Estados Unidos reclamó medidas antimigratorias a países de Centroamérica

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La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos exhortó a los cancilleres de los países centroamericanos a que desarrollen políticas que frenen la migración ilegal. En medio de la condena internacional a la medida migratoria de “política cero” de Donald Trump, Kirstjen Nielsen afirmó que aceptarán a quienes ingresen al país “por la vía legal”. Los ministros locales, en tanto, trataron el tema desde “un enfoque multidimensional e integral”.

Una alta funcionaria de Estados Unidos se reunió en Guatemala con los cancilleres de México, Guatemala, Honduras y El Salvador y renovó el pedido del presidente Donald Trump para que desarrollen políticas que eviten la entrada ilegal al país. “Voy a continuar alentando a aquellos que están tomando ese camino (de migrar), por favor háganlo por la vía legal”, señaló la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kirstjen Nielsen.

En medio de la polémica por el recrudecimiento de las medidas de “tolerancia cero” de Trump para frenar el flujo migratorio, Nielsen indicó que Estados Unidos puede aceptar a quienes provengan del denominado Triángulo Norte de Centroamérica, toda vez que lleguen al país por medio de una solicitud formal de asilo sin “necesidad de romper la ley estadounidense”. Los ministros centroamericanos, en tanto, se comprometieron a impulsar políticas para mejorar las condiciones de seguridad en el área e intentar frenar la migración irregular.

La canciller guatemalteca, Sandra Jovel, afirmó que la región iniciará una “campaña de información eficaz y estructural para disuadir” a sus ciudadanos de viajar ilegalmente, además de intensificar las acciones para atacar a los traficantes conocidos como “coyotes” y enfrentar a las organizaciones criminales.

“El bienestar de Centroamérica es el bienestar de Estados Unidos”, apuntó su par hondureña, María Agüero, al señalar que se deben “atacar las causas estructurales de la migración”. Los planes también fueron compartidos por el canciller en funciones de El Salvador, Carlos Castañeda, quien explicó que el problema migratorio debe atenderse desde “un enfoque multidimensional e integral”.

Afuera del hotel donde transcurrió la reunión, la guatemalteca Elsa Ortiz, de 25 años, realizó una protesta en solitario para exigir a las autoridades estadounidenses que le devuelvan a su hijo Anthony, de 8, quien se quedó en un albergue en Texas luego de que ella fuera deportada en junio pasado. La mujer sostenía un cartel con palabras en inglés suplicando a las autoridades estadounidenses que le devuelvan a su hijo, con quien realizó una videollamada en presencia de la prensa. “No se sienta solo porque aquí me tiene a mí luchando día con día para estar con usted nuevamente, mi amor”, dijo Elsa.

La reunión se realizó tras la visita a Guatemala, el pasado 28 de junio, del vicepresidente estadounidense Mike Pence, para discutir sobre la tormenta política desatada por la separación de más de 2.000 niños migrantes de sus padres detenidos al pasar la frontera. En esa ocasión, Pence también exigió a los presidentes de los países del norte centroamericano frenar el “éxodo” de migrantes.