Estados Unidos sigue respaldando al golpismo

Tal como sucedió con el golpe de 2002 en Venezuela, en el intento desestabilizador denunciado la semana pasada por el presidente Nicolás Maduro  hubo francotiradores que dispararon a chavistas y antichavistas, se manipuló la información en los medios privados y existió respaldo norteamericano a la oposición, de la cual algunos sectores apostaron nuevamente por la violencia. La principal defensa de los gobiernos de la región ante estas operaciones es la unión que lograron construir los líderes latinoamericanos.

 

 Juan Manuel Karg – Tiempo Argentino (Argentina)

Hija de una familia venezolana, Eva Golinger nació en Nueva York en 1973. Galardonada con numerosos premios por sus investigaciones, actualmente se dedica al estudio de la injerencia estadounidense en Venezuela y otros países de América Latina. Es conocida por haber editado libros, como El código Chávez y La agresión permanente, donde cuenta de la vinculación de las agencias estadounidenses USAID y NED en diversos intentos de desestabilización en Venezuela. Tiempo Argentino la entrevistó en exclusiva para conocer su opinión sobre los recientes hechos en Venezuela, el parecido que tienen al inicio del golpe de Estado de 2002, las diferencias en la propia oposición, la solidaridad continental con el gobierno de Maduro y la vinculación entre estos hechos y el momento económico que vive Venezuela.

–Tras los hechos de violencia desatados durante una manifestación de la oposición, el oficialismo rapidamente afirmó que detrás de los sucesos estaba Leopoldo López, ex alcalde de Chacao, quien en 2002 firmó el Decreto Carmona, que suprimió las garantías constitucionales al instaurarse el golpe de Estado. ¿Cuál es su opinión sobre estas afirmaciones? ¿Ve alguna relación entre el golpe de 2002 y lo sucedido el pasado miércoles?

–Hay un parecido bastante contundente entre los hechos actuales en Venezuela y el golpe de Estado en abril de 2002 contra el presidente Hugo Chávez. Por ejemplo, durante el golpe de 2002, los medios privados de comunicación jugaron un papel principal, distorsionando los hechos y sucesos en el país –a nivel nacional e internacional– para justificar cualquier acción en contra del gobierno. En ese momento, se utilizaron francotiradores para asesinar a chavistas y opositores en la calle durante las manifestaciones, y luego fue todo manipulado para responsabilizar al gobierno por el masacre. Hubo una condena inmediata desde el gobierno estadounidense en contra del gobierno de Chávez basada en esa mentira, y luego reconocieron al gobierno golpista que brevemente estuvo en el poder del 11 al 13 abril. De hecho, Washington había apoyado el golpe desde sus inicios, incluso financiando a los grupos involucrados y respaldándolos con equipos militares y estrategias políticas y comunicacionales. Ahora pasa algo parecido con los medios privados en Venezuela, y los internacionales, que están mintiendo sobre los responsables de la violencia y diciendo que el gobierno de Nicolás Maduro es el culpable, cuando en realidad son los manifestantes opositores quienes están provocando la violencia. También en las manifestaciones del 12 de febrero hubo tres muertos, incluyendo opositores y chavistas. Ya las autoridades venezolanas han afirmado que la misma pistola fue utilizada para asesinar a dos de esos jóvenes –un opositor y un chavista–. Entonces, eso abre la posibilidad de que haya sido un francotirador o un infiltrado preparado para matar gente de los dos lados, para así provocar más violencia –uno contra el otro–. Los medios internacionales también han estado utilizando fotos de protestas y represión en otros países, como Grecia, Singapur, Chile, Egipto, Argentina –en 2001– y diciendo que es Venezuela, para proyectar una falsa imagen del gobierno venezolano como represor. Por otro lado, el gobierno de EE UU ha apoyado a los opositores violentos desde el principio –con dinero y apoyo político–. El Departamento de Estado ya emitió declaraciones “condenando” al gobierno venezolano por una supuesta represión contra los manifestantes y exhortando que “respeten sus Derechos Humanos”. Nada podría ser más hipócrita, porque en EE UU jamás permitirían manifestaciones tan violentas como están realizando los opositores en Venezuela, bloqueando autopistas, destruyendo edificios públicos, quemando basura y gomas en las calles, tirando bombas molotov. Otro parecido entre el golpe de abril de 2002 y la situación actual son los involucrados. Personas como Leopoldo López, radical de extrema derecha, quien siempre ha estado detrás de actos violentos contra el gobierno de Chávez, y ahora el de Maduro, también estuvo frente al golpe de abril de 2002, cuando en ese momento era alcalde de Chacao, en Caracas. Hoy, él y otra dirigente de extrema derecha, María Corina Machado –quien también estuvo en el golpe en 2002 y firmó el decreto del dictador Pedro Carmona, que disolvió todas las instituciones democráticas del país– son los responsables de la violencia actual. Ellos han estado durante meses llamando a sus seguidores a tomar las calles para derrocar al presidente Maduro. Incluso, han dicho públicamente que la salida del gobierno no es “electoral”. La gran diferencia entre 2002 y hoy en Venezuela son los protagonistas de los hechos: hoy son grupos de jóvenes y estudiantes, mientras en 2002 eran los mismos políticos que habían estado en el poder antes. Claro, los jóvenes opositores vienen principalmente de clase media y clase alta. Su lucha no es por los derechos del pueblo; es para tomar el poder del pueblo para las empresas y la gente de dinero. Y muchos de ellos han formado parte de organizaciones que reciben cientos de miles de dólares en financiamiento de las agencias de Washington durante los últimos siete años, con la intención de entrenarlos y formarlos en las tácticas y estrategias de desestabilización para derrocar al gobierno e instalar uno favorable a los intereses estadounidenses.

