El freno a la amenaza conservadora

Latinoamérica 

El politólogo Atilio Borón asegura en esta entrevista que los resultados electorales le pusieron un freno a la avanzada conservadora. Sin embargo, resalta que la derecha se está fortaleciendo cada vez más. El intelectual vaticina el accionar de la oposición en las elecciones argentinas y analiza las victorias de Evo Morales, Tabaré Vázquez y Dilma Rouseff. 

Atilio Borón en la UNQ- Foto: Mui UnquiAgustina Arredondo- Latinoamérica Piensa 

El intelectual argentino Atilio Borón aseguró a Latinoamérica Piensa que los resultados de las elecciones de Brasil y Uruguay frenaron la amenaza conservadora en América Latina que tantos analistas vaticinaron. 

El doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Harvard consideró que, de todas formas, hay que estar atentos porque la derecha se está fortaleciendo en muchos países de la región. 

Su estrategia es nueva: siguiendo la línea de Enrique Capriles en Venezuela, los representantes del conservadurismo no critican furibundamente a los gobiernos progresistas, sino que resaltan los avances más importantes para luego prometer que mejorarán aún más esas condiciones. “ Eso es lo que van a hacer Mauricio Macri y Sergio Massa en la próxima campaña del 2015”, auguró el politólogo al hacer referencia al posicionamiento de la oposición en las próximas elecciones ejecutivas en Argentina. 

Respecto al triunfo de Evo Morales en las urnas, sostuvo que el reelecto presidente boliviano alcanzó la ansiada “hegemonía política” porque el vigor de los movimientos sociales que sostienen su gobierno es indiscutible. En este sentido, criticó al Partido de los Trabajadores brasileros por no haber puesto más énfasis en la articulación del movimiento obrero y felicitó al gobierno de Rafael Correa en Ecuador por haber conseguido acertar en este punto tan importante para la consolidación de los gobiernos progresistas. 

—Teniendo en cuenta que en Brasil ganó Dilma Rouseff y en Uruguay Tabaré Vázquez logró una amplia diferencia con el segundo, ¿Se frenó el llamado “viraje a la derecha”?

—Yo creo que por ahora se frenó. La amenaza de que se estaba ante un fin de ciclo de los gobiernos progresistas en América Latina ha quedado desvirtuada. Evidentemente estos gobiernos van a seguir. Igualmente hay que tener en cuenta que la derecha se está fortaleciendo mucho en todos estos países. Fijate que en Brasil, en la segunda vuelta, la diferencia entre Dilma y Aecio Neves fue de apenas tres puntos; cuando en la elección presidencial anterior ella le había sacado 12 a José Serra y en la anterior Lula le había sacado 22 al mismo. Hay una derecha que se monta en esta contraofensiva norteamericana que se está perfeccionando como organización política. 

Se está viendo acá también en la Argentina, con una embajada que está trabajando activamente para unificar todo el gran conglomerado heterogéneo de la derecha argentina para tener a un único candidato que derrote al que proponga el kirchnerismo.

Pero, por ahora, ese anunciado fin de ciclo no se cumplió. En Uruguay se ratificó de una manera extraordinaria. 

—¿Por qué Tabaré Vázquez logró tanta diferencia con sus candidatos y Dilma en Brasil no pudo alcanzar lo mismo? 

—Yo creo que pasó porque en el fondo el Frente Amplio en Uruguay hizo una política más coherente de izquierda que la que hizo el Partido de los Trabajadores en Brasil. Hizo un trabajo ideológico un poco mejor. Además, Estados Unidos priorizó mucho todo su apoyo a Brasil y no tanto a Uruguay. Entonces, la derecha quedó ahí más huérfana. Y por otra parte, porque uno de los pilares de la derecha uruguaya era el Partido Colorado, que fue el gran partido del gobierno en Uruguay desde el siglo XIX hasta acá.

El partido, muy conservatizado y fascistizado, fue a las elecciones con el hijo de Juan Manuel Bordaberry como candidato. Su padre fue quien de alguna manera legitimó el Golpe de Estado en la década de los ’70. 

—¿Por qué el candidato del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, resaltó ciertos logros del Frente Amplio siendo él un representante de la derecha? 

—Siguió la misma estrategia que Henrique Capriles en Venezuela: al principio era furibundamente anti-chavista pero después se llenaba la boca hablando de las bondades de los programas. Eso es lo que van a hacer Mauricio Macri y Sergio Massa en la próxima campaña del 2015. Van a decir: “Estamos de acuerdo con las cosas que hizo el kirchnerismo, las vamos a mejorar con más eficiencia”. 

—¿Cómo Hizo Evo en Bolivia para lograr la denominada “hegemonía política” que no pudieron alcanzar los otros gobiernos progresistas? 

—Rafael Correa también a su manera la logró. Yo creo que Evo la consiguió porque hay un gran vigor de los movimientos sociales de base que sostienen su gobierno. El gravísimo error de Lula fue la desmovilización y la desarticulación del PT y del movimiento obrero. Algo insólito, siendo él un dirigente sindical. En cambio, la gran visión de Evo fue fortalecer enormemente los movimientos sociales y eso fue lo que le dio este enorme triunfo. 

Ese es el problema que hay en Argentina. Acá el PJ existe, pero el Frente para la Victoria es un instrumento fundamentalmente electoral pero que no tiene una capilaridad social y una vida social muy fuerte. Ahí el gobierno se quedó dormido, porque una cosa es el liderazgo de Cristina Kirchner; pero si ella no está tenés que tener organización y yo no creo que esté. Los jóvenes de la Cámpora están haciendo un esfuerzo, pero es muy insípido. Está bien lo que hacen pero tienen que compensar todo lo que no se hizo por mucho tiempo. 

