Escándalo en Chile: Piñera está haciendo inteligencia con el Festival de Viña del Mar

La revista chilena “Capital” reveló que el presidente Sebastián Piñera está llevando adelante una recopilación de datos masiva de los asistentes del esperado Festival Viña del Mar, que empezará el domingo 23 de febrero. Según los mismos funcionarios, el despliegue pensado por el Ministerio del Interior para el evento incluye “procesos de inteligencia previos” para revisar los datos de todas las personas que compraron sus entradas por Internet, bajo el argumento de “verificar, identificar y hacer seguimiento a personas que podrían afectar el orden público”.

De acuerdo a los especialistas informáticos, que los datos ingresados en las compras terminen en manos del gobierno es técnicamente ilegal ya que la protección de datos de carácter personal está normada por la Ley N° 19.628. La ley regula el tratamiento de los datos de carácter personal, en registros o bancos de datos, por organismos públicos o privados, y es uno de los estatutos normativos más relevantes sobre la materia.

Teniendo eso en cuenta, la compañía a cargo de la venta de entradas, Punto Ticket, aclaró que ellos no entregaron ninguna información, sin mencionar al gobierno chileno pero haciendo una referencia implícita hacia el Palacio de la Moneda. Desde el ministerio, por su parte, no verificaron ni rechazaron el comunicado y se negaron a brindar entrevistas a medios locales.

Pero entonces, ¿de dónde está obteniendo la información el Ministerio del Interior? Los ojos del gobierno podrían estar puestos en la empresa de transacción online Transbank. Ellos, al igual que la administradora de las entradas, tienen información completa de quién adquiere un ticket. Además, este sistema almacena datos como la dirección IP, el sistema operativo del dispositivo y otros atributos de software o hardware. En caso de que se confirme la cooperación de esta otra empresa, también se estaría violando la ley N° 19.628.

Las redes estallaron con la noticia. El abogado Pablo Viollier, miembro de la Fundación Derechos Digitales, fue uno de los primeros en prender las alarmas. “Van a vigilar a las personas que asisten y ‘hacer un trabajo de inteligencia’ porque compraron las entradas por Internet. El gen autoritario de este Gobierno sale a la luz”, escribió.

En su mensaje se refirió también a otras medidas de seguridad dispuestas por el gobierno que fueron tildadas de “represivas”, como son la prohibición de pancartas y la prohibición del humor político.

El escándalo del big data

En diciembre del año pasado, el Gobierno entregó al Ministerio Público un documento con datos recogidos desde redes sociales, que sostenía que existió una «influencia extranjera» en la propagación de contenido supuestamente «dañino» durante la crisis social en Chile.

El ministro del Interior Gonzalo Blumel fue quien dio los detalles sobre aquella supuesta injerencia y dijo contar con “información extraordinariamente sofisticada”. Días después,el diario La Tercera consiguió el informe del gobierno y detalló que en el se identificaban cinco «comunidades de influencia» que iban desde medios extranjeros hasta jóvenes aficionados al K-Pop.

El análisis de 112 páginas resumía el comportamiento de más de cinco millones de usuarios de las redes desde el 18 de octubre, día que comenzó el estallido. Se distinguen quienes están a favor de las movilizaciones y que critican al gobierno

Su principal hipótesis, a partir de la recopilación de 60 millones de comentarios, es la teoría de la influencia extranjera en los disturbios. Entre las personalidades mencionan al cantante español Ismael Serrano y el actor argentino-español Juan Diego Botto. Les atribuyen compartir, además, videos sobre la violencia de Carabineros y el Ejército acompañados de datos de heridos y muertos.