“El gobierno de EE UU ha apoyado a los opositores violentos

desde el principio –con dinero y apoyo político–. El Departamento

de Estado ya emitió declaraciones “condenando” al gobierno

venezolano por una supuesta represión contra los manifestantes

y exhortando que “respeten sus Derechos Humanos”  

 

–Dos líneas diferentes parece tener la oposición conservadora venezolana tras los hechos del miércoles. Una, si se quiere, “más dialoguista”, con Capriles y Falcón, quienes denuncian al gobierno pero temen volver a las calles; y una aún más de derecha, encabezada por López y Machado, que quiere continuar con las protestas y la confrontación. ¿A qué se debe este cambio en la táctica de algunos sectores de la oposición, luego de la derrota de diciembre pasado? ¿Han elegido “otra vía” para tratar de derrotar a Maduro?

–Siempre han existido divisiones entre los sectores opositores. Ell
os no son un solo partido ni comparten la misma ideología, como el caso del chavismo. En la oposición hay más de 20 partidos políticos diferentes y más organizaciones y grupos que tienen sus propias agendas. Sólo han estado de acuerdo con su deseo de derrocar al chavismo, ahora el gobierno de Nicolás Maduro. Pero de allí a presentar alguna alternativa o manera de hacerlo en que todos estén de acuerdo, no lo han hecho nunca en 15 años. Entonces, siempre manejan diferentes tácticas y lineamientos para su “lucha” política. Hace meses, Capriles llevó a sus seguidores a la violencia extrema cuando perdió las elecciones presidenciales frente a Maduro en abril de 2013, pero cuando esto resultó en la muerte de 11 personas y un costo alto a nivel político, pues bajó el tono. Otros como Antonio Ledezma, actual Alcalde Metropolitano de la Gran Caracas, que en otro momento intentó llamados a golpes, ahora quiere conservar su poder político para tal vez ser candidato presidencial de la oposición en unos años. Entonces, cada uno tiene su agenda. López y Machado están más desesperados: los dos quieren ser presidentes desde ahora, y actualmente su poder político es muy limitado.

–Diversas muestras de solidaridad han llegado hasta la Cancillería de Venezuela, en solidaridad con la Revolución Bolivariana ante estos hechos. Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Cuba manifestaron su apoyo al gobierno de Maduro ante los intentos de “desestabilización”. ¿Cree que el momento político de América Latina y el Caribe, con mayoría de gobiernos posneoliberales, desalienta la posibilidad de realizar un golpe de Estado en Venezuela?

–Creo que sin duda la unión, fuerza y soberanía que hoy existe en América Latina, gracias a los esfuerzos y el impulso del presidente Hugo Chávez, sirve como principal defensor y protector de los gobiernos democráticos de la región. Las muestras de solidaridad y apoyo desde países vecinos en la región hacia el gobierno del Maduro evidencian esta fortaleza. Y no es la primera vez que la unión y solidaridad regional impide un golpe de Estado en la región contra un gobierno progresista: pasó en Bolivia en 2008 y en Ecuador en 2010. Ahora, el apoyo hacia Venezuela demuestra que la región no aceptará otro golpe o ruptura constitucional contra un gobierno democrático, y eso es muy importante.

Repudio del mercosur

Los Estados Partes del Mercosur emitieron un comunicado conjunto sobre la situación en Venezuela en el que: “repudian todo tipo de violencia e intolerancia que busquen atentar contra la democracia y sus instituciones, cualquiera fuese su origen. Reiteran su firme compromiso con la plena vigencia de las instituciones democráticas y rechazan las acciones criminales de los grupos violentos que quieren diseminar la intolerancia y el odio como instrumento de lucha política. Expresan su más firme rechazo a las amenazas de ruptura del orden democrático legítimamente constituido por el voto popular y reiteran su firme posición en la defensa y preservación de la institucionalidad democrática. Instan a continuar profundizando el diálogo sobre los problemas nacionales, en el marco de la institucionalidad democrática y el estado de derecho, tal y como ha sido promovido por el presidente Nicolás Maduro con todos los sectores de la sociedad”.

 

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