"Sería un retroceso histórico"

Uruguay 

El Vicepresidente Danilo Astori asegura que en caso de que ganara la oposición el domingo, el país sufriría un cambio de rumbo radical en materia de política económica y social. “Sería un retroceso histórico”, sostiene en esta entrevista. Además, alerta sobre las medidas de ajuste que anunciaron los principales candidatos que disputarán las elecciones con el Frente Amplio. 

Danilo Astori, Vicepresidente de Uruguay Redacción- La República (Uruguay) 

El vicepresidente Astori dijo que al votante indeciso hay que convencerlo presentándole el proyecto del FA de futuro y sus resultados al cabo de diez años porque, afirmó, “no se ganan votos solo con entusiasmos y ansiedades”.

Hay que convencerlo, apuntó, “con paciencia, con inteligencia y en un diálogo que contemple y comprenda que la sociedad uruguaya se ha hecho más compleja, más exigente, más sofisticada”, afirmó en entrevista con LA REPÚBLICA.

Astori aseguró que si la oposición gana la elección se producirá en el país un “retroceso histórico” y una “reversión de marcha importante”. Agregó que cuando blancos y colorados hablan de “luces amarillas” en realidad adelantan que entre sus proyectos está la realización de ajustes “y todos sabemos a qué tipo de ajustes se refieren” con “efectos negativos” en el mundo laboral, en especial sobre los salarios y jubilaciones. Afirmó que los frenteamplistas “no hacemos promesas, nos comprometemos; eso dijo Tabaré y eso es lo que hacemos, nos comprometemos”. Anunció que en 2020, los ingresos medios en Montevideo y el Interior “habrán de equipararse” poniendo fin a una tendencia de hace diez años y que pondrá fin a una “injusticia tradicial del país del pasado”.

En esta elección, el país se juega muchísimo. A grandes rasgos, ¿cuáles son a su juicio los riesgos que se correrían si los partidos tradicionales vuelven a gobernar el país?

Sería un cambio de rumbo radical, particularmente en materia de política económica y social. Nadie está condenado por siempre a cometer los mismos errores, pero las fuerzas políticas tienen historia, tienen identidad y tienen programas, y hoy las fuerzas restauradoras dominan ambos partidos tradicionales.

Sus programas, su visión de la economía y de la sociedad muestran claramente cuál sería el rumbo del país y en cinco años estoy convencido de que habría una reversión de marcha muy importante.

Cuando hablan de luces amarillas lo están anunciando. Adelantan que tienen entre sus proyectos la realización de ajustes y todos sabemos a qué tipo de ajustes se refieren, que son los que generan los efectos más negativos en el mundo del trabajo, especialmente sobre los salarios y las jubilaciones. Por este camino, empeorarían los ingresos familiares, el consumo interno y la evolución de la actividad productiva.

Sería un retroceso histórico y no sólo en el plano material, ya que también sufriría un  impacto perjudicial  el estado de ánimo de la mayoría del país. No tengo dudas al respecto.

¿Cómo convencer a ese núcleo identificado por las encuestas como el que “no sabe, no contesta” o “indeciso”?

Con paciencia, con inteligencia y en un diálogo que contemple y comprenda que la sociedad uruguaya se ha hecho más compleja, más exigente, más sofisticada, y tenemos que llevarles nuestras propuestas y una actitud positiva pero también de comprensión y de apertura.

No se ganan votos solo con entusiasmos y ansiedades.

¿Qué información cree que el votante indeciso debe manejar para que se incline por el Frente Amplio?

Hay que seleccionar  todos aquellos temas que han tenido impacto en la sociedad en general y en los diversos sectores sociales, culturales, profesionales, e informar con detalle y rigurosidad acerca de los mismos, trasmitiéndola en los términos más accesibles. En suma, se trata de presentar nuestro proyecto de futuro, avalado no sólo retóricamente, sino por diez años de realizaciones durante los cuales cumplimos todos nuestros compromisos.

¿Qué importancia le asigna al resultado de la votación en Brasil y por qué?

Las elecciones son simultáneas, y por esta razón no hay que esperar ninguna influencia de la elección brasileña sobre los resultados electorales en el Uruguay. No obstante, los resultados de la elección en Brasil tendrán una enorme importancia en la marcha de la región.  Los gobiernos progresistas le dieron un gran impulso económico y social a dicho país y ello influye también en la trayectoria de los vecinos, aunque  nosotros los uruguayos estamos demostrando que tenemos nuestro propio e intransferible proyecto nacional.

