad del pueblo chileno en medio del toque de queda.

Las cacerolas también se escucharon con fuerza desde los balcones durante las primeras horas del toque de queda, que implica la prohibición de circular libremente por las calles de una ciudad y/o poder permanecer en forma libre en lugares público durante el horario nocturno.

Piñera no da marcha atrás

El presidente convocó a un “acuerdo social” para salir de la crisis, pero al mismo tiempo mantuvo y extendió el estado de excepción a Temuco, Talca Chillán y Punta Arenas.

«Mañana (martes) me reuniré con presidentes de partidos, tanto de gobierno como de oposición, para poder explorar y ojalá avanzar hacia un acuerdo social que nos permita a todos unidos acercarnos con rapidez, eficacia y también con responsabilidad hacia mejores soluciones a los problemas que aquejan a los chilenos», afirmó ayer el mandatario en un mensaje público.

Sin embargo, no cesó su ataque hacia los ciudadanos que están protestando pacíficamente y enfatizó gran parte de su discurso en la violencia social y “el orden”, para justificar la presencia de más de dos mil efectivos militares en las calles. «Me indigna ver el daño y el dolor que esta violencia y delincuencia provoca. La violencia no va a prevalecer en Chile», sostuvo.