—En contraposición a estos gobiernos y teniendo en cuenta los últimos sucesos en el país, Cómo definirías a Enrique Peña Nieto? 

—Es un desastre. Culmina con el proyecto neoliberal de Salinas de Gortari, liquidando prácticamente PEMEX como empresa del Estado e imponiendo un Estado de carácter despótico que permite que crímenes como los de los normalistas de Iguala hayan ocurrido y sigan impunes. Hace un mes que mataron a los estudiantes y no hay una sola persona apresada por la responsabilidad que le pudo haber cabido en una masacre imperdonable. El gobernador de Guerrero se escapó porque hizo la vista gorda. Así que veo con mucho pesimismo el futuro de México desgraciadamente. 

La caída del imperio

En la mesa de debate sobre geopolítica latinoamericana, que tuvo lugar en la Universidad Nacional de Quilmes, Atilio Borón predijo el declinar del imperialismo norteamericano. “Vivimos en un sistema imperialista que ha empezado su declinación. Y no lo digo yo, son los grandes pensadores del imperio los que plantean esta tesis”, expresó. 

Junto a Javier Balsa, Director del Centro de Investigaciones sobre Economía y Sociedad en la Argentina Contemporánea, el politólogo analizó la difícil situación que está viviendo Estados Unidos en este nuevo mapa geopolítico mundial y explicó la importancia que reviste América Latina dentro del plan del imperialismo para aferrarse al poder. 

Los factores descriptos por Borón que causan el comienzo de la caída de la influencia latinoamericana en las relaciones económicas, políticas y sociales del mundo son: La crisis económica, la debilidad monetaria del dólar, el déficit fiscal brutal de EEUU y sobre todo el desplazamiento del centro de gravedad de la economía mundial hacia China y Rusia. 

“Son “placas tectónicas” que se movieron y configuraron un nuevo orden mundial”, aseguró. Además, destacó el crecimiento de la India y la caída del pro
yecto de la Unión Europea (anclada a la declinación norteamericana). 

El momento de la retirada 

“No se sabe cuándo ni si el imperialismo va a terminar de una manera abrupta, aunque yo creo que va a ser un muy largo declinar durante mucho tiempo; pero por el solo hecho del debilitamiento actual,  ya han cambiado las realidades geopolíticas internacionales. América Latina tiene un espacio de maniobra mucho mayor que antes”, manifestó. 

El analista alertó por los efectos que esta fase de descomposición puede acarrear, teniendo en cuenta que todos los imperios que empiezan a decaer, se tornan mucho más sanguinarios y despóticos. 

“Cuando Estados Unidos sufrió la crisis del petróleo en los ‘70 apretó las clavijas sobre América Latina para promover gobiernos de derecha, golpes de estado; básicamente para para acabar con los proyectos democráticos y asegurarse el control de esta región. Hoy, EEUU está en una situación mucho más delicada y peligrosa, por lo tanto, viene sobre el continente con mucha más fuerza. Hay que entender cuestiones anecdóticas recientes como la visita de Álvaro Uribe a la Argentina para encontrarse con Mauricio Macri y Sergio Massa que son parte de la contraofensiva estratégica del imperio que moviliza uno de sus peones”, vaticinó. 

El problema de la escasez de recursos y la utilidad de América 

Para Borón, todos los problemas bélicos actuales tienen que ver con el petróleo: y los futuros se definirán en torno a otro recurso natural agotable: el agua.  

Este continente se destaca por la exhuberancia de sus recursos naturales tanto por la gran cantidad de reservas de petróleo que se encuentran aquí, como por la extensa proporción de agua dulce que poseemos. Entre el 40 y el 45 por ciento del agua dulce del mundo esta acá. 

“Medio Oriente le importa mucho menos que América latina. Están dispuestos a perderlo y a Israel también, con tal de no perder América”, dijo el politólogo. 

Borón explicó que, dado que el problema es el acceso excluyente a esos recursos, la única manera que pueden garantizarlo es con la milicia: “Ha habido un cambio en el papel de la diplomacia. Los estrategas militares son los que ahora dicen qué es lo que hay que hacer y la tarea de los diplomáticos pasa por acompañar a las FFAA”.

Para lograr eso en América Latina y el mundo, Estados Unidos se ha expandido a través de la OTAN en un imperio de bases. EEUU tiene unas mil bases en el exterior. En Latinoamérica  y El Caribe son 78 las bases militares localizadas estratégicamente siguiendo toda la cordillera de los andes y siguiendo las cuencas subacuáticas. “No por casualidad hay bases casi por encima del Acuífero Guaraní; lo que buscan es tener todo el control de las reservas de agua”, manifestó. 

En ese sentido, opinó que en Centroamérica el panorama es mucho peor: “ Aquí hay todavía mas bases, porque para la estrategia norteamericana El Caribe es un ‘mar interior’ por el que pasa el petróleo que sale de Venezuela” 

La situación más preocupante es la de Brasil, ya que es el país más rodeado de bases del continente, al exponerla Borón bromea: “Brasil y el control de la Amazonía es el objetivo estratégico numero uno de Estados Unidos, por eso preventivamente ya lo rodearon de bases militares.”

Para finalizar, explicó las diferencias comunicacionales actuales respecto a la avanzada del imperialismo de los ’70: “Su objetivo es hacer retroceder al continente como estaba antes de los inicios de la Revolución Cubana, pero hoy en día la guerra antisubersiva se libra en los medios; por eso quieren controlarlos. Quieren que América se encuadre detrás de un nuevo ALCA, que es la Alianza del Pacífico; acabar con la UNASUR, con el MERCOSUR y la CELAC. Ese es el proyecto que tenemos que resistir; porque si triunfa, acá vamos a tener un retroceso económico, político y social muy grande”.