Usted ha hablado de modernizar al Estado. ¿Cómo puede lograrse este objetivo y qué tan lejos o tan cerca está este concepto del de reestructura o del de una reforma del Estado?

La modernización del Estado es una de las perspectivas desde las cuales definir y encarar su reforma. Tiene que ver fundamentalmente con la incorporación de tecnología de avanzada, especialmente adecuada al tipo de funciones que prestan las instituciones que conforman el Estado. Este es uno de los planos en los que más se ha avanzado y un solo ejemplo basta al respecto: el gobierno electrónico, que registra avances sustantivos en el país.

Otros aspectos que importan son los que refiere a la capacitación de los funcionarios a todos los niveles, seleccionando objetivamente a los mejores para las diferentes responsabilidades a asumir, y la mejora en la calidad del gasto público, a través de nuevos y más eficientes sistemas de compromisos de gestión y control.

Sobre el rumbo en materia económica, usted ya ha adelantado que se mantendrán las grandes líneas. Incluso aseguró que el país crecerá como hasta ahora, por encima de la media regional, en los próximos cinco años, sobre todo en base a inversiones público privadas ya programadas. ¿Podría a grandes rasgos describir este escenario favorable del próximo quinquenio?

Le voy a responder con lo que acabo de escribir, los frenteamplistas no hacemos promesas nos comprometemos, eso dijo Tabaré y eso es lo que hacemos, nos comprometemos.

Así, digo en primer lugar que podemos asegurarle a nuestra gente que el Uruguay seguirá creciendo durante los próximos cinco años por encima del promedio latinoamericano completando de esta manera los quince años de mayor expansión productiva d
e la historia nacional contemporánea.

Podemos también afirmar que ese crecimiento se reflejará de manera directa en la sociedad, entre la gente de trabajo, en las ciudades y en el campo, en Montevideo y el Interior, a través de un constante crecimiento de los salarios, de las jubilaciones, de los ingresos familiares, de la capacidad de compra y ahorro de las familias uruguayas.

Y que en el 2020, los ingresos medios en Montevideo y el Interior habrán de equipararse, culminando la tendencia que, en ese sentido, se viene registrando desde hace diez años, y poniendo fin a una injusticia tradicional del país del pasado. Este incremento de los ingresos del trabajo estará asociado a la mejora en los niveles y la calidad del empleo, producto de las inversiones públicas y privadas que están programadas.

De esta manera, continuaremos redistribuyendo los frutos del crecimiento, requisito fundamental de la construcción de igualdad y factor esencial de estabilidad social.

En esta dirección, podemos asegurar que vamos a mantener y mejorar  todas las políticas sociales, vinculándolas cada día más a las obligaciones laborales, e incorporando el sistema nacional de cuidados a la agenda de derechos que hemos venido ampliando durante los últimos años. Y lo haremos sin crear nuevos impuestos.

Dicho sistema será fundamental en nuestro compromiso con la equidad de género y con mejores condiciones para las mujeres en sus roles familiar, social y político.

Vamos a producir un gran impacto en inversiones públicas y privadas en infraestructura, incluyendo carreteras, caminería rural, puentes, puertos, aeropuertos, ferrocarril, zonas logísticas,  generación y distribución de energía, telecomunicaciones, acceso a agua potable y con destino al riego, como no se ha conocido hasta el presente en el Uruguay.

Ahora podemos. Y por eso podemos también anunciar que produciremos alimentos de alta calidad para 40 millones de personas, continuando con la revolución productiva, tecnológica y social en el campo, incluyendo la agricultura, la ganadería, la lechería, el arroz, la forestación, la producción hortícola, los olivos, la vid y todas las cadenas productivas derivadas. Al mismo tiempo, le dedicaremos todos los recursos y las capacidades profesionales requeridas para el cuidado del medio ambiente y para el uso racional del agua y del suelo que nos asegure la sustentabilidad del concepto y la marca  Uruguay Natural.

El Uruguay tiene todas las condiciones para dar un gran salto en calidad en todos los frentes mencionados.  Tiene los recursos económicos y financieros, la autoestima y el optimismo responsable de la mayoría de los uruguayos, lo que nos permite estar dispuestos a dar la batalla, no solo en el plano material, sino también en el de los valores, el de la lucha contra la violencia y a favor de una  convivencia más civilizada y solidaria. Estaremos así en condiciones de alcanzar un nuevo nivel de civismo, disfrutando de nuestros derechos al tiempo que afrontamos nuestras responsabilidades y cumplimos con  nuestras obligaciones.

