Entre la convocatoria a elecciones y el rechazo a la injerencia, las primeras propuestas del Grupo de Contacto

El Grupo de Contacto sobre Venezuela informó que establecerá contactos con el gobierno de Nicolás Maduro y con el autoproclamado presidente interino Juan Guaidó para fomentar el diálogo. Desde Uruguay, la Unión Europea y los países latinoamericanos participantes propusieron convocar nuevos comicios presidenciales “libres, transparentes y creíbles”, además de procurar la “entrega urgente” de asistencia sanitaria. La declaración final no fue adoptada unánimemente por los países participantes, que cuestionaron la “injerencia política” sobre el país.

En su primera reunión en Montevideo, un grupo de los participantes acordaron continuar trabajando por “establecer las garantías necesarias para un proceso electoral creíble en el menor tiempo posible” y para que se permita “la entrega urgente de asistencia de acuerdo a los principios internacionales de ayuda humanitaria”. Entre los países que respaldaron la declaración no se encuentran Bolivia, México ni los Estados miembros de la Comunidad del Caribe (Caricom).

Para cumplir con ambos objetivos, el conjunto de países enviará una misión técnica a Venezuela, de acuerdo al comunicado leído en conferencia de prensa por el canciller anfitrión, Rodolfo Nin Novoa, quien anunció además que los representantes de los países miembros de grupo volverán a reunirse a principios de marzo para examinar los avances.

El documento hace alusión a la “severidad de la crisis actual en Venezuela y de su impacto en la región” y de la “difícil situación de su pueblo”. El grupo, creado a finales de enero pasado, dijo que “apunta a forjar un abordaje internacional común para apoyar una resolución pacífica, política, democrática y propiamente venezolana, excluyendo el uso de la fuerza, a través de elecciones presidenciales libres, transparentes y creíbles, de acuerdo a la Constitución venezolana”.

Pero no todos los países estuvieron de acuerdo. Por caso, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, advirtió que el país “no puede (apoyar el llamado a elecciones) por mandato constitucional, que le impide la injerencia política interior de otros países”. El canciller de Bolivia Diego Pary, por su parte, explicó que su gobierno no adhirió a la la declaración porque entendieron que no pueden “acompañar un texto que haga referencia a la realización de elecciones”. “Este es un tema interno de Venezuela y ellos son los que deben definir sus dificultades y de qué manera los van a resolver”, puntualizó.

La conferencia fue convocada por los Gobiernos de México y Uruguay, que decidieron adoptar una posición neutral y de no intervención al desmarcarse de otros gobiernos de la región que se alinearon detrás de Estados Unidos. Luego se sumó la Unión Europea, que ofició de co-anfitrión.

En la apertura del encuentro, en el que no participaron representantes del gobierno venezolano ni de la oposición, la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, había dicho que era “fundamental evitar la violencia interna y la intervención externa”.

Maduro respaldó el miércoles el diálogo y afirmó que su gobierno está “preparado” para participar en un proceso de entendimiento. Pero Juan Guaidó, autoproclamado presidente interino, se negó a cualquier “falso diálogo”.