Se ha dicho que el sector clase media no ha sido tan contemplado por los gobiernos del FA. ¿Comparte esta apreciación?

Si nos atenemos a las cifras, esa definición genérica e indiferenciada de clase media, los quintiles medios 2,3 y 4 son los que han avanzado más y obtenido un crecimiento muy importante en sus ingresos. Uruguay es el país de América  Latina con mayor porcentaje de clase media: 62 por ciento.

Y por otro lado valoramos el aporte que los sectores medios, intelectuales, profesionales, académicos y también de medianos y pequeños empresarios han hecho al avance de este país. Han sido fundamentales y por ello tienen derecho a reclamar mejores servicios, más calidad en toda la vida social, educativa, cultural y -como el resto de la sociedad-  en materia de seguridad. Desde el punto de vista tributario, el próximo gobierno del Frente Amplio seguirá mejorando el sistema vigente en beneficio del contribuyente a la luz de los objetivos que lo orientan, esto es, equidad, eficiencia y estímulo a la inversión.

¿Qué cabe esperar en materia de política monetaria y fiscal?

La política monetaria mantendrá su actual orientación. Velará con disciplina por la estabilidad de nuestra moneda, seguirá las tendencias internacionales que se perciban en el área de influencia de la que forma parte el Uruguay, y actuará para impedir volatilidades que siempre son perjudiciales. Junto al Ministerio de Economía y Finanzas, el Banco Central asegurará coordinación macroeconómica y mantendrá una red de estabilidad financiera que tenga capacidad para prevenir y evitar crisis como las que sufrió el país en el pasado.

En cuanto a la política fiscal, será clave el equilibrio entre la prudencia al gastar y la atención a las necesidades que el país presenta, como por ejemplo, las grandes inversiones a realizar en el campo de la infraestructura y el apoyo al desarrollo de la capacidad humana, que incluye las prioridades de la educación, el conocimiento, la seguridad pública y los cuidados. La actual solidez que tiene el país en materia fiscal es una buena base para respetar el equilibrio mencionado.

Un aspecto que está planteado para el próximo período es si el FA dispondrá o no de mayorías legislativas propias.  En base a su experiencia como vicepresidente y presidente de la Asamblea General, ¿en caso que no las obtuviera, cómo se imagina una negociación con la oposición para aprobar presupuesto y leyes, se comprometería el cumplimento del programa que vota la ciudadanía junto al presidente o percibe que es factible una gobernabilidad sin sobresaltos?

No me voy a poner a especular al respecto.  Sí quiero decir que conozco perfectamente la capacidad que tiene el Frente Amplio para articular, negociar, y lograr acuerdos. Es parte de la identidad misma del Frente, e insisto en un concepto: hay un amplio espacio de coincidencias  con sectores wilsonistas, batllistas, independientes y -naturalmente- el conjunto de los frenteamplistas.

La oposición plantea reducir el déficit fiscal 1,5 puntos del PBI, en cinco años para llevarla al nivel de 2012, ¿es el déficit una preocupación, cuál es el objetivo de reducción del mismo que se propone el FA?

Como dije antes, la política fiscal debe asentarse en un adecuado equilibrio entre la prudencia y la atención que reclaman las grandes necesidades nacionales. La situación actual muestra un resultado fiscal sostenible en la medida que el país dispone hoy de una holgura financiera como nunca tuvo en su historia contemporánea. El indicador clave al respecto es la proporción de deuda neta con referencia al producto, que se ubica hoy en 24 por ciento.

De esta manera, y sin perjuicio de que estamos convencidos de que el país debe cuidar el resultado de sus cuentas públicas, no vemos el déficit actual con una perspectiva de emergencia ni, mucho menos, como un impedimento para afrontar las grandes transformaciones que integran nuestro programa. Estamos seguros de que la propia ejecución de este último contribuirá  a consolidar el equilibrio fiscal de largo plazo que necesita el Uruguay.

La oposición
ha anunciado desgravaciones en casi todas las áreas e incluso promete la derogación del IRPF.  ¿Cómo califica estos anuncios? 

Y yo agregaría que también anuncia gastos importantes. Utilizaría al respecto dos calificaciones: contradicciones insalvables y –por lo tanto– irresponsabilidad.

 

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